Miles de personas acuden anualmente a la basílica madrileña para el tradicional besapiés, del primer viernes de marzo, a la imagen de Jesús de Medinaceli. Imagen de 1,73 metros de altura, tallada en
Sevilla en el siglo XVII, con una larga y rica
historia, es objeto de una profunda devoción por parte de los madrileños y muchos otros católicos de otras latitudes.