Conocerás a los hombres,
víctimas de los males que ellos mismos se imponen,
ciegos a los bienes que les rodean, que no oyen ni ven:
son pocos los que saben librarse de la desgracia.
Tal es el destino que estorba el espíritu de los mortales,
como cuentas infantiles ruedan de un lado a otro,
oprimidos por males innumerables:
porque sin advertirlo los castiga la Discordia,
su natural y triste compañera,
a la que no hay que provocar, sino cederle el paso y huir de ella.
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Discordia en decidir ¿que se hace en una situación dificil?, discordia al dictar normas y tributos, discordia para no formar grupo y seguir el criterio propio, discordia a no querer entenderse... no sea que el que mande sea este en vez de YO., un pobre YO, que por escuchar a esta discordia nos complica la vida a los demás... los pobres demás. un saludo.
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