Se le veía siempre sentado al fresco de la Plaza en el verano. Se subía a la azotea de su casa a ver el Prendimiento cada Semana Santa. Sabía lo que era tener las manos sucias de grasa de motor. Iba con jersey los días soleados del invierno. Y era fácil saber cuál era el color de sus dientes, pues siempre tenía una sonrisa, una palabra amable, para todo el que pasaba por su vera.
La rueda del tiempo no cesa de girar, y llegó el momento en que se tuvo que marchar, de acuerdo a lo establecido en el ... (ver texto completo)
La rueda del tiempo no cesa de girar, y llegó el momento en que se tuvo que marchar, de acuerdo a lo establecido en el ... (ver texto completo)