EL VILLAR (Ciudad Real)

Habitantes: 250  Altitud: 1.100 m.  Gentilicio: Villarejos 
Hoy amanece en EL VILLAR a las 06:32 y anochece a las 19:57
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Información general sobre EL VILLAR:

Situación:

El Villar de Puertollano está situado en un rincón del sureste de su término municipal; cuyo ámbito está delimitado al Norte con la Finca de la Higuera, al sur con la Finca la Romera, al este con El Quintillo y al oeste con tierras de Puertollano.

El Villar es pedanía de Puertollano de aproximadamente 250 habitantes.

El entorno Geográfico donde hoy se asienta la pequeña pedanía de El Villar, es un altozano próximo al río Ojailén que ha sido testigo de una larga historia. Culturas Calcolíticas y del Bronce que habitaron abrigos naturales o covachas en vados parajes de los alrededores, casi siempre en altozanos, teniendo sus cazaderos junto a cauces de ríos o riachuelos. Colonos prerromanos y romanos habitaron estos entornos, dejándonos como testimonios molinos de mano, restos cerámicos, plomo fundido y lo que pudiera ser alguna villa rural. Aunque es difícil establecer la continuidad en la población de la zona, si es perceptible la presencia visigoda en La Loma de las Sepulturas y de época plenomedieval es la fortificación rural islámica conocida como el “CASTILLEJO DEL VILLAR”, situado al oeste de esta pedanía en una loma baja en el centro del valle, lo que permitió a sus moradores aprovechar la caza, pesca y cultivos. (Vamos a centrarnos en este yacimiento tan importante, estuvo habitado desde el año 1200 a.C., se han encontrado restos de materiales de la edad de Bronce, de la edad de Hierro y de la época Romana, así como otros restos de la Edad media, en las fases de ocupación islámica y cristiana. Durante centurias se trató de una zona estratégica para controlar la vega del río Ojailén y sus recursos naturales. En el año 1995 este monumento fue declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha). Alquerías de labor y restos de hábitats estables bajo medievales se pueden apreciar en el antiguo caserío de La Higuera, pero también en los parajes de La Alberquilla y el Arroyo de Melendo. Por fin, hacia el siglo XVI nace la aldea de El Villar, en torno a un grupo de quintos agrícolas y la emblemática ermita de San Antonio dominando el horizonte. Zona campesina por excelencia de Puertollano, en tomo al río Ojailén se localizan molinos harineros fluviales, pequeños huertos y, sobre todo, las principales fincas de labor de todo el término. Las tierras de sus alrededores albergan las propiedades cultivables más productivas, más caras y más envidiadas de todo el término. Tanto es así que, ya desde el siglo XIII, el comendador de la Orden de Calatrava se reserva la explotación de buena parte de las tierras, seguramente por ser las más rentables de las cercanas al casco urbano. El plano confeccionado en 1785, con motivo de las Descripciones del Arzobispado de Toledo, mandadas hacer por del famoso Cardenal Lorenzana, nos muestra dos pequeñas aldeas enfrente una de otra, integradas por un pequeño grupo de casas de tapia o chozos de madera con techo de retama que rodean ambas ermitas. Estas pedanías estaban enclavadas en tomo a sus santuarios rurales periféricos como San Andrés (Arroyo de la Higuera) y San Antonio (El Villar), que catalizan el fervor de los lugareños y también de los vecinos de Puertollano que se desplazaban a estos lugares para labrar los campos, moler el trigo en sus molinos harineros ribereños. Así pues por esas fechas, la aldea del Arroyo de la Higuera entra en decadencia, El Villar retomará el testigo, desbancando claramente a la antigua aldea devota a San Andrés. La epidemia de 1785-86 daría el golpe de gracia a la aldea más antigua, desplazándose su escasa población a El Villar o al mismo Puertollano. A fines del siglo XVIII, se da la trágica circunstancia que se quema el santuario de Arroyo la Higuera y su imagen titular junto con otros santos, es trasladada por un devoto al más moderno templo de la zona, consagrado a San Antonio de Pádua, ya en El Villar.

Hay que tener en cuenta que, según algunas fuentes históricas, la ermita de El Villar sería una fundación del siglo XVI, pagando impuestos incluso antes que la de San Andrés de la Higuera, concretamente en el año 1595. Si por entonces recibía grano de los fieles el santuario de San Antonio de Pádua, es porque ya estaba construido y en pleno funcionamiento.

Durante siglos, la arquitectura tradicional de esta pequeña pedanía, se articula en tomo a la pequeña plaza de la iglesia, adonde confluyen algunas calles, antes empedradas y ahora asfaltadas. Las casas eran de una ó dos plantas, la segunda planta ó “cámara” como la llamaban era empleada generalmente para guardar el grano de la cosecha. Las casas de labor que tenían patios, corrales, pajares, con sus propias piqueras etc. La mayoría tenían sus eras empedradas ubicadas muy cerca del Pueblo, donde trillaban su mies. Algunas casas poseían horno de pan, sus fachadas estaban encaladas dándole al pueblo una sensación de esplendor y limpieza. Las tapias de los corrales tenían en los polletes retama, para que la lluvia no dañara la pared de barro y piedra. En este medio rural, los cortijos adyacentes tendrán un gran protagonismo. Fincas como la Quintería de Ladrón de Guevara, La Higuera, Villa Rafael (esta última llamada ahora la Romera), todas ellas eran propiedad de terratenientes de Puertollano y foráneos que concentran en sus caseríos a un buen número de trabajadores agropecuarios con sus propias familias y así poder realizar los trabajos de labor.

La infraestructura urbanística de la pedanía contaba, además de su iglesia, con fuentes públicas: (Fuente de la alameda , Fuente Juantito, la pozita, el pozo “la cañá”), lugares visitados casi a diario, abastecían de agua a sus hogares, era un continuo ir y venir de personas de la aldea a tales parajes, desplazándose como era lógico en burro cargados de cántaros, también se desplazaban al Arroyo de la Higuera ó al mismísimo río Ojailén para lavar la ropa y por su puesto se contaba con un abrevadero donde los animales saciaban de su sequedad.

Ayuntamiento:

Es una pedanía de Puertollano, concretamente a 9 kilómetros de Puertollano.

Monumentos:

Yacimientos Arqueológicos del Castillejo de El Villar: Este yacimiento estuvo habitado desde el año 1200 a.C. Se han encontrado restos materiales de la Edad de Bronce, de la Edad de Hierro y de la época romana, así como otros restos de la Edad Media, en las fases de ocupación islámica y cristiana. Durante centurias se trató de una zona estratégica para controlar la vega del río Olailén y sus recursos naturales. El yacimiento está situado en una loma baja, en el centro del valle, lo que permitió a sus moradores aprovechar la caza, pesca y cultivos.En 1995 fue declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Fiestas:

LAS FIESTAS:

Las fiestas religiosas se prolongaban a lo largo de todo el año. Comienza el ciclo litúrgico anual con San Antón (patrón de los animales domésticos), sigue con las hogueras de la Candelaria, a las que suceden los mascarones de Carnaval, el entierro de la sardina; ya en primavera se celebra la onomástica de San José, Semana Santa, la Cruz de Mayo y el día del Hornazo, culminando la temporada con la romería de San Isidro, el Santo Voto de Puertollano (también celebrado en la pedanía, en El Villar llevaban una caldera del Santo Voto para sus habitantes) y la solemne procesión del Corpus Christi. El verano está marcado por la fiesta patronal mayor San Antonio de Padua y en Agosto por la fiesta del emigrante.

El otoño, paralelamente a la ralentización de las faenas agrícolas y al mal tiempo reinante se dedicaban a honrar a las Santas Ánimas (tocaban al anochecer las campanillas por las calles de la pedanía y se reunían en la ermita para rezar a sus difuntos), con la inflexión que suponían las fiestas de Todos los Santos y el día de los Difuntos. Termina el año la gozosa fiesta de la Pascua de Navidad, en pleno invierno, en la cual se celebra el Nacimiento de Jesús. Se cierra así el calendario anual festivo lúdico-religioso, muestra del fervor popular y del acomodo de los lugareños al ritmo estacional de los trabajos en el campo.

SAN ANTONIO DE PADUA, se celebra el día 13 de Junio.

En Junio de 1752 ya estaba construido un santuario en El Villar, poco antes de celebrarse la festividad de San Antonio de Padua. Llegó el día, la onomástica de San Antonio del 1753 se celebró con toda solemnidad. A este gran acontecimiento acudieron autoridades civiles y eclesiásticas de Puertollano y de sus aldeas, al mismo acontecimiento acuden los habitantes de El Villar, La Higuera, y de las fincas próximas a la aldea. A los actos litúrgicos acuden los habitantes de Almodóvar del Campo, Mestanza, Belvís, El Pardillo, Aldea del Rey, Argamasilla de Calatrava y Villamayor de Calatrava e incluso algunos ganaderos de Fuencaliente. Con los datos que disponemos la imagen antigua de San Antonio data de hace mas de 200 años, siendo quemada en la Guerra Civil por unos milicianos y en el año 1940 los 20 Hermanos que refundaron la cofradía pusieron 4 ó 5 duros cada uno y con la ayuda de todos los vecinos se pudo comprar la actual imagen de San Antonio de Padua, costando en aquella época 1.000 pesetas.

La fiesta de San Antonio de Padua, es donde los habitantes de El Villar expresan con mayor fuerza su religiosidad. La fe y su confianza en este santo de los pobres no dejan lugar a dudas las hornacinas con su diminuta imagen que se ponían y se ponen en los umbrales de las fachadas de sus casas; una capilla itinerante con la imagen del santo, circula de vivienda en vivienda para venerarle.

Debido a la devoción a San Antonio de Padua, se crea una Hermandad con el mismo nombre, el distintivo tradicional de esta hermandad son unas bandas anchas bordadas de colores (blancas, encarnadas, etc.), en cuyo centro lleva una estampa cosida artesanalmente de San Antonio de Padua. La Hermandad de San Antonio cuenta con …………insignias, estas son: Banderín y bastón del Hermano Mayor, Bandera Blanca, Bandera Naranja, Bandera Morada, Cetro ………………………….. . La procesión recorre las calles de la pedanía, los fieles no cesan de cantar durante el recorrido el himno de San Antonio y los hermanos llevan en la procesión sus bandas, y algunos en la solapa de la chaqueta portan una medalla de plata con la imagen de San Antonio ó una estampa con la foto del santo.

Todos los Hermanos que llevan el día 13 de Junio estas insignias, convidan al vecindario (lo que se denomina “EL GASTO”), consiste en el “puñao” de garbanzos “tostaos”, acompañado de limonada y refresco. Al final de la fiesta el hermano que porta la Bandera Naranja es el último en convidar y en el mismo acto la Junta Directiva y los Hermanos realizan el “ajuste de cuentas”, donde se sortea los nuevos hermanos que portarán la insignia para el próximo año. Al final de este acto en un recorrido largo y ante la expectación de la muchedumbre se hace el intercambio de las insignias a los nuevos hermanos.

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