AQUELLA TARDE DE NIEBLA
Eran las cinco y media de la tarde de aquel sábado de enero, la niebla llegó enseguida, estaba muy cerca el Duero. Un podador con su burra notaba un frío agorero, y preparando su carga de manojos de sarmientos, le dijo a su borriquilla, “Vamos camino del pueblo”. Era allí por San Martín, en la Carretera del Puerto, y la niebla y su mal fin emborronando el sarmiento. Los dos caminando juntos, el frío llegó de nuevo, sin ver a penas la viñas que allí se llaman majuelos, los ... (ver texto completo)
Eran las cinco y media de la tarde de aquel sábado de enero, la niebla llegó enseguida, estaba muy cerca el Duero. Un podador con su burra notaba un frío agorero, y preparando su carga de manojos de sarmientos, le dijo a su borriquilla, “Vamos camino del pueblo”. Era allí por San Martín, en la Carretera del Puerto, y la niebla y su mal fin emborronando el sarmiento. Los dos caminando juntos, el frío llegó de nuevo, sin ver a penas la viñas que allí se llaman majuelos, los ... (ver texto completo)