LA SECA (Valladolid)


El Parchel 2
CUANDO LA VIDA SE ACABA
No vale pedir milagros
ni pregonar en desiertos,
a veces los pasos largos
nos llevan a ver más muertos.

Nadie te dará la mano
cuando llegue tu partida,
solo veras viento vano
en la amarga despedida.

Puedes cambiar de detalles
al ver que sangra tu herida,
más veras solas las calles
sin una mano tendida.

No mires hacia el pasado
teniendo fecha a la vista,
eres un hombre acabado
que nadie pasa revista.

Sin cariño verdadero
veras pasar tu presente,
no sueltes ningún te quiero
ni quieras seguir ausente.

El camino de tu vida
tiene los días marcados,
atrás dejaste una herida
en tus pasos dislocados.

No quiero sentir tu historia
llena de falsas promesas,
pienso que no existe gloria
si entre dolores regresas.

La soledad de la muerte
quiere tenerte con ella,
el sufrir nunca fue suerte
y la muerte no es tan bella.

Temes a las madrugadas
que te llaman en silencio,
muchas horas enmarcadas
supieron de tu desprecio.
G X Cantalapiedra
EL DESTINO NOS EMBARCA
El destino nos embarca
sobre caminos inciertos,
mientras la mente se aparca
en pensar en ciertos muertos.

De nada valen promesas
ni romper con los complejos,
existen muchas sorpresas
que anulas ciertos reflejos.

El destino va marchando
sin pensar en el pasado,
cuando lo vas recordando
eres hombre abandonado.

El destino nunca avisa
ni te quiere ver triunfando,
jamás suelta una sonrisa
si nota que vas llorando,

Las lágrimas aflorando
vienen por la carretera,
el dolor se va notando
cuando temes la barrera.

No hay caricias ni ternuras
en las noches delicadas,
tan solo ves las locuras
de algunas fechas pasadas.

Abrazas las amarguras
sin poner ningún remedio,
la vida te da diabluras
como un triste contubernio.

La soledad te acompaña
en las horas más terribles,
cualquiera persona extraña
te hará cosas inservibles.

El destino nada entiende
de las viejas ilusiones,
habrá veces que comprende
que mueren tus emociones.
G X Cantalapiedra.
LA ENVIDIA SIGUE SU CURSO
Entre negros nubarrones
la envidia va caminando,
dejando sus intenciones
mientras quisiera ir dañando.

Envidia de algún pasado
que camina sin destino,
buscando sueño robado
de algún fatal desatino.

Envidiosos sin tapujos
que buscan nuevas quimeras,
en sus tan penosos lujos
quisieran poner barreras.

Van buscando nuevas metas
con envidias tenebrosas,
y sus mentes tan inquietas
siempre tienen malas cosas.

Envidias llenas de engaños
que van soltando a menudo,
no les importan los años
en su sentimiento absurdo.

Envidia del diferente
cuando progresa en la vida,
en su sentir permanente
son una bala perdida.

Intenciones envidiosas
llenas de grandes rencores,
entre frases vanidosas
quisieran trazar dolores.

Su envidia va por delante
donde quiera que caminen,
en su mentir delirante
predican el mismo crimen.

Envidiosos sin fronteras
que jamás tienen razones,
en sus frases embusteras
viven rompiendo ilusiones.
G X Cantalapiedra.
QUE NO BORREN TUS RECUERDOS
Que no te cuenten mentiras
ni quieran verte llorando,
que las frases si las giran
te pueden ir complicando.

Los recuerdos de tu vida
son signos sin ser borrados,
no busques nueva partida
en tus pasos olvidados.

Cuando se borra el camino
por donde fuiste de paso,
es penoso el desatino
que solo busca el fracaso.

Que no te cuenten historias
de algunos penosos tragos,
ni te comenten las glorias
si fueron días amargos.

Los recuerdos mientras viven
son compañeros amados,
y muchas veces perviven
a los tiempos no llegados.

No borres ninguna foto,
ni sueñes vivir halagos,
a veces ves el rebrote
de los momentos amargos.

Que quieren borrar tu vida
mientras te vas al barranco,
la mente siente la herida
de vivir la vida en blanco.

Si te ofrecen la fortuna,
si quieren hacerte un banco,
mira de noche a la Luna
para notar el desfalco.

Los caminos de la muerte
tienen muchos sobresaltos,
no tientes nunca a la suerte
ni tampoco a tristes llantos.
G X Cantalapiedra.
Y MAÑANA SAN ANTÓN
Las historias quedan vivas
y con ellas cierto ambiente,
muchas de ellas te motivan
alegrando a mucha gente.

Burros corriendo la calle
mientras los gritos triunfaban,
mulas con algún detalle
que en los hielos resbalaban.

Fueron años de penumbras
con esperanzas soñadas,
los años hoy nos alumbran
sus historias recordadas.

San Antón dejo sus señas
completas de tradiciones,
con cenas que fueron dueñas
de muy buenas soluciones.

Los años pasan deprisa
y con ellos las historias,
La Seca guarda esa brisa
en las mejores memorias.

Mulas que fueron leyendas
sobre los grandes viñedos,
que anduvieron por las sendas
entre temidos enredos.

Las campanillas sonando
por la Calle Real arriba,
a su paso ibas notando
como se pasa la vida.

Con un “Viva San Antón”
La Seca tuvo su fiesta,
que pregonaba emoción
sin saber nada de cuesta.

Vino blanco del Verdejo
en los brindis lasecanos,
San Antón quito complejo
a muchos seres humanos.
G X Cantalapiedra.
16 – 1 – 2019.
CUANDO RECORRO LA SECA
Miro las viejas paredes
con sus ladrillos macizos,
que parecen ser las sedes
de algunos tiempos plomizos.

Cuando recorro La Seca
voy mirando las ventanas,
hay sueños que son la tecla
de muchas señas mundanas.

Calles que fueron dichosas
en las bonitas mañanas,
con aires de bellas rosas
sin notar horas profanas.

Volver de nuevo a tu tierra,
sentir que la tierra llama,
y en el recuerdo se encierra
el eco que guarda el alma.

Cuando se cruzan los ecos
en las frías madrugadas,
hay seres que son muñecos
viendo sus horas gastadas.

Entre brisas tormentosas
de las noches embrujadas,
la mente sueña con rosas
que nunca fueron logradas.

Cuando pisas en La Seca
y comienza la alborada,
el corazón vive mezcla
de alguna cosa pasada.

Tienes por dentro recuerdos
que solo los guarda el alma,
con ciertos momentos cuerdos
de soñar que alguien te llama.

La Seca vive conmigo
sin verla nunca lejana,
siempre quise ser su amigo
desde mi edad más temprana.
G X Cantalapiedra.
AYER ME HABLARON DE SUEÑOS
Ayer me hablaron de sueños
entre frases reprimidas,
entendí de los empeños
que tienen gentes sufridas.

Comprendí que los silencios
no son por toda la vida,
al tiempo que vi desprecios
en la familia querida.

Ayer me hablaron de amores
con amargas despedidas,
donde se secan las flores
que a veces causan heridas.

Tengo las manos cansadas
y la mente deprimida,
recuerdo muchas andadas
que fueron senda elegida.

La tarde pase pensando,
la noche vino enseguida,
y el corazón palpitando
me habló de luz encendida.

Cuando se mueren los sueños
en tu tierra más querida,
buscas momentos risueños
en la mañana movida.

La vida tiene caminos
por donde los sueños vuelan,
entre pájaros y trinos
que ellos solos se consuelan.

Cuando se rompen los sueños
en las frías madrugadas,
no quieres vidas con dueños
ni personas marginadas.

Hay lamentos en la vida
que no sueltan maldiciones,
buscan la flor escondida
repleta de sensaciones.
G X Cantalapiedra.
AQUELLA NOCHE DE ENERO
La Luna estaba brillando
sobre los campos helados,
el miedo llego volando
con vientos endemoniados.
En La Profunda Castilla
muchas brujas se encontraron,
eran de vida sencilla
pero la dudas labraron.
Amarguras de la tierra
con el machismo marcado,
algunas penas encierra
aquel tiempo ya olvidado.
Aquelarres de aguardiente
con sus ajos ya pelados,
tuvieron que estar pendiente
de majujes complicados.
La noche dejó misterio,
el honor nunca nombrado,
muy cerca del cementerio
algún hombre marginado.
Aquella noche de enero
muchas brisas se notaron,
el poderoso dinero
las brujas lo complicaron.
Luces de mañana fría
con rescoldos del pasado,
sarmientos que en armonía
el calor llego templando.
Los misterios de la noche
con hierbas que son regalos,
mujeres sin un reproche
que jamás buscan halagos.
La Luna brilla en el cielo
Las brujas sin un amparo,
La Cueva las da consuelo
en aquel mundo tan raro.
Fueron tiempo de locuras,
con semblantes mal tratados,
mujeres con amarguras
de maridos trastornados.
Brujas de tristes leyendas
que vivieron sin fortuna,
sin querer sufrir las riendas
en noches de blanca Luna.
G X Cantalapiedra.
CUANDO TENGAS HAMBRE
Cuando luego tengas hambre
y no puedas ni comer,
si la tortura es muy grande
has de saberte envolver.

No te mires al espejo
en noches de hipocresía,
veras siempre ese reflejo
de tu mala fantasía.

No mires si existe cena
en tu bonita cocina,
y borra siempre la pena
que no quiere ser divina.

El hambre vive esperando
que llegue la madrugada,
es algo que está callando
sin ver su voz anulada..

Cuando reina la miseria,
en los sufridos hogares,
se pone la cosa seria
por mil distintos lugares.

Hambre que roba razones
en los distintos momentos,
son pocas las soluciones
y muchos los descontentos.

La fe levanta murallas
sin preguntar los motivos,
y caminos donde estallan
muchos malos adjetivos.

El hambre corre la tierra
en diferentes sentidos,
muchas veces nos encierra
para no vernos perdidos.

Deja que no vuelva el hambre
por las sendas de la vida,
los cuerpos sienten calambre
y a veces notan herida.
G X Cantalapiedra.
CUANDO SE ACABAN LAS FUERZAS
Cuando se acaban las fuerzas
en las frías madrugadas,
sentirás ciertas torpezas
de veredas marginadas.

No puedes pedirte calma
en tus grises obsesiones,
tan solo notas el alma
repleto de confusiones.

Con las manos temblorosas
veras llegar la mañana,
el aire no quiere rosas,
ni las consignas profanas.

La fuerza se va marchando
sin atender sentimientos,
mientras la mente pensando
evita los sufrimientos.

La muerte camina lenta
para cubrir su objetivo,
ella tan solo se inventa
la fecha con un motivo.

Se terminan las razones
en la tremenda agonía,
la muerte da sensaciones
de ver anular el día.

Con las fuerzas despistadas
el corazón va sintiendo,
esas brisas escarchadas
que a veces te mueres viendo.

No te queda más camino
que la muerte por delante,
en algún momento fino
quieres sentirte arrogante.

Abrazaras a la muerte
sin poner nunca barreras,
no puedes cambiar de suerte
aunque traspases fronteras.
G X Cantalapiedra.
AQUEL HOMBRE DE LA CASTILLA PROFUNDA
No quedaba más camino
ni quiso la penitencia.
La Seca guarda su signo
sin saber mucho de ciencia.

Con su mula de la mano
se fue por esos caminos,
hubo algún sueño profano.
entre amargos desatinos.

Cuantas noches caminando,
cuantos gritos se han perdido,
a veces se fue logrando
buscar su rumbo elegido.

Años llamados de dudas
para muchos inmigrantes,
sufriendo cosas absurdas
en los temidos instantes.

Mulas y burros vendidos,
apenas quedaban trajes,
los corazones sentidos
no quisieron vasallajes.

Inmigrantes lasecanos
que no quisieron reglaje,
algunos fueron cristianos
con su triste y mal anclaje.

Las mulas fueron vendiendo
sin entender del paisaje,
inmigrantes que sufriendo
abrazaron su bagaje.

Los caminos de la vida
todos se ven importantes,
siempre la ruta querida
nos deja pasos brillantes.

Caminando por el mundo
siempre te notas distante,
el llorar lo ves absurdo
más sin sentirse arrogante.
G X Cantalapiedra
SEMANA DE SAN ANTÓN
Mis amigos de La Seca
se conocen la lección,
no hace falta tocar tecla
ni sufrirla con pasión.

Los fríos dejan los campos
llenos de gran confusión,
dicen que vienen con llantos
buscando la exclamación.

Semana de grandes fríos
que a veces dan depresión,
se sufren escalofríos
marcando su maldición.

Semana que da disgustos
aunque triunfe San Antón,
el frío dejando sustos
como un temido matón.

Campos que siguen desiertos
con vientos de exclamación,
no vale tener aciertos
si el frío no es solución.

Entre vientos de malicia
siguen los campos helados,
el frío no es la delicia
de viñedos escarchados.

Blancuras que dejan huellas
sobre viñedos podados,
el cielo luciendo estrellas
deja sueños marginados.

Semana de grandes fríos
con sus sentidas promesas,
son horas de escalofríos
cuando a La Seca regresas.

San Antón siempre nos tienta
de ver los campos helados,
parece que así se inventa
muchos años recordados.
G X Cantalapiedra.
CUANDO SIENTES EL FRÍO HELADO.
Vientos venidos del norte
dejan los campos helados,
sin exigir pasaporte
sus fríos son escarchados.

Estas fechas heladoras
que van marcando caminos,
me parecen tembladoras
al hacer penosos signos.

Esos campos castellanos
repletos de noches frías,
quisieran ser más humanos
en estos penosos días.

Vienen corriendo los vientos
con sus brisas traicioneras,
sus hielos dan sufrimientos
entre escarchas altaneras.

La Seca sufre los daños
sin pregonar sus castigos,
se van pasando los años
con los vientos de enemigos.

Sobre los suelos helados
las viñas no se lamentan,
esos vientos congelados
los constipados aumentan.

Los sarmientos escarchados
sobre los llanos preciosos,
podadores enfundados
en abrigos decorosos.

Este enero de pasiones
con San Antón en el medio,
hacen temblar las razones
sin encontrar un remedio.

Brisas que llegan heladas
a la Cuesta de San Roque,
hay mañanas congeladas
donde el hielo se hace bloque.
G X Cantalapiedra.
GRIPES MALDITAS DE ENERO
Llegan deprisa sin rumbo
mientras dejan su sendero,
ves su camino un absurdo
de fastidiar al obrero.

Van dejando tiritonas
con mucosidad y miedo,
hay quien las llama simplonas
al ver su maldito enredo.

Gripes que parecen gritos,
la salud siente un desvelo,
con la fiebre sueltan pitos
que vienen a ras de suelo.

La Seca sufre sus daños
con muchísimos pañuelos,
dicen que todos los años
vienen dañando consuelos.

La miel junto a la canela
con la leche de remedio,
dicen que la gripe vuela
por el camino del medio.

Puedes ponerla barreras
más nunca te hagas el muerto,
ella busca las quimeras
y siempre suelta su entuerto.

Buena comida en la mesa
con el vino y su torrezno,
y se dé nuevo regresa
mándala para el infierno.

Trata de no coger frío
que este enero no embelesa,
sintiendo el escalofrío
la gripe puede estar tiesa.

Cuando los vientos de enero
silban marcando sus huellas,
la gripe coge el sendero
de no hacer las noches bellas.
G X Cantalapiedra.
AQUEL HOMBRE QUE REGRESABA A SU TIERRA
Desde la tierra francesa, volvió de nuevo a su pueblo, tenía dentro del alma, el hallar algún consuelo, era por el mes de agosto. Del año sesenta y cuatro. Cuando Castilla es un fuego, y en medio de la mañana lograba pisar su suelo, primos que le recibían, y le dieron amor bueno, en Carcasona vivía desde que fue de pequeño, Brigadista fue de joven, un maqui fue de los buenos, lucho contra aquel fascismo poniendo todo su empeño, Una moto grande y fuerte, para llegar a su pueblo, y contar calamidades, de las que nunca murieron, la luz brillaba en sus ojos, sin tener ningún complejo. Eran momentos gozosos que tuvo en aquellos tiempos, Recorriendo ciertas calles, hablando con los obreros, supo de viejos modales, y de caciques troleros. Han pasado muchos días, que el hombre fue aventurero, y recordó la alegría de ser patriota sin miedo. En Francia marcando fechas como alumno fue sincero, tuvo recuerdos de flechas y de alemanes guerreros. Todo tiene su memoria, la guerra fue tiempo muerto, en la más penosa historia, borraron algún acierto, La Seca llevó presente, sin entender el desprecio, de vivir en Francia ausente sin poner jamás el precio. Guerrillero sin tapujos, hombre duro y penitente, en su corazón de acero llevaba a España en su mente. No le marcaron caminos, nunca se notó indigente, anduvo pisando signos teniendo la muerte enfrente. Aquellos años de guerra, eran pasos muy valientes, hay personas bajo tierra que las tenemos presentes. El hombre pasó sus días reflexionando y contento, al ver que sus alegrías era fruto de su tiempo. Se marchó para su Francia, hasta su fallecimiento, su mente nunca fue lacia, aunque tuvo sufrimiento. Hoy que han pasado los años, le recuerdo con aliento, aquel hombre pasó daños de los que contó contento. Con el vino lasecano le vi brindar por sus muertos, con un sentimiento humano de los que marcan alientos. La Seca en el corazón sin olvidar sus recuerdos, donde tuvo su razón y habló de momentos cuerdos. Las lágrimas de sus ojos eran renglones abiertos, en su mente sin enojos habló de vivos y muertos. La calle del Carrascobar, pasó su niñez contento, al marchar dejó detrás un amor que llevó dentro. Exiliado con razones de no sentirse otro muerto, más tuvo siempre ilusiones que regresar a su puerto. Aún recuerdo su mirada, como de un niño travieso, y alguna fecha anotada para no sentirse preso. La sombras de algún camino dejan pasiones sembradas, no vale ser adivino ni buscar las madrugadas. Cuando la vida nos marca con sus cuchillos de acero, en la lucha nos embarca sin querer ser un guerrero. La mirada de aquel hombre de vez en cuando la siento, a veces pienso en el nombre que su pasado presiento. La Seca tuvo emigrantes, que sufrieron duros vientos, y en muchísimos instantes vivieron los sufrimientos. Los recuerdos siguen vivos, entre caminos inciertos, no vale usar adjetivos cuando hablamos de los muertos…
Dedicado a Louis Jorge Cantalapiedra.
G X Cantalapìedra.