TORDESILLAS (Valladolid)


Río Duero
QUIEN DICE QUE TORDESILLAS
Quien dice que en Tordesillas
no saben del ROMANCERO,
tienen siempre sus rencillas
buscando lanzas de acero.
Tordesillas con culturas
que se llevan en el tiempo,
algunas fueron dulzuras
cargadas de nuevo aliento.
En La Profunda Castilla
a las orillas del Duero,
siempre su gente sencilla
supo de amor verdadero.
Quien critica a Tordesillas
no conoce el Río Duero,
son muchas las maravillas
del buen amor verdadero.
Con palabras retorcidas
que nadie quiere escucharlas,
se ven frases recogidas
para mejor olvidarlas.
Tordesillas de silencios
entre brisas encantadas,
nadie quiere poner precios
a palabras endiabladas.
Costumbres que son leyendas
que Almanzor las iniciara,
lugar que tiene sus sendas
de las que el pueblo gozara.
Tordesillas entre brisas
repletas de su constancia,
donde se conocen risas
que no quieren ignorancia.
Cuando sobran las razones
de una tierra de esperanza,
se conocen emociones
en tan bonita balanza.
Entre las viejas culturas
Tordesillas ve templanzas,
sin buscar nunca amarguras
ni romper sus buenas lanzas.
G X Cantalapiedra.
TORDESILLAS LA PANDEMIA SIGUE AHÍ
No te olvides de esta historia,
ni quieras vivir ausente,
nunca pierdas la memoria
y busca tu buen ambiente.
La pandemia no se marcha
y quiere seguir dañando,
al que le mira le engancha
dejándole tiritando.
No vale bajar al Duero,
ni querer seguir rogando,
ni coger el ROMANCERO
que nos sigue fascinando.
La pandemia sigue activa
dejándonos sus maldades,
ella sola se motiva
y vemos crudas verdades.
Estas tierras castellanas
que vieron otras tragedias,
saben desgracias humanas
sin existir las comedias.
No vale gritar al Duero,
ni sirve buscar amores,
este virus altanero
solo nos deja dolores.
Cada cual ponga sus medios
para no verse culpable,
las vacunas son remedios
en este tiempo impecable.
Maldiciendo los caminos
estamos parapetados,
temiendo los desatinos
y los virus encumbrados.
El mañana nos espera
entre buenas fantasías,
esta buena primavera
nos puede dar alegrías.
Dejemos que corra el viento
por campos de Tordesillas,
así veremos alientos
entre las gentes sencillas.
G X Cantalapiedra.
DESDE VALDESTILLAS A TORDESILLAS
Por los caminos del Duero
se conoce Tordesillas,
me hablaron de Puenteduero
al lado de Valdestillas.
Los cocodrilos se fueron
al ver las grandes cuadrillas,
que las rutas eligieron
camino de Tordesillas.
El Duero se ve crecido
cuando le abraza el Pisuerga,
es un camino sentido
que no necesita juerga.
La fuerza de su corriente
hace temblar Pesqueruela,
en aquel bonito ambiente
el tiempo pasa que vuela.
Quien pudiera como El Duero
abrazar fuerte al Pisuerga,
sin pensar en Puenteduero
ni buscar siempre la vega.
Tordesillas esperando,
dicen que no desespera,
el viento viene marcando
la preciosa primavera.
Los dos ríos abrazados,
por tierras de grandes vegas,
sus pasos siguen cantados
y sus brisas se despliegan.
El Duero sigue pensando
que Tordesillas le espera,
las aguas se van mezclando
con mucho verde a su vera.
En Valdestillas soñando
con el Duero de bandera.
Tordesillas esperando
el gozar la primavera.
El Duero va transitando
por entre sus arboledas,
el viento llega dañando
las viñas que no se enredan.
G X Cantalapiedra.
POSADA PISADA LLEGADA Y QUEDADA, EN TORDESILLAS
Sobre pinares preciosos y sus álamos al Duero,
vives tiempos deliciosos si entiendes el ROMANCERO.

Cuando recorres sus calles y sientes cantar al Duero,
entiendes bien los detalles de cómo suena un. “Te quiero”.

Posada siempre encantada de La Ribera del Duero,
Tordesillas es nombrada con cariño y mucho esmero.

Pisando sobre las losas que saben de sus leyendas,
pasaras horas gozosas cuando recorras sus sendas.

Si te alegra la llegada de subir por ese Puente,
veras La Vega anhelada que llevaras en tu mente.

Algo tiene Tordesillas que te deja pensativo,
al ver sus gentes sencillas que tienen su buen motivo.

Esta ciudad castellana cargada de tradiciones,
me parece ser humana en multitud de ocasiones.

Sentir como corre el Duero bajo su Puente Romano,
sin temer al mes de enero en cualquier tiempo profano.

Pisadas que son recuerdos de otros tiempos imperiales,
donde azotaron los vientos entre grandes temporales.

Tordesillas de pasada sin buscar nuevos lamentos,
esta ciudad admirada conoce los sufrimientos.

Sombras que llegan andando entre pinares desiertos,
palabras que van volando al ver caminos abiertos.

Tordesillas de esperanzas que sueñan con nuevos tiempos,
sin querer hacer balanzas piensan en los fuertes vientos.

Los caminos de esta tierra siempre guardaron silencio,
sobre su suelo se entierra el dolor que da el desprecio.
G X Cantalapiedra.
LAS PENAS NUNCA FUERON MARAVILLAS
Las penas nunca serán maravillas,
penas que dan las condenas, que te humillan.
pudieran no ser dichosas en Tordesillas,
entre amores que por esta tierra brillan.

Y en las tardes armoniosas
sin querer nunca rencillas.
un día vendrán las quejas
de muchas gentes sencillas.

Vientos marcando lamentos,
voces que están deprimidas,
siento que faltan alientos
en las tardes más queridas.

Las penas se van volando
con sus malas armonías,
El Duero sigue pensando
en las duras agonías.

Entre voces desgarradas
la tarde se fue enseguida,
muchas mentes demacradas
vieron la noche perdida.

Los complejos se marcharon,
la tarde vino encendida,
hasta el cielo se alejaron
buscando tierra elegida.

Tordesillas de pasiones
entre sendas deprimidas,
hoy son muchas las razones
que ven sus tardes sentidas.

Las duras complicaciones,
quieren encontrar salida,
no sirven las obsesiones
de anular la despedida.
Tordesillas de canciones entre las brisas queridas,
esta ciudad da ilusiones en las horas más erguidas.
G X Cantalapiedra.
ENTRE LAS BRISAS DEL DIABLO
Como un torrente de fuego con los dientes afilados, sin exigir ningún ruego llevando detrás el rabo. A las tres de la mañana que son las horas del diablo, nadie sale de su cama el pueblo esta adormilado. La noche parece oscura, el viento pasa de largo, es penosa la locura de ese diablo tan amargo. A las tres de la mañana el diablo no se acostado, y ve su vida tan vana que se siente endemoniado. Las calles están desiertas, los portales muy cerrados, nadie busca las respuestas de los lugares marcados. El Puente guarda silencio, a veces se vuelve amargo, nadie quiere poner precio ni quiere pasar de largo. Entre las brisas del Duero, dicen que galopa el diablo, quizá diga el ROMANCERO que tiene nuevo vocablo. Brisas que llegan corriendo, brisas que domina el diablo, el miedo llegó fingiendo querer ganar su salario. En Tordesillas el diablo se marchó buscando al Duero, y a la niebla la engancho con ese pincho de acero. Las brisas fueron cubriendo los álamos en el Duero, hubo pinos que sufriendo vieron
los hachas de acero. El diablo marcó caminos, temblando marchaba el Duero, nadie soñó desatinos con el frío traicionero. La noche, la larga noche entre pinos piñoneros, el diablo puso su broche en sus pasos altaneros. Con el pincho de la mano como cualquier buen lancero, nunca dijo ser humano caminando bajo cero. Sin sonrisas ni guitarras, las negaciones primero, el diablo suelta sus garras sin entender de dinero. La noche negra del diablo, que apenas contarlo puedo, su viaje fue un encargo de volver la noche enredo. El Duero va caminando entre luces de consuelo, la noche se fue pasando con aquel temido velo. Brisas que parecen nieblas, nunca vimos firmamento, al recordarlo re tiemblas sin producir un lamento. El diablo se fue endiablado en noches de puro invierno, no sé si se ha equivocado pero buscaba el infierno. G X Cantalapiedra.
DECIR TORDESILLAS
Entre vientos tormentosos los días se van pasando, no hay caminos vanidosos para seguir mal hablando. Mientras digo Tordesillas la mente sigue pensando, con mis palabras sencillas hoy le sigo recordando. Un grito lleno de vida atrás le fuimos dejando, Tordesillas es querida y la seguimos amando. Los Caminos de Castilla todos tienen los sudores, de mucha gente sencilla que fueron trabajadores. Cuando dices Tordesillas el corazón va temblando, no piensas en maravillas ni en querer hacerte el blando. Sombras que van por El Duero, yo las siento navegando, y pienso en El ROMANCERO que a veces se va estudiando. Tardes llenas de dulzura cargadas de sobresaltos, pueden tener su locura y caminar entre llantos. Hay noches que van llegando sonidos por La Ribera, el viento viene silbando con la esperanza a su vera. Cuando digo Tordesillas sueño con versos de halagos, no buscó nunca rencillas ni quiero los tragos largos. Decir lo que vas viviendo nunca debe ser pecado, El Duero no va fingiendo ni se siente condenado. Sobre su Puente Romano caminamos con paciencia, el sentirte más humano nunca fue la intransigencia. Sentir las brisas del Duero en aquel Puente Romano, es saber del buen te quiero sin dejar de ser cristiano. Decir siempre Tordesillas, como buen tordesillano, es vivir las maravillas de este suelo castellano. Desde El Foraño tranquilo, hasta llegar a Las Verjas, sin conocer ese filo de algunas perdidas quejas. Con la vista al horizonte y el corazón razonando, Tordesillas de resorte para seguir bien soñando. Las tardes rompen complejos en estas tierras del Duero, nada nos parece lejos sin sentirte aventurero. Cuando digo Tordesillas nunca me falta el aliento, siempre pienso en maravillas que llevo en mi pensamiento. G X Cantalapiedra.
ENTRE FANTASMAS DEL DUERO
Cuando surgen los fantasmas
por las orillas del Duero,
muchas veces les reclamas
que sepan del ROMANCERO.
Cuando se buscan pasiones
entre pinos piñoneros,
se ven sencillas razones
del valor de algún te quiero.
Cuando las noches se cierran
entre nieblas y aguaceros,
los fantasmas no se encierran
y se vuelven traicioneros.
No valen sábanas blancas,
ni ser un gran pendenciero,
si los fantasmas arrancan
jamás pidieron dinero.
Sobran palabras errantes,
no sirven gestos fuleros,
existen muchos instantes
que pudieran ser muy fieros,
Caminar entre fantasmas
en noches de negro vuelo,
es esperar que no claman
las horas que dan consuelo.
Hay fantasmas enlutados
cargados de malos sueños,
que pudieran ser penados
al solo dejar empeños.
Los fantasmas aparecen
sobre las nieblas del Duero,
muchas veces resplandecen
con su cuerpo bajo cero.
Tordesillas de visiones
con esperanzas sin vuelo,
El Duero tiene razones
de hacer feliz ese suelo.
G X Cantalapiedra.
TORDESILLAS ENTRE BUENAS VIBRACIONES
Vienen corriendo por los caminos
ciertas sonrisas de primavera,
hoy Tordesillas sin adivinos
tiene ese verde que siempre espera.
Entre pinares que son presentes
de esta Castilla tan altanera,
al ver calores que a muchas gentes
muchos sudores van a su vera.
En Tordesillas las vibraciones
las marca El Duero con voz sincera,
en ese Puente se ven razones
que ciertas veces tienen solera.
Viendo La Vega que resplandece,
entre pinares que van sintiendo,
siento algún grito, si prevalece,
hoy sus temores va corrigiendo.
Desde Las Verjas mirando al Duero
notas temblores con alegría,
sientes los ecos del ROMANCERO
que en muchas horas dan armonía.
Dicen que viene gritando El Duero,
hoy si comprendo su fantasía,
notas los ecos de algún te quiero
que muchas veces son melodía.
Deja que grite cantando El Duero,
siento sus ecos de simpatía,
con sus sonidos no desespero
van alegrando la luz del día.
Vivir gozando sin ver porfía,
por Tordesillas lo vas logrando,
hay muchas mentes que llaman mía
la tierra hermosa que van pisando.
Los sueños buenos en Tordesillas
algunas veces se van volando,
dicen que llevan sus maravillas
que con el tiempo se van grabando.
G X Cantalapiedra.
TORDESILLAS ENTRE PINARES
Los más preciosos lugares de La Ribera del Duero, dicen que tienen cantares que son puro ROMANCERO. Me hablaron de carboneros metidos en sus trabajos, hombres duros como acero que hicieron buenos los tajos. Los oficios olvidados se los ha llevado el Duero, albarderos encantados lo mismo algún carretero. Tordesillas labradora campesino fue su suelo, su gente trabajadora vivieron de un pobre sueldo. Siempre se vieron pinares, con sus pinos piñoneros, estos preciosos lugares tuvieron hombres austeros. Las fraguas marcaron huellas, los herradores surgieron, todos con sus cosas bellas los oficios defendieron. Yugos carros y carretas, lo mismo los zapateros, todos tuvieron sus metas incluso grandes arrieros. Pinares en los caminos por donde transita el Duero, nos hablaron de los pinos con gente del extranjero. Entre oficios olvidados que se dejaron con miedo, muchos vicios mal llevados quisieron poner su credo. Aguadores bien llegados de las fuentes que da el cielo, todos surgieron callados al ver que daban consuelo. Colchoneros con oficio, lo mismo que el carpintero, siempre se buscó el resquicio de buscar cualquier dinero. Quinquilleros de metales, hombres llenos de misterios, en sus momentos fatales vivieron asuntos serios. Arreglaron los braseros para seguir calentando, no fueron los trafulleros que llegaron vacilando. Existieron paragüeros para evitar ser mojado, sin gastar grandes dineros era pueblo destacado. Oficios que se olvidaron en el trascurrir del tiempo, muchos nunca se cuidaron y quizá se llevó el viento. Serenos de largas noches caminando por las calles, ellos pusieron los broches a la vez de los detalles. Plañideras sin motivos para ganar su dinero, pusieron sus adjetivos en el muerto más fulero. Hay oficios muy perdidos, me lo dijo un misionero, los vientos marchan erguidos aunque suplique un obrero. La vida sigue su curso, todo vale su dinero, nadie quiere hacer recurso si tan solo es un arriero. G X Cantalapiedra.
AQUELLA NOCHE LE FALTABAN PIES
En Tordesillas como en muchos lugares de España, los años llamados del hambre, fueron terribles para las personas más humildes, que muchas veces tuvieron que recurrir a métodos no normales, para poder seguir subsistiendo. Aquella noche del mes de diciembre de 1946, un hombre que apenas podía ganar un sueldo de miseria, cuando le llamaban para trabajar en la agricultura, y otras veces de peón de albañil. Teniendo hijos que mantener, y sin demasiadas ayudas, se buscaba la vida de diferentes maneras, unas veces en los pinares cogiendo piñas, y otras en la nocturnidad de aquella época, intentando recoger de alguna huerta de Tordesillas, patatas o remolacha. Aun corriendo el riesgo de ser visto y castigado por las autoridades de entonces, pero el hombre ante tal necesidad de poder comer su familia, corría siempre el riesgo, y en esa noche salió de su vivienda, como lo hacía de costumbre, cruzando el Puente Romano, y continuando por el Camino de La Peña, con sus alforjas a cuestas, eran las nueve de la noche, el silencio era absoluto, no se sentía ni un ruido sospechoso, creo que hasta los pájaros dormían sin hacer ruido. De pronto se introdujo en un finca, donde las remolachas azucareras eran bastante grandes, y sin perder un minuto en sus alforjas metía cuatro remolachas, que llegarían a pesar uno doce kilos. El hombre aquel quito las hojas de las remolachas, y la tierra de alrededor de dichas plantas, para que pesaran menos, y poder llevarlas a su casa mejor. Un vez que salió al Camino, hoy Carretera de La Peña, en dirección a Tordesillas, empezó viendo unas luces en la lejanía, que parecían venir derechas por donde el caminaba, intento meterse en una huerta, y camuflarse entre un montón de alfalfa seca, Pero aquellas luces que parecían ser varias y muy potentes, le deslumbraban incluso tapándose la cara con dicho alfalfa, durante unos segundos pensó que aquel vehículo no era un avión normal, ya que apenas metía ruido, y paso raspándole la cabeza, sin dejar pasar más tiempo se acercó hasta el Río Duero, para refugiarse de dicho aparato irreconocible, sus alforjas se quedaron en aquel montón de alfalfa, y el hombre con su miedo llegó hasta la orilla del Río Duero, donde entre unos arbustos que le arañaban, intento esperar a ver qué pasaba, el aparato volvió a pasar por encima del montón de alfalfa, donde había dejado las cuatro remolachas, y a continuación levanto el vuelo muy rápido sin ninguna luz encendida, y sin poder entender aquel misterio que no podría explicar a nadie, ya que le ficharían en diferentes sitios, al robar esas remolachas, que una vez asadas en la lumbre, eran una perfecta comida, para aquellos años de hambruna, aquel hombre conocedor de la vigilancia del Puente Romano, uso una barca de pescadores que cruzaban el Duero, para pasar el estraperlo, sin ser visto por la Guardia Civil que tenía aquel lugar demasiado controlado, y vigilado, pero el hambre hace espabilar los instintos de conservación, en la raza humana. G X Cantalapiedra.
YA SE BORRARON LAS SENDAS
Dicen que siguen hoy recordando
las sendas locas del tiempo incierto,
muchos comentan que van volando
por los caminos que corre el viento.

Ya se borraron preciosas sendas
que en Tordesillas son recordadas,
entre las flores que fueron prendas
hay muchas frases que son aisladas.

Por los caminos del Río Duero
viendo los juncos con espadañas,
siento los vientos del ROMANCERO
que aquí no existen las alimañas.

Por Tordesillas las frases locas
siguen marcando malas noticias,
muchas revientan contra las rocas
al ver su rumbo que son malicias.

Se van borrando preciosas sendas
entre pinares que dejan huellas,
nadie quisiera poner más vendas
en ciertas horas que son muy bellas.

Las sendas locas parecen muertas,
al ver que sufren las soledades,
en esas horas que son inciertas
muchos reclaman todas verdades

Hoy los pinares sienten nostalgia
de ver los campos muy deprimidos,
por Tordesillas se ve la magia
viendo a sus hombres comprometidos.

Hay muchas sendas que están heridas
mientras se notan las falsedades,
cuando las mentes no van erguidas
puede que existan pocas verdades.

El Duero sigue por su camino
con vibraciones de la esperanza,
habrá quien hable del desatino
al ver que es nula cierta alabanza.
G X Cantalapiedra.
MADRE DÉJAME QUE VAYA se pasaron 55, años.
Madre déjame que vaya
de lancero a Tordesillas,
que no pisaré su playa
ni buscaré maravillas.
La madre medio llorando
le habló de cosas sencillas,
más el joven fue buscando
cosas que tienen las villas.
El caballo preparado,
con una bonita silla,
el valor quedo sellado
al ser de gente sencilla.
La lanza de puro acero
para la fiesta querida,
esperando a un toro fiero
que puede romper la vida.
Madre déjame que vaya
la fiesta no está perdida,
esto es mejor que la playa
mi mente parece erguida.
La madre quedó llorando
en tan penosa partida,
el joven marchó cantando
con su mirada encendida.
La Vega estaba esperando,
muchos caballos relinchan,
el valor se va mostrando
y el toro si se emberrincha.
Las lanzas se van notando,
es muy dura la partida,
el miedo que va flotando
deja La Vega enseguida.
Los caballos galopando,
una fiera va encendida,
los lanceros van pensando
este no tiene salida.
Entre pinos piñoneros
El Toro busca la huida,
más son muchos los lanceros
que dejan la fiera herida.
G X Cantalapiedra.
DELIRIOS JUNTO AL DUERO
En esta tierra gozosa
del bonito Río Duero,
La Vega se nota hermosa
sin hablar bien del dinero.
Tordesillas de silencios
que temen ciertos delirios,
donde se notan desprecios
cargados con sus martirios.
Hay sueños que siguen presos
buscando nuevos caminos,
donde no existen regresos
ni penosos adivinos.
Tordesillas de leyendas
entre futuros destinos,
delirios que buscan riendas
sin conocer bien sus signos.
Cuando sueñas esperanzas
que puedan dar nuevos brillos,
vives buscando las danzas
de los momentos sencillos.
Hay corazones vibrando
que sueñan con melodías,
y gentes que van pensando
en vivir alegres días.
Los delirios junto al Duero
dejan pasos temerosos,
anulando el ROMANCERO
que quiere vientos dichosos.
Tordesillas se despierta
de la maldita pandemia,
y su gente vive alerta
de tan penosa tragedia,
Los delirios se comentan
en las tristes soledades,
y muchas veces aumentan
sin poder dejar verdades.
G X Cantalapiedra.
NO LE PIDAS NUNCA AL DUERO
No le pidas nunca al Duero
ser el centro de tu vida,
debes de ser caballero
en la triste despedida.
No debes sentirte santo
si le reclames venganzas,
soñando con desencanto
sufrirás malas templanzas.
Cuando la tarde termina
y bajas despacio al Duero,
quieres borrar la cortina
de algún amor traicionero.
No quieras flores amargas,
ni busques medias mentiras,
en las páginas más largas
veras gentes que suspiran.
No debes pedir al Duero
que te remedie la vida,
ni grites el ROMANCERO
con la cabeza perdida.
En las tardes angustiadas
donde se viven penumbras,
existen rosas cuidadas
que muchas penas alumbran.
El corazón va sintiendo
lo que la mente le marca,
mientras puede padeciendo
ver la pena que se aparca.
Tordesillas de misterios
cargados de letanías,
en ciertos momentos serios
quisieras ver alegrías.
Las noches tienen sus dudas
que se llenan de pesares,
a veces se ven absurdas
corriendo por los lugares.
Tordesillas mira al Duero
con sus miradas profundas,
de vez en cuando un te quiero
deja señales rotundas.
G X Cantalapiedra.