LIERGANES (Cantabria)

Habitantes: 2.263  Altitud: 110 m.  Gentilicio: Trasmeranos 
Hoy amanece en LIERGANES a las 08:39 y anochece a las 17:39
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Información general sobre LIERGANES:

Situación:

A unos 27,5 kilómetros de Santander

Ayuntamiento:

Liérganes

Monumentos:

La Iglesia Parroquial de San Pedro.
La Capilla del Carmen.
La Iglesia de San Sebastián y San Pantaleón.
Monumento al hombre pez.
Palacio y museo de Elsedo, en Pámanes,
Palacio de Cuesta, en El Mercadillo,.
4. Cruz de Rubalcaba, en Rubalcaba,.
Iglesia de San Pedro Ad Víncula,
El casco antiguo de Liérganes, conjunto histórico artístico.
Iglesia de San Sebastián, Bien de interés local..
Iglesia de San Lorenzo Mártir en Pámanes,
Portalada de la Casa de Vega en Pámanes,
Fluviarium de Liérganes.

Fiestas:

27 julio san Pantaleón,
1 de agosto san Pedruco,
5 de agosto Nuestra Señora de las Nieves
10 de agosto san Lorenzo

Costumbres:

Principales actividades laborales: el turismo y la ganadería entre otros
En gastronomía: el chocolate con churros

Historia:

El actual término municipal de Liérganes está constituido por la anexión de tres pueblos, el propio Liérganes, Pámanes y Los Prados, anexión que se produjo en 1813 y que permanece hasta hoy. Liérganes y Pámanes a su vez están divididos en numerosos barrios; al primero pertenecen las Cabeceras, Calgar, La Costera, Mercadillo, La Rañada, Rubalcaba Sotorrío y La Vega; al segundo, Somarriba, La Herrán, Tarriba y Bucarrero, por citar solamente algunos de aquellos cuyos antecedentes históricos alcanzan al menos, hasta mediados del siglo XIX.
En sus nobles calles, Liérganes guarda el recuerdo de hombres ilustres, artistas y caminantes, que han encontrado en esta villa un remanso de paz propio de uno de los pueblos más bellos de España.
Los primeros datos que se tienen sobre la existencia del pueblo se remiten al año 816, en que se alude al Monasterio de San Martín de Liérganes en una escritura de Santa María del Puerto (Santoña), a propósito de la donación que el Conde Gundesindo otorgó al Monasterio de Fístoles.
Liérganes se configuró en el libro de las Merindades de Castilla (1351) como lugar de behetría, según el cual, los labradores que allí habitaban escogían su propio señor y pagaban los tributos en especies.
Durante el siglo XVI, Liérganes debía ser una pequeña población sin una tierra apta para el cultivo de trigo, pero a principios del XVII se introdujo el cultivo del maíz, modificando los usos y costumbres agrícolas del lugar y permitiendo cierta prosperidad.
La riqueza llegó a la villa de la mano de Juan Curtius, el artífice de las fundiciones que en 1617 se encontraba dirigiendo su fábrica de cañones. Fue la primera Fábrica de Artillería, municiones y piezas de hierro colado conocida en España.
En época más reciente, alcanzó fama su balneario, establecido sobre las aguas sulfurosas de la Fuente Santa. Además se desarrolló un cinturón de hoteles, fondas, cafés, casino y teatro que brindaron vida social a los numerosos bañistas que acudían al balneario, así como a la población autóctona.

LIERGANES: l. en la prov. y dióc. de Santander (3 leg.), part. jud. de Entrambas-aguas (1 1/2), aud. terr. y c. g. de Burgos (29); es cab. del ayunt. de su mismo nombre compuesto además de los pueblos de Pamanes y los Prados. Está SIT. en una cañada a orillas del r. Miera; su CLIMA es templado y húmedo; sus enfermedades más comunes son fiebres gástricas, tifoideas y catarros crónicos. Tiene sobren 210 CASAS distribuidas en los barrios de las Cabeceras, Calgar, la Costera, Mercadillo, la Bañada, Rubalcaba, Sotorrio y la Vega, la en que se verifican las sesiones de ayunt.; escuela de primeras letras dotada con 1,500 rs., a que asisten de 60 a 70 niños; igl. parr. (San Pedro Advíncula) servida por 3 curas 2 presbíteros, 1 ayuda de parr. en el barrio de Rubalcaba; otra igl. (San Sebastián) en que está el reloj, y rara vez se celebra; 3 ermitas (Ntra. Sra. de la Blanca, Cristo del Humilladero y San Martin); y buenas aguas potables. Hay una fuente mineral llamada Fuente Santa, cuyas sulfurosas aguas, temadas en baño, son muy apropósito para curar las enfermedades cutáneas, y bebidas para todo género de dolencias de estómago, acreditando la experiencia dé los últimos tiempos, que no son menos específicas para curar el mal de retención de orina; aunque no se ha practicado el análisis facultativo de ellas, sus virtudes ha inducido a los naturales a construir una casa de baños con algunas pilas, a donde concurre bastante gente de la cap. de prov. y pueblos comarcanos, durante la temporada de verano. Las derruidas fáb. de artillería que se ven al E. del pueblo y márg. izq. del r., dan a conocer la mayor importancia que en tiempos no muy remotos tendría Lierganes; hoy no quedan más que restos de bastos y bien construidos edificios, y una ermita llamada de San Andrés, en completo abandono; notable por las grandes columnas de hierro colado de una pieza, que adornan su fachada. Confina el TÉRM. N. Hermosa; E. Rucandio; S. Miera, y O. Llanos. El TERRENO es de mediana calidad, arenoso y ennegrecido con restos orgánicos del reino vegetal y le fertilizan las aguas del Miera. Los montes están cubiertos de roble, acebo y otros arbustos. Cuenta, algunas alamedas de corpulentos y elevados arboles; 3 deh. (Busampiro, Campolaespina y Bustantun); varios prados naturales, y ricas canteras de piedra de grano, y de losa muy compacta que se deja no obstante deshojar con facilidad, por lo que se hace de ella mucho uso en Santander, ya para piso de cocinas, ya para balcones y almacenes, CAMINOS: los de pueblo a pueblo, todos en mal estado: recíbela CORRESPONDENCIA de Santander por balijero dos veces a la semana. PROD.: maíz, vino, chacolí, patatas, alubias, buen cáñamo y algún lino; cría ganado vacuno y caballar; caza de liebres, perdices y sordas, y pesca de truchas y anguilas. IND.: 8 molinos harineros, varias fraguas herrerías, tiendas de comestibles, telas y paños y algunas panaderías: sus naturales, muy dados a los oficios de carpintería, albañilería, cantería y herrería, salen fuera del país la mayor parte del año a trabajar en sus oficios, señaladamente los últimos que en número de 50 o más establecen sus fraguas por la prov. de León. Tiene privilegio de celebrar una feria anual en el mes de febrero, la que solo existe en el nombre; verificándose solo un mercado semanal, provisto de art. de primera necesidad. POBL.: de todo el ayunt. 327 vec, 1,665 alm. CAP. PROD. é IMP.: (V. el art. de part. jud.) CONTR.: 13,389 rs. 12 mrs. El PRESUPUESTO MUNICIPAL asciende a 9,500 rs cubiertos del fondo de arbitrios, y el déficit por reparto entre los vec.

Este pueblo vio nacer en su seno el primero de febrero de 1660, cuya part. existe en la igl. parr., al famoso Francisco de la Vega Casar, tan conocido bajó la denominación del hombre pez, de cuya casa paterna existen aún los cimientos y vestigios, y cuyas exequias fúnebres, después de la segunda desaparición, celebró en primero de diciembre de 1775, constando en esta partida el Francisco con la misma denominación (V. el padre Feijoo en sus cartas críticas.)
* Diccionario geográfico - estadístico - histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Pascual Madoz. Madrid, 1845.

Turismo:

LA LEYENDA DEL HOMBRE PEZ
A mediados del siglo XVII, vivía en Liérganes el matrimonio formado por Francisco de la Vega y María de Casar, que tenían cuatro hijos. La mujer, al enviudar, mandó al segundo de ellos, Francisco, a Bilbao, para que aprendiese el oficio de carpintero. Allí vivía el joven Francisco cuando, la víspera del día de San Juan del año 1674, se fue a nadar con unos amigos al río. El joven se desnudó, entró en el agua y se fue nadando río abajo, hasta perderse de vista. Según parece, el muchacho era un excelente nadador y sus compañeros no temieron por él hasta pasadas unas horas. Entonces le dieron por ahogado.
Cinco años más tarde, en 1679, mientras unos pescadores faenaban en la bahía de Cádiz, vieron a un ser acuático extraño, con apariencia humana. Cuando se acercaron a él para ver de qué se trataba, desapareció. La insólita aparición se repitió por varios días, hasta que pudieron atraparlo, cebándolo con pedazos de pan y cercándolo con las redes. Cuando lo subieron a cubierta comprobaron con asombro que el extraño ser era un hombre joven, corpulento, de tez pálida y cabello rojizo y ralo; las únicas particularidades eran una cinta de escamas que descendía de la garganta hasta el estómago, otra que cubría todo el espinazo, y unas uñas gastadas, como corroídas por el salitre. Los pescadores llevaron al extraño sujeto al convento de San Francisco donde, después de conjurar a los espíritus malignos que pudiera contener, le interrogaron en varios idiomas sin obtener de él respuesta alguna. Al cabo de algunos días, los esfuerzos de los frailes en hacerlo hablar se vieron recompensados con una palabra: "Liérganes".
El suceso corrió de boca en boca y nadie encontraba explicación alguna al vocablo, hasta que un mozo montañés, que trabajaba en Cádiz, comentó que por sus tierras había un lugar que se llamaba así.
Don Domingo de la Cantolla, secretario del Santo Oficio de la Inquisición, confirmó la existencia de Liérganes como un lugar cercano a Santander, perteneciente al arzobispado de Burgos, y del cual él era oriundo. De inmediato mandó noticia a sus parientes del hallazgo efectuado en Cádiz, solicitando que informaran de si allí había ocurrido algún suceso que pudiese tener conexión con el extraño sujeto que tenían en el convento. De Liérganes respondieron que allí no había ocurrido nada extraordinario, fuera de la desaparición de Francisco de la Vega, hijo de la viuda María de Casar, mientras nadaba en el río de Bilbao.
Esta respuesta excitó la curiosidad de Juan Rosendo, fraile del convento, quien, deseoso de comprobar si el joven sacado de la mar y Francisco de la Vega eran la misma persona, se encaminó con él hacia Liérganes. Cuando llegaron al monte que llaman de la Dehesa, a un cuarto de legua del pueblo, el religioso mandó al joven que se adelantara hasta allí. Así lo hizo su silencioso acompañante, que se dirigió directamente hacia Liérganes, sin errar una sola vez el camino. Ya en el caserío se encaminó sin dudar hacia la casa de María de Casar. Ésta, en cuanto le vio, le reconoció como su hijo Francisco, al igual que dos de sus hermanos que se hallaban en casa.
El joven Francisco se quedó en casa de su madre, donde vivía tranquilo, sin mostrar el menor interés por nada ni por nadie. Siempre iba descalzo, y si no le daban ropa, no se vestía y andaba desnudo con absoluta indiferencia. No hablaba, sólo de vez en cuando pronunciaba las palabras "tabaco", "pan" y "vino", pero sin relación directa con el deseo de fumar o comer. No solicitaba la comida, pero si se la ponían delante o si veía comer, comía y bebía mucho de una vez y no volvía a hacerlo en tres o cuatro días. Si se le mandaba llevar algún papel de un pueblo a otro de los que conocía, lo ejecutaba con gran puntualidad, y siempre silenciosamente. En una ocasión le enviaron a Santander con un papel para un caballero, y no hallando el barco de Pedreña, se arrojó al mar y pasó a nado la legua que hay de travesía. Por el mismo rumbo volvió puntualmente la contestación.
Iba a la iglesia si veía ir a otros, o si se lo mandaban, pero en el templo de nada hacía caso, ni se le notaba atención alguna a la misa y demás funciones eclesiásticas. Por todo ello se le creía loco hasta que un buen día, al cabo de nueve años, desapareció de nuevo en el mar sin que se supiera nunca más nada de él.

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