Aunque la arqueología ha demostrado que en La Mancha se han cultivado viñas desde época de los romanos, no fue hasta mucho después cuando este cultivo se expandió por la región. Las primeras fueron las órdenes religiosas emparentadas con el císter borgoñés –principalmente la de Calatrava-. Los monjes-guerreros introdujeron la variedad de uva Cimbel (la más extendida por la zona y emparentada con la variedad borgoñesa Pinot Noir). Pero la expansión definitiva no llegó hasta mucho después –a finales ... (ver texto completo)