Un valeroso guerrero queriendo comprobar de dónde venía el hermoso brillo de la luna, tomó con fuerza su espada y la quiso partir en dos. Sólo pudo hacer un leve arañazo en su roca pero se sorprendió al ver que su luz no provenía de su suelo sino del reflejo que el sol depositaba en ella. El guerrero regresó triste a la tierra y durante muchos años se olvidó de alimentar la magia que tuvo en su juventud, así que las musas desaparecieron y ya nadie le componía canciones de amor. Cuando regresó decepcionado, ... (ver texto completo)