Médico cabalista y nigromante, el soriano Eugenio Torralba, personaje real citado en la segunda parte de El Quijote, y al que conoció el mismo Cervantes en Valladolid cuando era niño, un hombre que encarnó el mito faústico y que se enfrentó a la Inquisición, era merecedor de una novela que se ocupara de su historia y de las leyendas y supersticiones que han envuelto su figura. Eduardo Gil Bera (1957) lo ha hecho. Y lo ha hecho mediante una reconstrucción de la memoria del propio Eugenio Torralba, ... (ver texto completo)