Me hubiese gustado, que como hijo de un ciudadano de este
pueblo, se hubiera conservado la hermosa
huerta que antaño tenía, y claro está, sus habitantes que en aquel tiempo, año 1965 se multiplicaban por lo menos por cinco.
Todavía me acuerdo de las
fiestas en el
ayuntamiento, el vermouth en la tasca de enfrente de la
iglesia, la carnecería de al lado, el
horno, creo que era de
La señora Eulogia, el primo de mi padre Esteban, su
casa enfrente de la
fuente,
Los
paseos por las tardes de domingo
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