El segundo canecillo que llama nuestra atención es el de un desesperado lector que cubre sus ojos con una venda. Un lector imposible. Su significado es claro, no obstante, la representación del canecillo con los ojos tapados y un libro en las manos: la fe a la manera de Eriúgena y los sanjuanistas. Dios sólo puede ser conocido por la fe y la única guía que tiene la fe es la Revelación de Dios a través de la Sagrada Escritura. Es un pecado de orgullo pretender conocer a Dios a través de la razón. ... (ver texto completo)