Mirlo dormido: Ayer, anoche, esta mañana. En la rama más alta, en la rama más erguida. Allí, allí tú, sólo, sólo.
Aguantando el
agua, soportando el frío. De
noche, de madrugada, de día, cantas a ritmo, anuncias primaveras incitas a la vida.
Ahora ahí, caído, muerto, derribado de lo más alto, a lo menos humano: el abrumador y envolvente asfalto.
Alguien que no aprecia tus trinos, te ha enmudecido.
Como dormido, como soñando,
apoyas tu cabeza negra con tu pico gualdo, como almohada en
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