Le llaman
Santa María del Yezgo, pero para mí, de toda la vida de Dios, a esta
fuente la he oído mencionar como "Diejo".
Hay que tomar el
camino que parte del norte, bordeando la colina de
Palacio y el caserón de los fantasmas. La primera parte del trayecto, en los márgenes derechos, hay cardonchas tan airosas que semejan los ojos de Argos o los cabellos de Medusa. Luego se llega a la bifurcación, y se toma la senda recta. Un camino de tierra roja entre viñas y olivares. Aparece también la osamenta
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