Iglesita de aldea, ya es de noche entre tus muros pero siempre te recuerdo bañada por el sol. Aunque la lluvia sea mi predilecta, no deseo que ningún cielo te ensombrezca estando en tu interior. Contemplando tu Cristo de la torre, no me importa que nubes de color pizarra viertan agua bautismal sobre tu tejado remozado. Porque la luz de Dios está en el verbo divino y no en las reformas de construcciones perecederas. Iglesia de aldea, la luz divina refulge sobre justos y pecadores y no habéis de pagar ... (ver texto completo)