Querido amigo deja la hipocresía para otro momento y no negémos la naturaleza humana. Todos somos racistas hasta que se demuestre lo contrario. Es cómodo sobretodo el argumentar el hecho de que aceptamos a los "demás" pero cuando estos no nos molestan invadiendo "nuestro" espacio. Somos tan miserables que sólo pensamos en las desgracias agenas cuando las tenemos lejos pero cuando las desgracias ajenas se mezclan con las nuestras retrocedemos como las cobras, como el sano ante el apestado o el leproso. ... (ver texto completo)