En
deza existen lugares típicos entrañables para los que allí hemos tenido la suerte de nacer. Uno de ellos es sanroquillo.
La caseta, construida como un
nido de águilas, es vigía permanente casi a medio
camino entre deza y
cihuela. Y como el
agua es vida, su acuífero siempre generoso, ha deleitado el
paseo de varias generaciones cuando no teníamos televisión ni play station. Lugar frecuentado en sus
paseos por paco, florentino, de gerardo y tantas personas ya desaparecidas que se solazaban con
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