La vida no siempre te impulsa con aplausos,
muchas veces te empuja con rechazo, crítica y dolor.
El rechazo no es un final…
es una redirección.
Te saca de lugares donde no ibas a crecer.
La crítica no siempre es ataque…
a veces es
señal de que estás haciendo ruido, de que estás avanzando.
Las heridas no solo duelen…
forman carácter.
Te enseñan límites, fortaleza y claridad.
... (ver texto completo)