Cada noche morimos; cada mañana nacemos de nuevo. Cada día es una nueva vida. La locura, la verdadera locura, nos está haciendo mucha falta, a ver si nos cura de esta peste del sentido común que nos tiene a cada uno ahogado el propio. Lo que pensamos, lo que sabemos, lo que creemos, a fin de cuentas, es de poca importancia. Lo único realmente trascendente es lo que hacemos. La adulación es una moneda falsa que tiene curso gracias sólo a nuestra vanidad. El camino para llegar a la cima comienza con un primer paso.