NADA ESPECIAL que hacer. Está el
invierno atando manos. Las tierras duermen, los arados se ahorcan en esperas, el
ganado en las
cuadras, la vida quieta, los días cortos, las
noches eternamente largas en todos esos
pueblos perdidos, noches de guarecerse en la guarida junto a la lumbre con cuentas y cuentos, horas muertas matadas con medias chácharas y rosarios, los mozos pasan de rezar, reburdian y escapan con los otros mozos, la geografía navideña da licencia, sacan andrajos y antruejos, pellejos,
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