Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

# Faena hecha no desvela.
# Fácilmente, el sano da consejo al doliente.
# Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
# Fácil es recetar, difícil es curar.
# Fácil es empezar y difícil continuar.
# Fácil es criticar y difícil obrar.
# Fácil es añadir algo a lo ya comenzado.
# Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
- Confianza es el sentimiento de poder creer a una persona, incluso cuando sabemos que mentiríamos en su lugar.
Según los maories aún hay seres que responden con eficacia a ello logrando en sí mismos la síntesis universal. Demás está decir que, quien resuelva el interrogante con tal eficacia será reconocido por dichos Tohungas, principalmente, por la luz única de su mirada sobre las cosas. Es decir, aquella contemplación vaciada de dualidad, idéntica a la que expresa el semblante del mayor icono en el arte tradicional maori. La enseñanza iniciática de dicho icono se refleja magistralmente en el teko-teko aro ... (ver texto completo)
Sobre este eje, una triada fundamental: el fuego central que siempre iluminará hacia arriba y el sol por su saliente brillando hacia abajo; en el medio el viento, rodeándolo y soplando por todas partes. Estos mismos principios del orden cósmico son perfectamente reflejados en la estructura de la morada maori. Es decir, el paso de la unidad a la cuadratura por intermedio del triángulo que forman las vigas superiores en caída. Por otra parte, el mascarón koruru es una semejanza del sol y toda la doctrina maori que le rodea está cargada con un contenido análogo. De tal manera que, siempre conviene prestar atención al interrogante de ciertos Tohungas: ¿Quién ha de penetrar hoy la doble naturaleza del koruru?. ... (ver texto completo)
En resumen, se trata de ver el orden apropiado de un motivo universal que siempre deviene en la representación del Si mismo, generalmente reflejado mediante el tema fundamental del sol en su doble condición metafísica y cosmológica, ya sea ante principium o después del principio. Así, desde el punto de vista de la casa cósmica todo es trasunto de un único tema. Las diversas expresiones de su simbolismo son sólo el método que apunta a la misma fuente. En la casa iniciática, el movimiento encuadrado ... (ver texto completo)
De este modo, en el caso de la “razón de ser” de viviendas y alojamientos tradicionales subsiste un motivo esencial que nada tiene que ver con la geografía, con la climatología o la fisiología e incluso trasciende y se mantiene independiente de todo criterio de “materiales disponibles”, como de la gran variedad de formas y funciones.
Pero que, aun así, de una manera u otra, algunas de ellas siguen evocando tenazmente una pertenencia espiritual e intelectual a una sede primordial en la aurora de los tiempos e intentando retratarla lo mas fielmente posible. En nuestro caso, tómese lo dicho en cuanto a lo que particular y específicamente concierne al objeto de nuestra anotación sobre la concepción de la residencia maori, pero que no deja de ser el ejemplo de una aplicación iniciática universal.
Nuestra intención ha tenido una única razón, simplemente la de subrayar la doble naturaleza cosmológica y metafísica que resumen la índole iniciática de todas y de cada una de estas cuestiones, mas su relación a un esquema universal de manifestación. Ello, en carácter de revisar el común mote peyorativo que aún se desprende de la asonancia del término “primitivo” ya que, en todo caso, las tradiciones “primitivas” deben considerarse, en el estado actual de la cuestión (salvo excepciones determinadas), ... (ver texto completo)
Debido a la breve extensión de nuestro comentario, no podemos extendernos aquí en todas las variantes de la casa tradicional, ni en los inagotables puntos doctrinales que se desprenden de cada uno de los pasajes míticos como, por ejemplo, las múltiples analogías universales del koruru y, asimismo, con las cuerdas o lianas de Maui, símil del “hilo de Ariadna” o del süträtman de la tradición hindú, según los cuales todas las cosas están conectadas con el sol y, por consiguiente, la ampliación de las ... (ver texto completo)
En efecto, es indistinto que el mascarón koruru sea representado como figura monstruosa o antropomorfa, ya que, en rigor, siempre representa al sol. Así como también, es indistinto que, Maui, para enlazar al sol ascienda con sus lianas al cielo, sea desde la copa de un árbol, la cima de una montaña o de otro lugar elevado ya que, en rigor, es un ascenso vertical. Razón por la cual, su soporte siempre ha de ser un “Pilar del sol”. Es decir un pou-koukou aro
En un par de pasajes fundamentales de tales secuencias, se destacan aquellas míticas gestas denominadas como “el descubrimiento del fuego” y “la captura del sol”, y si se tiene en cuenta que Maui es también llamado como “el que se eleva al cielo” en una suerte de segundero de Tane (Espacio-Aire), obtendremos por asociación lo que decíamos sobre las tres lumbreras cósmicas intermediarias que conforman uno de los aspectos del Eje del Universo, representado en este caso por el pou-koukou aro.
Esto, puede verificarse notablemente si es que se toma en cuenta al mascarón koruru (que intermedia entre el teko-teko aro (20) del ápice y el teko-teko del umbral de la veranda.) No sólo cuando es identificado con el sol, sino también en su relación con el apelativo simbólico de Maui (”el iniciado”, ”el hijo adoptivo del sol”). Es decir, analogías que permiten confirmar con cierta eficacia la concordancia de los citados niveles de referencia. Precisamente, el nombre de Maui evoca al héroe primordial de incontables hazañas entre los hombres y los dioses. En realidad, las secuencias del ciclo de Maui revelan con cierta precisión el modo polinesio de las etapas rituales que comprenden el proceso universal de iniciación. ... (ver texto completo)
Esta precisa disposición abarca diversos niveles de referencia significando que, no sólo incluye los episodios míticos destinada la enseñanza oral en general (18), ya que, en términos polinesios, todo es comprendido en el carácter de Hokorongo tiringa, “la audición con las orejas” (19), sino también el ser soportes de una enseñanza cualificada y reservada para las reuniones en la whare wananga
Así, el eje de la fachada que es el poste central de la whare presenta en las versiones más originales tres marcas fundamentales representadas por las respectivas esculturas. Dos figuras antropomorfas: El teko-teko aro de la cima y el teko-teko de la base, mas el mascarón (koruru) que oculta la intersección de los cabios superiores.
Por otro lado, y respecto a un símbolo fundamental de la casa tradicional, las consideraciones aleatorias que se desprenden de la acepción “altar” (17) que mencionábamos anteriormente, nos conducen al elemento conjuntivo: el Fuego, una de las tres lumbreras cósmicas intermediarias que, junto con el Viento y el Sol en concordancia con la Tierra, el Aire y el Cielo conforman el Eje del Universo representado por el pou-koukou-aro, el gran poste vertical de la whare.
Sin lugar a dudas, esto nos constata que se trata del entorno de una casa iniciática, donde puede trans-pirarse (16) el mismo clima que el de un cobijo neolítico o el de algún templo oriental. Lo mismo podríamos decir de una kiva de los hopis, del interior de una catedral medieval o de las entrañas de una cueva cósmica. Esto, sólo para citar algunos ejemplos que (al margen de la necesaria diversidad formal), no solamente dan la idea esencial de un mismo y preciso ordenamiento simbólico, sino también ... (ver texto completo)
Así, espirales (Whiro, el lagarto, la ballena, Manaia, hombre y pájaro o Marakiha, hombre y pez), triángulos (dientes de los híbridos mitológicos) o zigzag (kao-kao, costillas) no hacen mas que expresar un acorde y significativo revestimiento ornamental en carácter de abocetar las trazas de esa ideografía universal a la que nos referíamos
Es más, aún aquellos elementos decorativos de la casa maori, como ser paneles, talladuras y molduras, tanto exteriores como interiores, obedecen a una colocación técnica y simbólica precisa y deben estar dispuestos en el orden tradicional apropiado. A este respecto, en un breve resumen de ello, corresponde la representación de los animales y monstruos mitológicos tatuados sobre un esquema geométrico.
Ahora, en razón de esas diversidades insulares que citábamos, la noción de whare entre los maories de Tkana maui, puede también asimilar la denominación de marae que, entre otras acepciones, comporta el significado de “altar” y de ”santuario”. Distinguiéndose de ciertas aplicaciones colectivas más restringidas y específicas en otros sectores de la Polinesia con preponderancia náutica. Aunque, conviene recalcar que, estas diferencias formales en nada cambian el contenido mas profundo de su simbolismo.
Conste además que, tales eventos, se circunscriben a los citados ejes de coordenadas estables, ajustados a unidades de medida inamovibles y responden a leyes ancestrales heredadas de la tradición primordial. De este modo, la vivienda maori se integra a la noción de punto fijo o centro, congruente a la de espacio tradicional (Atea), cuya determinación inclusiva no permite interpretaciones imaginarias (15) ni dislocaciones mentales como aquel del "punto de vista del observador" ya que, su compatibilidad ... (ver texto completo)
Así, sobre los maoríes establecidos en Tkana maui (la isla septentrional del archipiélago de Nueva Zelanda) la erección de la whare, cuyo ejemplo mas elevado se refleja en la residencia terrena del ariki (13) responde, bien como decíamos, a un modelo arquetípico: el Rangi-atea (palacio celestial e imagen del Centro supremo) (14) y su planeamiento en el conjunto, como la casa de enseñanza iniciática (whare wananga) dentro de los atributos de la casa sacerdotal (whare kura); la casa de reunión (whare ... (ver texto completo)
Por lo cual (de acuerdo al mayor o menor grado de vitalidad), y a pesar del estado residual o grado de degeneración que aqueja a tales constituciones es aun posible reunir indicios y testimonios cabales que ayuden, al menos parcialmente, a reconstituir dicho esquema universal de manifestación. Siempre que no se caiga a fondo en los recurrentes prejuicios de una “psicología primitiva” o de un “sujeto etnológico” y no se abuse del conceptualismo impuesto por una mitografía especializada y libresca.
Estas relaciones observadas entre los “primitivos”, bajo sustento de los datos tradicionales, probablemente, nos inclinen a tener en cuenta lo poco que queda de ellos. Del mismo modo, puede tener cierta importancia remarcar que, todos los aspectos que involucran a la mayoría de las constituciones tribales guardan indicios incontestables de evocar unánimemente al mismo proceso iniciático o a lo que decíamos del término “esquema universal de manifestación”.
Tal como iremos viendo, los diversos modelos de la whare responden a un esquema establecido basado en una construcción rectangular a doble ábside, cuyo techo de perfil continuo se halla armado con una cubierta interior de elementos curvados. Es decir, simbólicamente, el rectángulo cósmico supermontado por la bóveda celeste suprasolar.
Precisamente, Tane (“el que se levanta”, “el elevado”) no sólo es el dios tutelar de los carpinteros, tanto como fundador y patrocinador de diversos clanes de artesanos (hapu), sino también asimilado al Espacio (bosques), al Aire (aves) y al pou-koukou-aro: el poste principal en la fachada de la whare (la casa tradicional maori) que se yergue desde el suelo (Papa, la Madre Tierra) hasta mas allá del techo (Rangi, el Padre Cielo). Es decir, simbólicamente, el pilar axial en su doble función cósmica ... (ver texto completo)
Así, en un pasaje fundamental de dichas narraciones, ciertos dioses, hijos de Rangi (Cielo) y de Papa (Tierra) se consultaban como liberarse del profundo abrazo de la pareja divina. Luego de varios intentos infructuosos por fin le cupo a Tane (dios de los bosques y de las aves) realizar tal prodigio separando sin violencia a sus padres y utilizando su cuerpo a modo de pilar.
De este modo, las prerrogativas de constructores y artesanos no sólo se refieren a las técnicas de elaboración y a los estilos ornamentales ya que, primeramente, estos deben ser objetos de una aplicación precisa y de una acción ritual (karakia), y por lo cual se hace necesario conocer previamente los significados profundos de las tradiciones orales encerrados principalmente en el simbolismo de las narraciones míticas.
Tal relación, significa sobrellevar funciones iniciáticas que homologan los atributos de un arquitecto celestial ya que, el emplazamiento de cada vivienda o su inserción en el conjunto del poblado (igual que sus mínimas decoraciones), no dejan de obedecer a normas primordiales estrictamente predeterminadas. Sobretodo, por tratarse de una reproducción de la morada divina o de la ciudadela celeste. Es decir, de Rangi-atea, la residencia arquetípica del dios supremo (Io), localizada en el pináculo del doceavo cielo. ... (ver texto completo)
El término polinesio Tohunga que reviste carácter sacerdotal se aplica igualmente a los constructores de casas y en sus diversas correspondencias locales, como en el caso de las tradiciones maoríes, expresa acepción de “experto” o de quien “conoce el origen de las cosas”. Por esta razón la arquitectura, la carpintería y la escultura son en realidad mucho más que oficios tribales puesto que pertenecen al dominio hierático donde el artesano es también sacerdote.
La convivencia no es fácil, ya que las estructuras sociales no contemplan la posibilidad de que los maoríes desarrollen sus propias tradiciones, enseñanzas y cultos. Hoy en día, hay un resurgimiento de las reivindicaciones de este pueblo, incluso sobre las tierras expropiadas. Aunque el analfabetismo es mayor entre la población maorí, muchos de ellos son médicos, abogados, empresarios o diputados.
Al final de la II Guerra Mundial muchos maoríes se integraron en la cultura europea de la isla. Comenzaron a trabajar en fábricas y a desplazarse a las ciudades, ya que en sus poblados no poseían ayudas para la agricultura. En 1980 el 90% de los maoríes vivía en las ciudades.
En la primera y segunda década del siglo XX los dirigentes maoríes fundaron el parido Young Maori y comenzaron a desarrollar sus dotes políticas, incluso en el parlamento británico. Los jefes apoyaron medidas como la compra de la tierra, lo que provocó el rechazo del pueblo. Otros jefes tribales se dedicaron a proveer de avances a sus propias tribus, mejorando la sanidad, educación y economía. Desde ese momento, se produjo un resurgimiento de la natalidad, y en 1990 los maoríes habían llegado a 300.000 ... (ver texto completo)
A finales del siglo XIX la población había disminuido enormemente por causa de las guerras y las enfermedades importadas por los europeos como la gripe, sarampión y tosferian. De 120.000 maoríes en 1769, quedaban 42.000 en 1896.
Las tierras fueron incautadas, lo que provocó disputas a lo largo de 30 años más. Finalmente, establecidos varios acuerdos los maories se establecieron en pequeños poblados en la tierra que aún les pertenecía y se mantuvieron alejados de los europeos. No recibieron ningún tipo de ayuda, lo que les empobreció sobremanera.
A mediados del siglo XIX los maoríes eligieron a un rey: Te Kooti como su mayor representante por encima de los jefes tribales. Esto fue entendido como un desafío para los ingleses y comenzaron los enfrentamientos. El nuevo rey fue encarcelado pero escapó y encabezó una guerrilla que luchó contra los ingleses hasta 1872.
Como en tantos otros pueblos del mundo, la introducción de las armas causó importantes efectos en las relaciones intertribales. Los jefes maoríes firmaron finalmente un tratado con los ingleses que les convertía en sus súbditos, a cambio de la protección de sus tierras. Hoy en día el tratado sigue suponiendo enfrentamientos entre ambos pueblos. Los mayores problemas que se originaron con los ingleses fueron debidos a la propiedad de la tierra.
El primer europeo que se encontró con este pueblo fue Abel Tasman (1642). James Cook entabló relación con ellos a finales del siglo XVIII. A partir de ese momento los contactos con los extranjeros fueron frecuentes y los maoríes aprendieron a leer y escribir, interesándose enormemente por tales actividades.
Los maoríes solían guardar las cabezas tatuadas de sus antepasados, y, a la llegada de los europeos se produjo una persecución de estos objetos para su comercio, lo que hizo que la práctica desapareciera. Hoy en día aunque han perdido su simbología jerárquica, existe un resurgimiento del tatuaje entre la población maorí como forma de reivindicación colectiva.
Los hombres lucen tatuajes en la cara, hombros, muslos y nalgas, con diseños en forma de espiral que representaban el rango social del individuo. Por ello los tatuajes eran signo distintivo de la jerarquía que ocupaba. Cuando alguien accedía a un rango superior, con una demostración de valentía, se le otorgaba un ascenso, y el tatuaje conseguido pasaba a ser hereditario para sus descendientes.
Una curiosidad de este pueblo es la especialización de sus integrantes en diversas expresiones artísticas como la oratoria, el tatuaje, la escultura o la poesía. Toda la cultura maorí está muy impregnada y relacionada con las artes. Sus casas están decoradas con tallas de madera y todavía decoran sus cuerpos con adornos y tatuajes complejamente elaborados.
Aunque muchas de sus tradiciones se han perdido con su integración en la sociedad neozelandesa, todavía se reúnen para fiestas y celebraciones en un terreno colectivo al que denominan marae y está formado por una casa de reuniones, un comedor y un patio.
Su sociedad se caracterizaba por las frecuentes disputas, dado que era un pueblo eminentemente guerrero. Se hallaban establecidos en grandes grupos familiares, aunque hoy en día lo hacen en pequeñas familias que mantienen el contacto con los grupos relacionados con ellas por antepasados comunes.
Los hijos de los dioses creadores ostentan diversos poderes. Tane es el dios de la flora,, Rongo de la agricultura y la paz, Tangaroa del mar, Tu de la guerra, Tawhiri de los vientos y Whiro del mal y la oscuridad. Fue Tane quien formó a la primera mujer y le dio vida. La tomó como esposa y del matrimonio nació una hija que se convertiría en la madre del pueblo maorí.