Conste además que, tales eventos, se circunscriben a los citados ejes de coordenadas estables, ajustados a unidades de medida inamovibles y responden a leyes ancestrales heredadas de la tradición primordial. De este modo, la vivienda maori se integra a la noción de punto fijo o centro, congruente a la de espacio tradicional (Atea), cuya determinación inclusiva no permite interpretaciones imaginarias (15) ni dislocaciones mentales como aquel del "punto de vista del observador" ya que, su compatibilidad a un encadenamiento riguroso significa que posee carácter de síntesis y cualidad de unidad al condensar, como veremos, a "los tres mundos tradicionales": Rangi (Cielo), Atea (Espacio-Aire) y Papa (Tierra). Por ende, a representar la totalidad.