(continuación 9)
Además de la casa de comidas de Félix, la gente de los pueblos acudía a otros bares y tabernas a la hora del alterne o el almuerzo, siendo costumbre que cada comarca de la provincia tuviese sus preferencias. Así, unos elegían la Oficina, donde coincidían con modestos funcionarios o trabajadores de la construcción, otros optaban por el Apolonia, en la Plaza de Herradores, frecuentado por los taxistas que tenían la parada en la misma plaza, o por el Regio, en el que solían reunirse ... (ver texto completo)
Además de la casa de comidas de Félix, la gente de los pueblos acudía a otros bares y tabernas a la hora del alterne o el almuerzo, siendo costumbre que cada comarca de la provincia tuviese sus preferencias. Así, unos elegían la Oficina, donde coincidían con modestos funcionarios o trabajadores de la construcción, otros optaban por el Apolonia, en la Plaza de Herradores, frecuentado por los taxistas que tenían la parada en la misma plaza, o por el Regio, en el que solían reunirse ... (ver texto completo)