Uno de los pocos hombres que tienen su
cementerio aparte. Y es verdad: El tio Bartolo lo tiene y además, lo conserva. En el antiguo camposanto que había cercano al
pueblo, el tio Bartolo tenía una
huerta que estaba pegando a la tapia y se construyó una parcela, con
puerta al cementrio. Allí se construyó su nicho acristalado en cuyo interior mandó poner su
estatua realizada en escayola, en
Zaragoza. Está en posición de sentado en un fajo de cereal tal cómo si estuviese almorzando, en la siega, con
... (ver texto completo)