Aquel lejano día de su encuentro con el viejo sacerdote, Aidan había vuelto a comprobar cómo la fe puede dirigir las voluntades de los hombres por caminos en apariencia intransitables. Al cabo de uno cuantos días de viaje, el grupo encontró el sendero de piedra y dirigió sus pasos en busca de unas fuentes en las que el agua era sagrada y se encargaba tanto de fundir y dar forma a los duros metales como de sanar a los hombres y animales.
El camino no fue fácil. Además, en más de una ocasión, las ... (ver texto completo)
El camino no fue fácil. Además, en más de una ocasión, las ... (ver texto completo)