Ole! ¡con Ole! Ole, y Ola, voz quebrada en tu garganta, trinos del urogallo en celos, ecos gregorianos que la sierra sentía, hasta las aves del otero oían tu VOZ, y la brizna del suave viento acariciaba sus lindos plumajes, mientras tranquilas estas picoteaba las migajas de pan que de tus manos caía, recreándose ellas tranquilas en tus acordes estrofas musicales, salidas del interior de tu alma para cantarle a tu CUENCA querida.
VIVO EN las CASAS COLGADAS AL OTRO LADO DEL RIO.
Pastorcillo ... (ver texto completo)
VIVO EN las CASAS COLGADAS AL OTRO LADO DEL RIO.
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