¿Dónde te escondes tú, aquella que hacía florecer por primavera las macetas de albahaca y geranios de su balcón? En ese balcón el despejado cielo de mayo arrancaba chispas a tus cabellos, y entonces mi corazón registraba estremecimientos propios de yunque de fragua.
Tus ojos, escondidos entre las hojas de madroño del huerto aldeano de Getsemaní, cuando la época de Semana Santa. En esa circunstancia, para llegar a ti había que atravesar una guarida de chacales, y no me quedaba otra alternativa que ... (ver texto completo)
Tus ojos, escondidos entre las hojas de madroño del huerto aldeano de Getsemaní, cuando la época de Semana Santa. En esa circunstancia, para llegar a ti había que atravesar una guarida de chacales, y no me quedaba otra alternativa que ... (ver texto completo)