Hace ya muchos decenios, en Deza, cuando todavía no se conocían los herbicidas, había años que se perdían las cosechas por causa de la hierba en muchas paradas, en las que había sembrados. Se apoderaban las malas hierbas y no tiraba la cosecha, que era otra hierba y que se consideraba como la buena. Mi padre me contaba que mis abuelos habían estado en la Casa Llero de administradores y que no cogían ni un cencerro de grano, todo por culpa de las mielgas, que era una plaga de hierba parecida a la ... (ver texto completo)