Botija de pitorro. En la botijería de
Deza, como se llamaba a la alfarería que había en La Taranzana, se elaboraban muchas clases de cacharros. Tantas como permitía la arcilla de aquí pues todas las tierras no son actas para según que clase de
recipientes. Si llevan las arcillas una mínima porción de cal, al cocerlas de abollan o se rajan. Por lo tanto en materiales finos, de poco grosor, tiene que usarse muy buen barro, muy fino y muy bien acribado. El recipiente de la
foto es una botija; pero
... (ver texto completo)