Unos amigos que deseaban pasárselo bien en compañía, fueron un día de caza por estos contornos y al mediodía hicieron una buena farra. Siempre se pensaba en comer algo de lo cazado; pero por si no caia nada, también se llevaban cosas para que el rancho fuese completo y nadie pasara hambre y más después de haber andado un montón de kilómetros en busca de alguna pieza. El caso es que a la hora de comer se presentó una tromenta y decidieron comer dentro de la casa, en el portal o zaguán. Allí estaban ... (ver texto completo)