Se cruzaron los caminos, antes paralelos. Se cruzaron las miradas azul cielo. Se entrelazaron las manos que tanto hablan y también palabras aparentemente inconexas: ¡Mecachis...! El idioma del amor es universal y no necesita el verbo. Hablan los gestos, las manos, los ojos., sobre todo los ojos. Conocieron el campo abierto y los montes donde los caminos se cruzan, con el sol como testigo y días de lluvia tamizada y niebla. Llega el otoño y el invierno y la primavera con sus pájaros y su esperanza ... (ver texto completo)