Cada vez que hemos hablado de ajarbes en en manantial de Algadir, hemos nombrado siete: uno para cada día de la semana. No obstante tenemos que hablar de un octavo, que era el de la noche. A las ocho de la tarde, cada día se echaba el agua a los molinos que tenían ese derecho desde siempre y el agua una vez que había hecho su función que era moler, se quedaba casi a nivel cero, en la carretera. Desde un poco antes ya se comenzaba a regar y regaba primero el que se había tirado guardándola en la puerta ... (ver texto completo)