Ahora que nombras amiga C la tortilla de pan, me viene a la memoria que desde que salí del pueblo hace bastantes décadas, no la he vuelto a comer nunca jamás y no se por qué. Quizá es que por el mundo que me ha tocado correr no la deben de conocer. Tengo grabado en la cabeza que sabía a gloria, tanto fría como caliente y que la madre nos la echaba a la pieza, incluso en la merienda o sea en la fiambrera. Lo que he dejado de probar también han sido aquellas piezas de adobo de todas clases que hacía ... (ver texto completo)