Anoche, mientras tecleaba los apuntes sobre la iglesia parroquial de Deza, vinieron a mi memoria algunos ecos difuminados - ¡ay, la memoria!- de "Los Pilares de la Tierra", la novela histórica de Ken Follet. Aunque la iglesia dezana se construyera cuatro siglos más tarde que su compañera de la novela, y Deza no es Kinsbridge ni en ella se celebre mercado de la lana, no sé por qué veía al constructor Tom Builder y su hijo Alfred reencarnados en los maestros canteros Marrón, Francisco y Juan, con sus ... (ver texto completo)
En cualquiera de nuestros pueblos hay dos espacios que constituyen para sus hijos los puntos de referencia por antonomasia, sus señas de identidad: la plaza mayor y la iglesia.
La primera es el lugar de encuentro, de comercio y mercado, el ágora, el foro de lo público y profano; la segunda, el centro espiritual, lugar de recogimiento y oración, como todo el mundo sabe.
Para cualquier dezano, si hablamos de Deza, su plaza ha de traerle recuerdos de otros tiempos ya idos, como nos recordaba pefeval; ... (ver texto completo)
La primera es el lugar de encuentro, de comercio y mercado, el ágora, el foro de lo público y profano; la segunda, el centro espiritual, lugar de recogimiento y oración, como todo el mundo sabe.
Para cualquier dezano, si hablamos de Deza, su plaza ha de traerle recuerdos de otros tiempos ya idos, como nos recordaba pefeval; ... (ver texto completo)