El pasado mes de mayo el fin de semana del 9 al 11, bajamos a
Granada capital, pues, aunque en una ocasión estuvimos por allí, sólo visitamos la Alhambra, y teníamos ganas de conocer la ciudad, callejear por los
barrios, disfrutar de sus
miradores, alucinar con la
catedral, y sentirnos como en
casa, porque todo el mundo con el que nos tropezamos fue de una amabilidad, cercanía y naturalidad exquisita, como en pocos sitios he encontrado.
Todo eso en apenas un día (el sábado).
Habrá que volver
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