La brujería en tierras bercianas
MANUEL E. RUBIO GAGO
FRANCISCO J. RÚA ALLER
Si tuviésemos que definir el significado de la palabra bruja o meiga en un sentido puramente sencillo, tal vez dijésemos que se trata de un nexo o eslabón entre dos mundos: el racional, real y cotidiano, y el mundo sobrenatural y mágico. Ahora bien, para que nuestra definición se adaptase mas a las brujas leonesas, tal vez seria conveniente matizar algo mas la respuesta.
La bruxa o meiga leonesa no pasaría, en muchos casos, de ser una pobre mujeruca poco agraciada físicamente, ya entrada en años y que suele vivir sola en un lugar apartado del pueblo o de la aldea; que por razones de salud “se olvida” de acudir cada domingo a los oficios religiosos y que no se relaciona habitualmente con sus convecinos. Las gentes en estos casos, deseosas de buscar una causa supersticiosa a determinados desastres cotidianos, no dudara en afirmar que vio a la tía fulana convertirse en gato negro para arrebatarle las gallinas de su gallinero, o saber que “miro mal” a alguien que repentinamente acaba de enfermar sin causa aparente.
A caballo entre la realidad y la magia, en las paginas que siguen trataremos de acercamos con cautela al mundo supersticioso de la brujería berciana, con sus características concretas, las artes maléficas de las bruxas y sus modos de obrar entre sus convecinos, sin olvidarnos, en cualquier caso, de los diversos procedimientos que la sabiduría popular logró diseñar para preservarse de las hechicerías o contrarrestar el mal de ojo y otros oficios de las siervas del Diablo.
las artes de las brujas
Sin entrar en profundidades en tomo a la historia de la brujería y su evolución en León y otras provincias, podríamos afirmar que el objetivo principal de las brujas es hacer el mal a todo y a todos los que les rodean, a fin de complacer a su Señor de las Tinieblas, el Diablo. Su acción maléfica se extiende no solo a las personas sino también sobre animales, plantas y propiedades. Acerca de los hechizos de las brujas dice Caro Baroja que “es la mas clara expresión de la magia. Y pocas regiones debe de haber en las que esta no haya sido ejercida por sus habitantes en mayor o menor escala”.
La metamorfosis
Apuleyo afirmaba que “las brujas de Tesalia ejercían su poder sobre la Naturaleza inanimada y, para llevar a cabo sus maldades, podían transformarse en perros, aves y moscas y entrar en las casas de modos extraños, quitando las entrañas a los cadáveres, que luego emplearían en sus hechizos”.
En los pueblos del Bierzo la forma o “disfraz” más frecuente que adoptan es la de gatos negros, aunque también en carneros, lobos, aves e incluso en moscas, guardando, en este ultimo caso, relación con las meigas chuchonas gallegas.
En Albares de la Ribera cuentan que la tía Pardala, una conocida bruja del lugar, convertida en gato negro, entraba por la gatera de las casas para hacer sus fechorías durante la noche. El relato que nos contaron dice así:
“Un día, después de hacer tío Barrigas el caldo para su mujer, que estaba enferma, observó que inexplicablemente había desaparecido la carne del puchero. El pobre hombre andaba todo preocupado y no se le ocurría nada que justificase aquella desaparición.
... (ver texto completo)