Mensajes de TURON (Asturias) enviados por José Mel Z..L.:

.... que estos no eran proverbios ni aquellos atributos que acomodasen sin sospecha en el cuerpo de alguien que aun no habia cumplido los catorce años y que por tanto niña debia considerarse, pero la transicion de niña a mujer, en aquel caso, no se habia producido con moderacion y pacifico traspaso de poderes sino a traves de una revolucion brusca y arrebatada, como ya quedo explicado, y asi era esto con respecto a Angelica, al menos asi lo veia yo, y la verdad y la mocita desnuditas, como hubiera dicho mi abuela Angustias, y aqui el refran tenia dos vertientes, como la misma revolucion o como el rio Volga o como la propia hija del practicante, vertinte niña y vertiente mujer,...... ... (ver texto completo)
A mi me hubiera gustado tener alli a mi hermana Lucia para preguntarle por las palabras que decia Llaneza y que yo no entendia, porque mi primo Alipio estaba tan emocionado que a mis constantes preguntas, que quiere decir, solo respondia, pues eso, quiere decir eso, lo que el dice, y al ruso ya nada le podia preguntar, porque se habia aprosimado a la hija del practicante Patricio, la niña Angelica, que andaba entre la multitud enarbolando tambien un estandarte, este menos politico y mas carnal, el ... (ver texto completo)
Vasili Kolesnikov decia que el bigote de Llaneza era como el de Leon Trotski, aquel celebre bolchevique que el habia visto arengando a la muchedumbre el dia que mataron a su padre, sin embargo, explicaba Basilio que en lo referente a las ideas de anbos politicos habia notables diferencias, por no decir inconciliables desavenencias, a pesar de que los dos, cada uno en su geografia particular, anduvieran enarbolando el estandarte de la rebelion y echandole bendiciones a la eternidad.
Estaba en el lecho de muerte y mostraba su desacuerdo con mi hermana hasta el final, por eso lo senti todo muy desconcertante, y mi abuela grito, hija, y mi hermana dijo, madre, y yo murmure, Dios, y mi madre estornudo, quizas el polvo acumulado de algun rencor, y luego quedo flotando en un espacio de inconsciencia, pero moviendo los parpados, con sus ojos sin brillo aferrados a una vida en la que habia dejado de creer desde la muerte de mi padre, y quise buscar algun recuerdo bueno que tuviera de ... (ver texto completo)
Mi madre murio en el mes de mayo, lo recuerdo bien porque terminaba la siembra del maiz y los tordos llenaban los nidos de huevos, y tambien recuerdo que fue en mayo porque un dia de aquel mes mi primo Alipio (¡hay con Alipio!, esto lo pongo yo, no es de la novela... ¿...?) y el ruso Basilio me llevaron a escuchar un discurso de Manuel Llaneza, y llegue a casa con un labio reventado y, cuando llegue, ni nadre ya estaba muerta. El lider del Sindicato Minero tenia un bigote parecido al de los ingenieros ... (ver texto completo)
Buenas tardes a todos. Hasta otro momento, ahora no puedo seguir.
José Mel me queda un poco por leer... luego seguiré. Que pases buena tarde....
Hola y buenas tardes para todos.
Bueno pues leelo tranquila, te anticipo que cada dia se pondra mas interesanta.... ¿.........?.
Tambien yo te deseo para ti lo mismo.
Estaba en el lecho de muerte y mostraba su desacuerdo con mi hermana hasta el final, por eso lo senti todo muy desconcertante, y mi abuela grito, hija, y mi hermana dijo, madre, y yo murmure, Dios, y mi madre estornudo, quizas el polvo acumulado de algun rencor, y luego quedo flotando en un espacio de inconsciencia, pero moviendo los parpados, con sus ojos sin brillo aferrados a una vida en la que habia dejado de creer desde la muerte de mi padre, y quise buscar algun recuerdo bueno que tuviera de mi madre y solo conseguia imaginarla vagando sin rumbo por la casa, gimiendo y empujando las cosas, gritandoles improperios a las gallinas en el patio, enloquecida por algun dolor que nunca nos habia querido confesar, y una imagen se apoderaba en mi memoria de las demas, mi madre en el corredor la tarde del entierro de mi padre escarbando con sus uñas en la tierra de los geranios ... (ver texto completo)
Me acerque a mi madre para besarla, pero me dijo con la voz muy debil, quieto, Nalo, no te vaya a pegar el mal, y no la bese, pero si acerque mi cabeza a su cuerpo y puse mi mano en sus manos. Su frente ardia y su piel soltaba un vapor livido que olia a cebollas en vinagre. Mi hermana se acerco y mi madre intento incoporarse para gritarle, me dijeron que otra vez te bañaste desnuda en el rio, so zorra, hija del demonio vete de mi vista, mal nacida y siguio gritando, aunque con la voz cada vez mas ... (ver texto completo)
La abuela humedecia unos paños en agua fria para la frente de mi madre. Al vernos dijo, con su voz de gorrion, la salud es lo que no se pega, que las enfermedades hasta se heredan, y Lucia pregunto, como esta, y ella respondio, hija, revive el candil cuando se qwuiere morir. Y lo que mi abuela expresaba tambien era un sentimiento, la catastrofe reducida a un formalismo del lenguaje.
Llore, pero no por mi madre, como ellos pensaron, sino por mi abuelo, por aquella imagen del abuelo Cosme naufragando en un mar de olas grandes, zarandeado entre la esperanza y la desesperacion, reclamando una respuesta que tal vez nunca viniera a rescatarlo, y me pregunte que secreto guardaba aquel hombre en su memoria, que pensamientos habrian cambiado tan drasticamente el rumbo de su vida, porque desde la nada habia llegado a obtener el titulo de capataz con tanto esfuerzo para luego, una vez ... (ver texto completo)
Tenia la silla arrimada a la pared de los azulejos y movia una y otra vez la cabeza contra ellos, como si quisiera repetir hasta la muerte alguna vieja e inevitable pregunta. Y aquello que yo estaba viendo tambien era la expresion de un sentimiento, como la confianza de Eneka o como los lamentos de mi hermana Lucia, y pense que los sentimientos eran preguntas repentinas e incontestables, que no habia respuestas para ningun sentimiento, fueran esperanzas, odios, reniegos, amores, ambiciones o anhelos viejos, y que algunas emociones eran señales de humo, asomos inutiles en el cielo oscuro que no encontraban el objeto merecido. ... (ver texto completo)
Y Lucia se echo a llorar de nuevo y arrimo su cara a mi cuerpo y se me acurruco toda ella buscando alguna proteccion, y yo sentia que debia protegerla y defenderla contra todos los males del mundo, porque poseia toda la sabiduria y yo no iba a permitir que nadie le hiciera daño.
Nunca habia visto al abuelo tan borracho, exhalando eructos como estertores funebres, con la baba arroyandole por la barba gris, los circulos de carne blanca entre los pantalones y los calcetines de lana como dos esposas que lo ataran al suelo, con una mano sujetando la botella de anis y con la otra luchando debajo de la camisa por sostener los golpes que le anunciaban una nueva adversidad. Ni siquiera nos vio entrar.
Y Lucia se echo a llorar de nuevo y arrimo su cara a mi cuerpo y se me acurruco toda ella buscando alguna proteccion, y yo sentia que debia protegerla y defenderla contra todos los males del mundo, porque poseia toda la sabiduria y yo no iba a permitir que nadie le hiciera daño.
....... borracho de anis y esperando en silencio la llegada de una revolucion extraña que solo el es capaz de interpretar, y sobre la abuela Angustias poco hay que decir porque vive sin existir, como uno de los arboles del patio, y hasta esa forma suya de hablar con refranes denota su falta de advenimiento, es como si viviera para hacer lo que ya estuviera escrito en alguna parte, y tu, Nalo, que quieres que te diga, no quisiera desanimarte, pero estas sirviendo desde que te levantas hasta que te ... (ver texto completo)
........ y no entendia lo que queria decirme, por eso insisti y le dije, tu te casaste y te quedaste viuda y yo entre a trabajar en el palacio de los ingenieros belgas, y Lucia se detuvo, me miro abatida por una impotencia que yo tardaria varios años en entender y me dijo, escuchame, madre se esta muriendo sin haber conocido mas que trabajo y amargura, sin saber nada de la felicidad, y sabes porque, porque nunca creyo que tuviera derecho a ella, y ese argumento nos lo quiso imponer a los demas, y ... (ver texto completo)
El abuelo nunca quiso visitarla y jamas hablaba de ella. La abuela Angustias rezaba rosarios por su hija Lea, que este era su nombre de pila, y encendia velas a San Benito, quien, segun ella, habia sido el santo patriarca protector de monjes y monjas. Asi pues, mi madre tenia una hermana monja y otra en Mexico, que era como no tener hermanas, y quiza esa fue la razon de la adoracion que sentia por su hermano Urbano, y de no haber entrado yo a servir de jardinero en el palacio de los belgas ella me ... (ver texto completo)
Y esta era la familia de mi madre y en ella iba yo pensando camino de casa. En el puente me encontre con mi hermana. Me abrazo llorando y me diji, madre se muere, Nalo. Llevaba un vestido gris, el cabello suelto y unas alpargatas blancas, y me parecio mas insignificante que cuando paseaba con sus vestidos de muselina de seda o de alpaca, mas real, mas hermana, y aprete fuerte su cabeza contra mi pecho y luego cogi su mano y asi la lleve hasta la casa, y recorde aquel dia despues del entierro de nuestro ... (ver texto completo)
El abuelo nunca quiso visitarla y jamas hablaba de ella. La abuela Angustias rezaba rosarios por su hija Lea, que este era su nombre de pila, y encendia velas a San Benito, quien, segun ella, habia sido el santo patriarca protector de monjes y monjas. Asi pues, mi madre tenia una hermana monja y otra en Mexico, que era como no tener hermanas, y quiza esa fue la razon de la adoracion que sentia por su hermano Urbano, y de no haber entrado yo a servir de jardinero en el palacio de los belgas ella me ... (ver texto completo)
El tercero habia sido Urbano, unico varon, que llevaba ese nombre por haber llegado al mundo el ultimo dia de octubre, amarillo como el maiz y con un defecto fisico, una pierna mas corta que otra. Aprendio el oficio de zapatero y en el trabajaba, bien instalado, en la capital de la provincia, donde se habia casado con Matilde, una mujer grande, que pertenecia a una familia influyente y hacia muy bien los pasteles milhojas y cantaba zarzuela. Cuando alguno de la familia nos acercabamos a la ciudad, ... (ver texto completo)
Tenian una hija de mi edad que se llamaba Sabina y tambien era grande y hablaba sin gestos y con los ojos fijos en el suelo y tocaba el piano. La mas joven de los hijas de mes abuelos vivia desde los diecisiete años en el monasterio benedictino de San Pelayo, del cual nunca habia vuelto a salir. Profeso con el nombre de sor Maria de la Adoracion y yo la habia visto un par de veces, detras de los barrotes, con la piel aun mas blanca que la de mi madre, la voz apagada y lejana y unos ojos atonitos ... (ver texto completo)
El tercero habia sido Urbano, unico varon, que llevaba ese nombre por haber llegado al mundo el ultimo dia de octubre, amarillo como el maiz y con un defecto fisico, una pierna mas corta que otra. Aprendio el oficio de zapatero y en el trabajaba, bien instalado, en la capital de la provincia, donde se habia casado con Matilde, una mujer grande, que pertenecia a una familia influyente y hacia muy bien los pasteles milhojas y cantaba zarzuela. Cuando alguno de la familia nos acercabamos a la ciudad, ... (ver texto completo)
En el pueblo dejaron una duda que nunca se podria resolver y un hijo, mi primo Alipio, que prefirio quedarse a vivir con una hermana soltera de su padre que se llamaba Fe y que regentaba una tienda donde se vendia de todo, desde bacalao en salazon hasta piedras para afilar guadañas. La segunda hija de mis abuelos habia sido mi madre, quien siempre habia permanecido a su lado, pasando de puntillas por el ineludible universo de los tefranes de la abuala y soportando los comportamientos excentricos ... (ver texto completo)
Se caso con un castellano oscuro que iba por los pueblos con un cajon a la espalda vendiendo elixires estomacales, fajas de caucho para adelgazar, cuchillas para los afeitados y calcetines de viaje, hasta que emigraron a la ciudad mexicana de Juanaclatan, en el estado de Jalisco, con el dinero que les habia tocado en una rifa, eso era lo que ellos decian, aunque la gente dio por hecho que Mauricio, que asi se llamaba el castellano, habia encontrado una cartera perdida por un tratante con el dinero ... (ver texto completo)
Ibamos hacia la caseta del jardinero cuando llego la señorita Elvira. Traia en la cara el espanto de la calamidad. Me dijo, Nolo, vete a casa, que tu madre no esta bien, y la felicidad con la que habia llegado aquella mañana al palacio empezo a desbaratarse en pedazos. Mire a Eneka y este me indico, anda vete, que no sera nada, y me dio una palmada en la espalda.
A mi madre la llamaban Nata, pero no porque tuviera la piel blanca como la leche, que la tenia, tanto que por las noches su cara resplandecia en la oscuridad, sino porque habia nacido el diez y seis de marzo, festividad de Santa Natalia, y mi abuela Angustias habia decidido ponerles a todos sus hijos el santo del dia de su nacimiento. Mis abuelos maternos tuvieron tres hijas y un hijo. La primera habia nacido el diez de junio y por eso se llamo Margarita, una mujer que yo recordaba con los ojos encarnizados ... (ver texto completo)
Dora, te deseo unas maravillosas vacaciones.

También deseo que todos os encontréis bien. Ya queda poquito de verano, aunque aquí se alarga hasta principios de octubre.

Siempre olvido preguntaros sobre una duda que tengo: ¿Turón se escribe con acento o sin acento?

Espero, al igual que Dora, poder visitaros alguna vez. Sería muy frustrante para mí, no pisar nunca Asturias, cuando es algo que deseo desde siempre.

Un beso a Victoria y su alma de poeta, a Piluca, mi primera y dulce amiga del ... (ver texto completo)
Hola y buenos dias para todos.
Bueno Estrella, ya quisiera yo ser cronista, solo un pequeño turones que tiene muy buena memoria, y si tiene oportunidad la comparte con quien le interese conocerla.
Por supuesto que Turón se escribe con acento. Pero si es una de nuestras señas de identidad.
Haber si tu mami se mejora (es lo que mas te deseo en estos momentos) y puedes un dia armarnos una visita, te aseguro que te iras muy contenta.
Ibamos hacia la caseta del jardinero cuando llego la señorita Elvira. Traia en la cara el espanto de la calamidad. Me dijo, Nolo, vete a casa, que tu madre no esta bien, y la felicidad con la que habia llegado aquella mañana al palacio empezo a desbaratarse en pedazos. Mire a Eneka y este me indico, anda vete, que no sera nada, y me dio una palmada en la espalda.
Nolo............. noooo
NALO.............. SIIII.
Ibamos hacia la caseta del jardinero cuando llego la señorita Elvira. Traia en la cara el espanto de la calamidad. Me dijo, Nolo, vete a casa, que tu madre no esta bien, y la felicidad con la que habia llegado aquella mañana al palacio empezo a desbaratarse en pedazos. Mire a Eneka y este me indico, anda vete, que no sera nada, y me dio una palmada en la espalda.
Mas adelante me dijo, estas son madreselvas, las flores calman la tos y los frutos provocan vomitos y favorecen la eliminacion de la orina, y tome una de aquellas flores y la acerque a la nariz y su aroma me rocordo a las infusiones que tomaba la abuela Angustias. Cuando entramos en el valle, el resplandor de la luz se levanto de pronto y temblaron las siluetas de los montes, las alondras erizaron sus crestas y levantaron el vuelo, estallaron los reflejos del rio y cantaron todos los pajaros ocultos, ... (ver texto completo)
Sobre las casas que salpicaban los collados que bajaban al valle humeaban los primeros fuegos en el cielo, un humo tan tierno que no se sabia su era azul o blanco, y por el camino flotaban cordeles de niebla, gasas errantes de vapor que se escondian en las orillas, huyendo sin duda del sueño de la noche y del sobresalto de la luz del dia. Eneka me dijo, mira, Nalo, estas son hierbas de San Juan, son buenas para cicatrizar las heridas, y vi muchas plantas de aquella especie con sus flores amarillas, ... (ver texto completo)
Cuando cruzabamos el cordal, un viento sur corria ruidoso sobre las espinas y las flores de las argomas y cantaba al cruzar las copas de los abedules. Era la hora incierta, ese momento sin colores en que no es de dia ni de noche y el cielo no termina de romperse y la tierra no quiere despertar, esa circunstancia en que ya los buhos, los carabos, los autillos y las lechuzas han interrumpido sus ronquidos chirriantes, sus siseos, sus sordos reclamos y sus alarnas de pajaros traidores, pero aun no habia ... (ver texto completo)
Cuando Eneka vino a llamarme, yo aun no habia conciliado el sueño. Arriba, Nalo, que amanece, me dijo, y salte de la cama y fui tras el hasta la sala. Lleno dos tazones de leche y corto dos rebanadas de pan. Me dijo, Aida ya partio, y pregunte, adonde, y contesto, arriba, al monte, con las cabras, y pregunte sorprencido, que cabras, y entonces Eneka sonrio y me explico que su hija tenia un rabaño importante de cabras, y que cuidarlas cada dia era su trabajo, el que ella habia elegido, que asi habia ... (ver texto completo)
En aquel momento hubiera querido disponer de un vocabulario dilatado y conveniente, como aquel que utilizaba mi hermana, una forma de expresion precisa como esta de la que dispongo ahora despues de tantos años abarrotados de circunstancias, y lo hubiera deseado para decirle a Aida palabras que le parecieran nuevas, pero solo supe decir, me gusta, eso fue lo que dije, esto me gusta, y hube de ser cauteloso y sujetarme la voluntad. Ella decia mi nombre, Nalo, y tenia la vista velada, como si los ojos se le hubieran llenado con el humo de la vela, y ya me disponia yo a vesarla cuando se incorporo bruscamente, aliso su ropa, tomo la vela y me dijo, hay secretos que deben permanecer siendo secretos, y luego desaparecio detras de la cortina. ... (ver texto completo)
Sus labios estaban cerca de los mios y entonces pense que habia llegado la hora de hacer aquello que los dos pareciamos desear, aquello que mi hermana me habia explicado al detalle, pero Aida volvio a decirme, no te atreveras a nada mas, me lo dijiste antes, y replique, siento necesidad, y ella continuo, lo se, pero no es posible atreverse a nada mas.
Ella se acerco mas a mi y aprete su cabeza entre mis manos y la traje hacia mi, y luego me tumbe y la tumbe a ella conmigo, y sentia su respiracion agitada juno a la mia, y despues de un tiempo ella dijo, espero que no te atrevas a nada mas, y dije, estoy bien de esta manera, y ella dijo, gracias, y se acerco aun mas a mi y me senti grande en medio de otro momento feliz, tanto que no quise moverme, no quise volver a ahuyentar la energia de aquel silencio con ninguna palabra, no fui capaz de hacer ... (ver texto completo)
Con su cuerpo pegado al mio me sentia importante, quiza tan importante como el ingeniero Jacob cuando besaba a su esposa Sakia en el cenador de las bugambillas y se palpaba despues el bigote con el dedo indice de la mano izquierda, mientras con la derecha sacaba el reloj del bolsillo del chaleco para mirarlo con igual trascendencia que si estubiera mirando la hora del fin del mundo, tan crecido me sentia con Aida acurrucada contra mi pecho inmovil como mi hermana Lucia cuando paseaba por el camino ... (ver texto completo)
Ella se acerco mas a mi y aprete su cabeza entre mis manos y la traje hacia mi, y luego me tumbe y la tumbe a ella conmigo, y sentia su respiracion agitada juno a la mia, y despues de un tiempo ella dijo, espero que no te atrevas a nada mas, y dije, estoy bien de esta manera, y ella dijo, gracias, y se acerco aun mas a mi y me senti grande en medio de otro momento feliz, tanto que no quise moverme, no quise volver a ahuyentar la energia de aquel silencio con ninguna palabra, no fui capaz de hacer ... (ver texto completo)
Me incorpore, y todas las voces del sueño huyeron sobresaltadas. Le dije, si quieres puedes quedarte, y ella dijo, bueno, pero solo un momento, y se sento a mi lado. Senti deseos de decirle muchas cosas, pero no sabia que palabras elegir y el silencio se fue prolongando y tambien la quietud porque no habia nada apropiado que decir ni ningun movimiento adecuado que hacer, y lo unico que habia era aquel silencio nuevo que tenia su propia energia y que por eso habria de permanecer para siempre en las memorias. ... (ver texto completo)
.... y aquella muchedumbre de ecos universal y distante se fue acercando mas y mas hasta confundierse con el rumor de las hojas del colchon donde yo seguia soñando, y escuche entonces muy cerca de mi nuca unas palabras que ahogaron todas las voces del sueño, Nalo, despierta, y despues senti una caricia suave en la frente, y otra vez la voz, Nalo, despierta, soy yo, Aida, y no sabia si estaba despierto o seguia soñando cuando abri los ojos y vi la cara de Aida detras de la llama de una vela que luego dejo sobre la mesilla. Se sento en la cama y pregunte, que quieres, y ella respondio, no lo se, no podia dormir, y volvi a preguntar, porque no puedes dormir, y ella dudo, bajo la cabeza, giro el cuello ligeramente, tomo aire, suspiro y dijo, pienso, eso fue lo que dijo, pienso, y pregunte, que es lo que piensas, y entonces me miro con violencia, igual que me habia mirado la primera vez, y me dijo, pienso que estas aqui. ... (ver texto completo)
..... las fuentes de Carcabal que brotaban de las grietas y las divinas fuentes del Olimpo, donde habia vivido la musa Clio y en la consonancia de aquel acervo de voces tambien estaba la de mi abuelo Cosme diciendo, el enemigo mas temible esta dentro del propio corazon y era para mi su voz un balsamo dentro de la corrosion general de aquel rumor o quejido o plegaria, y la abuela Angustias grito desde el refranero de su alma, voces no son razones, y todos aquellos sonidos que conformaban el coro del ... (ver texto completo)
Por los resquicios del ventano debio de entrar un ramalazo de viento proveniente de mas alla de las grietas de los ecos secretos de Carcabal que esparcio por el cuarto el rumor de una plegaria o melodia o queja de muchedumbre de almas penando, tambien llamada estantigua, una rogativa o cantar de gentio que imploraba al unisono por su destino, y era un coro considerable y tan armonioso y tambien tan distante que me parecia a mi, desde la ilusion de aquel sueño sobre hojas de maiz, que el universo ... (ver texto completo)
Eneka detuvo su relato y me dijo, es tarde, Nalo, hablando y hablando ya estamos en la media noche. Aida se habia quedado dormida, apoyada en el escaño. Le dije a Eneka, pero quisiera saber que paso, y el insistio, es tarde, tiempo tendras de saber como sigue la historia, y tomo a su hija en brazos y, suavemente, como quien trasportara a un herido, la llevo hasta su cuarto. Tu dormiras alli, me dijo señalandome un hueco cubierto con una cortina. Me sentia tan cansado que me tumbe sobre la cama sin ... (ver texto completo)
A los catorce meses y diecisiete dias de haber encontrado los libros, se puso el traje de pana verde que habia heredado de su padre y que solo se ponia el dia de Santa Barbara para sostener una de las varas de las andas que portaban la imagen de la santa durante la procesion, el que no acababa de creer en Dios, pero que le habia prometido a su madre aquella especie de ofrenda, pues asi, vestido con el traje de pana verde y soportando en el corazon el peso de aquel amor imposible, se presento en la ... (ver texto completo)
Nos sentamos los tres junto al fuego, Aida con las manos en los bolsillos y apoyada su espalda en un lateral del escaño, Eneka cortando las llamas con una verdasca y escurriendo el aguacero de su memoria y yo sufriendo en solitario mi vergüenza. El rumor de las palabras de Eneka empezo a correr sin rumbo por la sala, y su cuerpo gigante se estremecia cuando lograba atrapar algun recuerdo efimero para traerlo hasta nosotros recnstituido, y nos hablo de cuando los hombres de Carcabal cazaban los jabalies ... (ver texto completo)
Un dia, depejando las dependencias del sotano para habilitarlo como lavadero, encontro una vieja enciclopedia, y busco la palabra Clio, y leyo, una de las nueve musas, hija de Zeus y Mnemosine, inspiradora de la Historia, que vivia en alguna de las fuentes al pie del Olimpo. Guardo Eneka los catorce tomos de aquella enciclopedia, cuya existancia nadie conocia, y se los llevo a su casa, una espaciosa cabaña de piedra que el mismo habia construido en vida de sus padres, en un lugar que llaman La Cueva, ... (ver texto completo)
Tan arruinado me quede en aquel momento, convertido en multiples y dificiles momentos, que tropece con la jarra del vino, que se fue al suelo por un golpe de mi mano inservible, y por intentar sujetar la jarra tumbe el vaso de Eneka y por querer apartarme del vino que se me caia encima desplace el plato de patatas con jabali y todo se precipito con estrepito sobre el suelo y Eneka tumbo su silla por querer detener aquel desastre y Aida dejo escapar una carcajada que a mi me parecio violenta, un alborozo ... (ver texto completo)
Nos sentamos los tres junto al fuego, Aida con las manos en los bolsillos y apoyada su espalda en un lateral del escaño, Eneka cortando las llamas con una verdasca y escurriendo el aguacero de su memoria y yo sufriendo en solitario mi vergüenza. El rumor de las palabras de Eneka empezo a correr sin rumbo por la sala, y su cuerpo gigante se estremecia cuando lograba atrapar algun recuerdo efimero para traerlo hasta nosotros recnstituido, y nos hablo de cuando los hombres de Carcabal cazaban los jabalies ... (ver texto completo)
Tan arruinado me quede en aquel momento, convertido en multiples y dificiles momentos, que tropece con la jarra del vino, que se fue al suelo por un golpe de mi mano inservible, y por intentar sujetar la jarra tumbe el vaso de Eneka y por querer apartarme del vino que se me caia encima desplace el plato de patatas con jabali y todo se precipito con estrepito sobre el suelo y Eneka tumbo su silla por querer detener aquel desastre y Aida dejo escapar una carcajada que a mi me parecio violenta, un alborozo de risas entrecortadas que parecian salir de su boca al mismo ritmo que en las lanchas del suelo rebotaban los trozos de cristal y de barro. Senti tanta vergüenza que mis ojos se humedecieron. Aida, al comprobar mi disgusto, guardo silencio y se arrodillo a recoger los restos del naufragio. Eneka, con su voz pausada y honda, dijo, "carajo", Nalo, no te apures, aqui estamos en familia.
(El entrecomillado es mio, pero la palabra de Eneka). ... (ver texto completo)
Durante la cena yo miraba repetida y fugazmente a Aida, mientras Eneka hablaba de los prodigios culinarios de la patata y de como esta se habia introducido en nuestro pais procedente de America, y Aida tambien me miraba a mi de la misma manera, y en ocasiones se encontraban nuestras miradas, y no podia yo evitar pensar en aquel dia en que mi hermana Lucia me habia enseñado su cuerpo desnudo en la nave que utilizabamos como granja, y, al igual que entonces, me fue subiendo a la cara una quemazon que no era consecuencia del sabor picante del guiso de patatas con jabali, y, al igual que aquella vez frente a mi hermana, escuchaba el zumbido del cuerpo y me convertia en un ser torpe e indefenso, tan inutil y desvalido, que cada mirada de Aida parecia tambalearme, tan perdido y tan incapaz que las palabras de Eneka no me parecian palabras sino ecos como aquellos que el decia que salian de las grietas de Carcabal. ... (ver texto completo)
Yo no sabia entonces donde estaba ese lugar al que Eneka llamaba Olimpo, pero supuse que en el tiempo de estancia en el estaria la explicacion del secreto de su sabiduria. Aida sonrio al escuchar a su padre y lo hizo con mucho amor, cerrando algo los parpados, humedeciendo un labio con el otro y levantando ligeramente las mejillas hacia los pomulos, y fue aquella la primera vez que vi sonreir a aquella joven que tendria mi edad y que se peinaba y se vestia como un muchacho.
Aida le dijo, padre, estas voces unicamente las escuchas tu, y el replico, tu no puedes escucharlas porque tienes unos oidos muy jovenes, y luego dirigiendose a mi me dijo, las oigo desde la muerte de Clio, ella habia nacido aqui, en Carcabal, y cuando los medicos determinaron su enfermedad quiso venir, Aida tenia seis años, y aqui murio Clio, una de las nueve musas, como ya te dije, despues de vivir unos años en el Olimpo, y aqui nos quedamos Aida y yo, sujetos a las voces que salen de la grieta.
Decia el que aquel pueblo estaba lleno de ecos, de voces de la tierra que andaban escondidas por los huecos de las rocas, que, si salias por las noches a caminar entre las casas y las cuadras, tenias la impresion de que un coro de voces te iba siguiendo los pasos, y que eran voces muy viejas y cansadas, voces que parecian crujidos del viento o gritos de la tierra, y tambien contaba Eneka que eran tantos los ruidos que se oian algunas noches que talmente parecia que una muchedumbre de almas anduviera ... (ver texto completo)
Dejo los troncos en el suelo y me dijo, anda, haz algo, aviva el fuego para que terminen de cocerse las patatas y puse un leño sobre la lumbre y arrime el puchero a la brasa como ella me habia pedido, y aquella circunstancia de obedecer a Aida hizo que me sintiera mejor. Mi amigo, el jardinero Eneka, hablaba sin cesar, aunque ni su hija ni yo pareciamos escucharlo, hasta que empezo a relatar el asunto de las voces, entonces si que prestamos atencion.
Eneka dijo, pasando su brazo por encima de mi hombro, este es mi amigo Nalo, y me indico que tomara asiento junto al fuego, y yo sentia mucho calor, pero no era el calor de aquel fuego que ardia a mi lado, era otro calor diferente, el calor de la vergüenza por las miradas de Aida, quien se volvio bruscamente hacia la despensa en busca de unos platos para servir la cena, y dije, no quiero molestar, y ella se volvio de nuevo para mirarme y decirne, puede que si molestes, y no me parecio una mujer como ... (ver texto completo)
La casa era de piedra y de una sola planta y por la chimenea salia una ringlera de ruedas de humo. Aida miro con sorpresa hacia la puerta y pude ver como sus ojos, que eran tan grises como el cielo oscureciendose, relampagueaban y se abrian de par en par y tambien pude ver como su frente se fruncia y sus cejas se levantaban enunciando una pregunta. El pelo lo llevaba tan corto como un muchacho y vestia una camisa y un pantalon oscuros, igual que un hombre. Ella pregunto a su padre, quien es este, ... (ver texto completo)
Me explico que las flores y las hojas de la capuchina podian comerse en ensalada, que tenian el mismo sabor que los berros y que favorecian el sueño, retrasaban la caida del cabello y hasta podian curar algunas malas infecciones del aparato urinario. Le dije a Eneka que entonces deberiamos sembrar capuchinas junto a todos los muros y no solo en el que daba a la fabrica, y el se rio y me alboroto el canbello con su mano gigante, y fuimos hacia la parte trasera del palecio, para bajar por las escaleras ... (ver texto completo)
Ya la luz se estaba desmayando cuando cruzamos el cordal. Por el cielo triste cruzo una parvada de cuervos, esos pajaros de mal agüero que volaban en circulo e iban cerrando los caminos. El pequeño grupo de casas y cuadras estaba apartado, escondido en una grieta de la sierra rocosa. El pueblo se llamaba Carcabal y Eneka me explico que el nombre procedia de la palabra carcuba, que por alli significaba zanja y tambien significaba limite, y aquel lugar estaba tan escondido que mas que una aldea parecia ... (ver texto completo)
Me explico que las flores y las hojas de la capuchina podian comerse en ensalada, que tenian el mismo sabor que los berros y que favorecian el sueño, retrasaban la caida del cabello y hasta podian curar algunas malas infecciones del aparato urinario. Le dije a Eneka que entonces deberiamos sembrar capuchinas junto a todos los muros y no solo en el que daba a la fabrica, y el se rio y me alboroto el canbello con su mano gigante, y fuimos hacia la parte trasera del palecio, para bajar por las escaleras ... (ver texto completo)