Mensajes enviados por Victoria Serna,:

Ilusión sutil,

que escapó

de las formalidades aceptadas,

ocultándose,

en inocentes rechazos,
... (ver texto completo)
Cuando tus ojos azorados,

buscaban los míos,

y yo los esquivaba.
Te amo,

como en aquel septiembre,

casi estival.
LA NIÑEZ DE MANOLITO

Cuando era chiquitito
mi mare me lo decía
no seas malo, Manolito
que te pesará algun día.

Me lo decía con tal gracia,
y con tan buenos modales,
que nadie a mi me ha tratado ... (ver texto completo)
Rota la vara y el pie
y entre leyes sometido
caminaba una mañana,
aquél que de lejos vino.
¿Donde está tu fuerza, díme
dónde tu vara gitana.
Dónde tu azul libertad,
dónde díme, dónde está?
Caminas sobre la arena
entre montañas y olvidos ... (ver texto completo)
Casarse a esa edad les parecía a todos los hijos, una locura: ¡Por favor: ya no están en edad para estas cosas! Argumentaban, como si el amor conociera de edades.
No hemos venido a pedirles permiso; sólo a informales les respondieron, con la misma convicción que los llevaría al altar.

Gabriela y José Antonio se casaron y todos los hijos se encargaron de los arreglos para que sea una boda inolvidable. Ahora ambos comparten sus vidas con los mismo
sueños y las mismas emociones de hace cincuenta ... (ver texto completo)
Cierto, eras una nena…un linda nena, le responde José Antonio mientras besaba sus dedos para luego pasar las manos de Gabriela por su ajado rostro…

- Te amo, le dice, él

- Yo también te amo, pero tengo miedo, le responde ella…

José Antonio era hijo de un diplomático peruano comisionado en Argentina. Gabriela, por su parte, era la última hija de una familia de origen italiano de costumbres muy
conservadoras. Apenas se enteraron de que su nena estaba en amores con un compañero de escuela ... (ver texto completo)
De pronto una canción, canción inolvidable para ambos, invade el bucólico ambiente.

Se separan, se miran y otra vez el silencio…

- Esa canción… ¿La recuerdas? dice él, levantando una de sus gráciles, temblorosas manos…

- Y…claro, como no me voy a acordar: la canción se llama “No Tengo Edad para Amar” y era cantada por Gigliola Cinquetti, responde sonrojada, emocionada por todas las
emociones que en esos momentos está viviendo…

- De eso hace ya tanto tiempo, dice él; tomando ambas manos…

- Ni me lo recuerdes. Entonces tú tenías 17 años y yo, de 14 añitos, era una nena, dice Gabriela, coqueta, riendo halagada, entrecerrando los ojos, sintiéndose como entonces,
amada por él, incomprendida por sus padres… ... (ver texto completo)
Bella, bellísima como siempre, masculla mientras carraspea.
Ella y él llevan los mismos nervios, la misma incógnita de hace 50 años. Los mismos temores de la primera cita.
Dos miradas que los acercan, dos sonrisas que muestran una sola alegría y trémulos labios que se acercan y rozan, cuatro manos temblorosas que contradicen la aparente
calma de los dos. Solo se miran, se toman de las manos y se sientan. No hablan, solo se miran, se acarician y sonríen. Sonríen y lloran. Lloran y ríen. Ríen a carcajadas.
Luego otra vez el silencio. Instintivamente se incorporan de sus asientos y se abrazan. Se abrazan y besan apasionadamente, como si tratasen de recuperar el tiempo perdido.
Están nerviosos. Si hasta parecen dos chiquillos que se besan por primera vez. ... (ver texto completo)
Ya es mediodía y dos personas se dirigen a un reencuentro, soñado, esperado.
Sin prisa pero sin pausa José Antonio camina por la calle La Capilla, al llegar a la 13 de Belgrano
ingresa por la San Martín hasta el local de El Recodo del Sol.
Ingresa y en una de las mesas, junto a un escueto árbol coronado con un nido de golondrinas, divisa sentada a Gabriela.
Aló, buenos días ¿Por favor, se encuentra Gabriela? ¿Podría hablar con ella?, una voz grave, lejana, ansiosa, que inquiere…

- Si, por supuesto, soy yo… ¿Quién pregunta?, intrigada, nerviosa por el tono familiar de su voz…

- …. (Un silencio, un sollozo que evidencia, que dice…)

- ¿Aló? ¿Quién habla? responda por favor… ¿Quién habla?, ganada por los recuerdos y por la emoción solo atina a decir: ¿José Antonio?... ¡José Antonio!
No para ella. Aquel día, lo recordaba - ¿desde hace diez, treinta, cincuenta años?-, era el cumpleaños de él, de su primer, inolvidable y gran amor. Sin percatarse,
como había sucedido en años anteriores, se acercó a la ventana y reclinando la cabeza al vidrio entrecerró sus ojos y en silencio, mientras su mente era invadida por los recuerdos
que atesoraba desde siempre, una furtiva lágrima empezó a deslizarse por su rostro…

De súbito, una llamada telefónica que interrumpe aquel sólido silencio, ... (ver texto completo)
Como todos los días, aquel 3 de octubre Unquillo iniciaba otro amanecer en perfecta paz: A lo lejos la aurora matinal empezaba a vestir sus serranías de hermosos jazmines que,
afanosos, se esmeraban en esparcir al aire sus olorosas fragancias; más cerca -por todos lados en realidad- decenas de coloridas avecillas canoras contaban - ¿con tristeza?,
¿con alegría?- de sus amores y desamores; y, más allá, un tímido arroyuelo bullía discreto mientras perdía su delgado paso entre malezas y flores. Lo ... (ver texto completo)
Inaplacable angustia,
hondo dolor del alma,
recuerdo que no muere,
deseo que no acaba,
vigilia de la noche,
torpe sueño del día
es lo que queda del placer gustado,
es el fruto podrido de la vida.
Ansia que ardiente crece,
vertiginoso vuelo
tras de algo que nos llama
con murmurar incierto,
sorpresas celestiales,
dichas que nos asombran;
así cuando buscamos lo escondido,
así comienzan del amor las horas.
Alma que vas huyendo de ti misma,
¿qué buscas, insensata, en las demás?
Si secó en ti la fuente del consuelo,
secas todas las fuentes has de hallar.
¡Que hay en el cielo estrellas todavía,
y hay en la tierra flores perfumadas!
¡Sí!... Mas no son ya aquellas
que tú amaste y te amaron, desdichada
¡Torna presto a poblar nuestros bosques;
y que tornen contigo las hadas
que algún tiempo a tu sombra tejieron
del héroe gallego
las frescas guirnaldas!
Torna, roble, árbol patrio, a dar sombra
cariñosa a la escueta montaña
donde un tiempo la gaita guerrera
alentó de los nuestros las almas
y compás hizo al eco monótono
del canto materno,
del viento y del agua,
que en las noches del invierno al infante
en su cuna de mimbre arrullaban.
Que tan bello apareces, ¡oh roble! ... (ver texto completo)
Al recuerdo de aquellos rumores
que al morir el día
se levantan del bosque en la hondura
cuando pasa gimiendo la brisa
y remueve con húmedo soplo
tus hojas marchitas
mientras corre engrosado el arroyo
en su cauce de frescas orillas,
estremécese el alma pensando
dónde duermen las glorias queridas
de este pueblo sufrido, que espera
silencioso en su lecho de espinas
que suene su hora
y llegue aquel día
en que venza con mano segura,
del mal que le oprime,
la fuerza homicida. ... (ver texto completo)
Más tarde, en otoño,
cuando caen marchitas tus hojas,
¡oh roble!, y con ellas
generoso los musgos alfombras,
¡qué hermoso está el campo;
la selva, qué hermosa
Pero tú, sacra encina del celta,
y tú, roble de ramas añosas,
sois más bellos con vuestro follaje
que si mayo las cumbres festona
salpicadas de fresco rocío
donde quiebra sus rayos la aurora,
y convierte los sotos profundos
en mansión de gloria.
Árbol duro y altivo, que gustas
de escuchar el rumor del Océano
y gemir con la brisa marina
de la playa en el blanco desierto,
¡yo te amo!, y mi vista reposa
con placer en los tibios reflejos
que tu copa gallarda iluminan
cuando audaz se destaca en el cielo,
despidiendo la luz que agoniza,
saludando la estrella del véspero.
Son pinares que al suelo, desnudo
de su antiguo ropaje, le prestan
con el suyo el adorno salvaje
que resiste del tiempo a la afrenta
y corona de eterna verdura
las ásperas breñas
Una mancha sombría y extensa
borda a trechos del monte la falda,
semejante a legión aguerrida
que acampase en la abrupta montaña
lanzando alaridos
de sorda amenaza
Bajo el hacha implacable, ¡cuán presto
en tierra cayeron
encinas y robles!;
y a los rayos del alba risueña,
¡qué calva aparece
la cima del monte!
Y al amor del hogar calentándose
en invierno, la pobre familia
campesina, olvidaba la dura
condición de su suerte enemiga;
y el anciano y el niño, contentos
en su lecho de paja dormían,
como duerme el polluelo en su nido
cuando el ala materna le abriga.
De la hoguera sentados en torno,
en sus brazos la madre arrullaba
al infante robusto;
daba vuelta, afanosa la anciana
en sus dedos nudosos, al huso,
y al alegre fulgor de la llama,
ya la joven la harina cernía,
o ya desgranaba
con su mano callosa y pequeña,
del maíz las mazorcas doradas
Los robles

I

Allá en tiempos que fueron, y el alma
han llenado de santos recuerdos,
de mi tierra en los campos hermosos,
la riqueza del pobre era el fuego,
que al brillar de la choza en el fondo,
calentaba los rígidos miembros ... (ver texto completo)
Y del yermo sin fin de su espíritu
ya vuelto a la vida, rompiéndose el hielo,
sintió al cabo brotar en el alma
la flor de la dicha, que engendra el deseo.
Dios no quiso que entrase infecunda
en la fértil región de los cielos;
piedad tuvo del ánimo triste
que el germen guardaba de goces eternos.
Hola Luci ya ves yo no recordaba los nombres, de todos, y de la comunion ni lo recuerdo y no tengo ni fotos, solo recordaba a Victor,
Gracias por recordarmelo,
Por aqui el tiempo es precioso, y por lo que escuche por la tele sera asi en toda españa
Que tengas una feliz tarde
Un saludo
Despertáronle luego, y temblando
de angustia y de miedo,
— ¡Ah!, ¿por qué despertar? —preguntóse
después de haber muerto.

Al pie de su tumba
con violados y ardientes reflejos,
flotando en la niebla
vio dos ojos brillantes de fuego
que al mirarle ahuyentaban el frío ... (ver texto completo)
Al caer despeñado en la hondura
desde la alta cima,
duras rocas quebraron sus huesos,
hirieron sus carnes agudas espinas,
y el torrente de lecho sombrío,
rasgando sus linfas
y entreabriendo los húmedos labios,
vino a darle su beso de muerte
cerrando en los suyos el paso a la vida.
Buenas tardes Pepepaco
Espero que estes bien y te animes a saludarnos,
Feliz tarde
Un saludo
Buenas tardes, Antonio
Que tengas una feliz tarde
Un saludo y hasta luego
A través del follaje perenne
Que oír deja rumores extraños,
Y entre un mar de ondulante verdura,
Amorosa mansión de los pájaros,
Desde mis ventanas veo
El templo que quise tanto.

El templo que tanto quise...
Pues no sé decir ya si le quiero,
Que en el rudo vaivén que sin tregua ... (ver texto completo)
A sus plantas se agitan los hombres,
como el salvaje hormiguero
en cualquier rincón oculto
de un camino olvidado y desierto.
¡Cuál le irritan sus gritos de júbilo,
sus risas y sus acentos,
gratos como la esperanza,
como la dicha soberbios!

Todos alegres se miran, ... (ver texto completo)
Buenas tardes Marcelino
Te deseo una feliz tarde
Un saludo
A las rubias envidias
porque naciste con color moreno,
y te parecen ellas blancos ángeles
que han bajado del cielo.
¡Ah!, pues no olvides, niña,
y ten por cosa cierta,
que mucho más que un ángel siempre pudo
un demonio en la tierra
Buenas tardes Rioturbio
Que tengais un feliz dia un besin
A la sombra te sientas de las desnudas rocas,
y en el rincón te ocultas donde zumba el insecto,
y allí donde las aguas estancadas dormitan
y no hay hermanos seres que interrumpan tus sueños,
¡quién supiera en qué piensas, amor de mis amores,
cuando con leve paso y contenido aliento,
temblando a que percibas mi agitación extrema,
allí donde te escondes, ansiosa te sorprendo!

— ¡Curiosidad maldita!, frío aguijón que hieres ... (ver texto completo)
Buenas tardes Villaseca
Un besin para todos, y feliz tarde
Dígote, pues, adiós, tú, cuanto amada,
indiferente y esquiva;
¿qué eres al fin, ¡oh, hermosa!, comparada
al que es llama ardiente y viva?

Adiós... adiós, y quiera la fortuna,
descolorida doncella,
que tierra tan feliz no halles ninguna
como mi Galicia bella.
... (ver texto completo)
buenos dias y feliz fin de semana para todo el mundo
Buenas tardes Fefilla
Que tengas una feliz tarde
Un saludo
Buenas tardes Purullena
Que tengais una feliz tarde
Ana, Enrique, Fefilla, Rosa. etc etc,
Un beso muy fuerte
Y sigues en silencio tu camino
siempre impasible y serena,
dejándome sujeta a mi destino
como el preso a su cadena.

Y a alumbrar vas un suelo más dichoso
que nuestro encantado suelo,
aunque no más fecundo y más hermoso,
pues no le hay bajo del cielo.
... (ver texto completo)
Buenas tardes Manuel,
Que tengas un feliz dia
Un saludo
Con qué pura y serena transparencia
brilla esta noche la luna!
A imagen de la cándida inocencia,
no tiene mancha ninguna.

De su pálido rayo la luz pura
como lluvia de oro cae
sobre las largas cintas de verdura
que la brisa lleva y trae.
... (ver texto completo)
Todo lo ves, y todos los mortales,
cuantos en el mundo habitan,
en busca del alivio de sus males,
tu blanca luz solicitan.

Unos para consuelo de dolores,
otros tras de ensueños de oro
que con vagos y tibios resplandores
vierte tu rayo incoloro.

Y otros, en fin, para gustar contigo
esas venturas robadas
que huyen del sol, acusador testigo,
pero no de tus miradas.

III ... (ver texto completo)
Buenas tardes Elmaestro,
Ya estoy por aqui intentando saludar,
Hoy tenemos un dia estupendo,
Que lo pases muy bien y hasta luego
Con qué pura y serena transparencia
brilla esta noche la luna!
A imagen de la cándida inocencia,
no tiene mancha ninguna.

De su pálido rayo la luz pura
como lluvia de oro cae
sobre las largas cintas de verdura
que la brisa lleva y trae.
... (ver texto completo)
ESTE ES EL MEJOR (! hola victoria!) Pues creo que se puede aplicar, a una sufrida generación... sin embargo en algunos casos se sigue siendo titere, de "caprichos nuevos" que les situa, a los sufridores, en el rincón de el abandono.
LIBERTAD.
Buenos dias Libertad, Por lo que veo te lo lees todo y escoges lo que mas te custa, me encanta al menos se que alquien se lo lee,
Un cordial saludo, hoy intentare poner poesia,