De pronto una canción, canción inolvidable para ambos, invade el bucólico ambiente.
Se separan, se miran y otra vez el silencio…
- Esa canción… ¿La recuerdas? dice él, levantando una de sus gráciles, temblorosas manos…
- Y…claro, como no me voy a acordar: la canción se llama “No Tengo Edad para Amar” y era cantada por Gigliola Cinquetti, responde sonrojada, emocionada por todas las
emociones que en esos momentos está viviendo…
- De eso hace ya tanto tiempo, dice él; tomando ambas manos…
- Ni me lo recuerdes. Entonces tú tenías 17 años y yo, de 14 añitos, era una nena, dice Gabriela, coqueta, riendo halagada, entrecerrando los ojos, sintiéndose como entonces,
amada por él, incomprendida por sus padres…
Se separan, se miran y otra vez el silencio…
- Esa canción… ¿La recuerdas? dice él, levantando una de sus gráciles, temblorosas manos…
- Y…claro, como no me voy a acordar: la canción se llama “No Tengo Edad para Amar” y era cantada por Gigliola Cinquetti, responde sonrojada, emocionada por todas las
emociones que en esos momentos está viviendo…
- De eso hace ya tanto tiempo, dice él; tomando ambas manos…
- Ni me lo recuerdes. Entonces tú tenías 17 años y yo, de 14 añitos, era una nena, dice Gabriela, coqueta, riendo halagada, entrecerrando los ojos, sintiéndose como entonces,
amada por él, incomprendida por sus padres…