Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

Con el tiempo, y no sin luchas, los plebeyos obtuvieron que hubiera quienes asumieran su representación y defensa. Estos fueron los tribunos de la plebe, que defendían a la plebe de los atropellos del Senado y los magistrados.
Tampoco podían unirse en matrimonio a los patricios, ya que la religión lo prohibía. La única diferencia la marcaba la fortuna, ya que los plebeyos ricos podían ingresar al ejército.

El ejército tenía una asamblea denominada Asamblea Centurial, que votaba la paz y la guerra. En esta instancia, los plebeyos podían votar pero no ser elegidos.
En forma paralela funcionaba el Senado, integrado por los jefes de las gens, es decir los paters.

Las personas que no pertenecían a ninguna familia, es decir, los clientes de familias extinguidas, refugiados, vencidos, artesanos, aventureros, comerciantes o campesinos, recibían el nombre de plebe. Pese a que constituían la mayoría de la población, eran casi como extranjeros, ya que no tenían derecho a ser ciudadanos.
Las gens agrupadas en diez, constituían las curias, una familia más amplia que tenía un sacerdote y un templo. Existían treinta curias, cuya reunión formaba la Asamblea del Pueblo o Asamblea Curial, y en la que todo se decidía por medio del voto.
Muchos hombres libres que no poseían nada o casi nada, buscaban protección y un culto en los patricios, para lo cual se inscribían en las familias de sus protectores con el título de clientes, debiéndoles obediencia a quienes llamaban patrones. El patrón daba al cliente su asistencia, y en ciertos casos lo necesario para vivir. Así, una familia era un pequeño estado que podía comprender muchos cientos de personas, teniendo su jefe, su religión y sus usos particulares.
Eran patricios quienes pertenecían a una familia noble o “gens”. Esta comprendía a todas las ramas de una misma familia que tenían un antepasado común. Todos sus miembros llevaban el mismo nombre y reconocían como jefe al hijo mayor de la rama primogénita, que era el sacerdote del culto del antepasado. Era, por su nacimiento, el pariente más próximo al antepasado y por eso se llamaba padre o “pater”. Este era el jefe religioso, civil y militar; era el sacerdote y el rey en su familia y tenía derecho ... (ver texto completo)
La organización social

Los patricios eran los descendientes de los primeros senadores romanos establecidos por Rómulo. Constituían la ciudadanía romana, el “populus romanus”. Solo ellos tenían derechos; poseían casi todo, tierra y ganados y podían participar en la administración del Estado.
La República
La expulsión de Tarquino el Soberbio marcó el nacimiento de un nuevo orden político liderado por los nobles o patricios: la República. El Estado no debía de ser de uno, sino de todo el pueblo; debía ser “res publica”, término que en latín significa “cosa pública”.
El último rey de Roma fue Tarquino el Soberbio, que estableció su supremacía sobre todo el Lacio y conquistó el país de los Volscos. Fue un tirano, sobre todo con los nobles. Terminó expulsado junto a sus partidarios, en el 509 a. C., y se estableció la República.
Servio Tulio rodeó la ciudad de un doble muro de quince metros de alto que abarcaba las siete colinas. Además, debido al aumento de la población, agrupó a sus habitantes en cuatro tribus, según el domicilio, y en siete clases, según la fortuna. De las seis primeras clases salía el contingente para el ejército, que estaba dividido en compañías de cien hombres llamadas centurias.
Tarquino el Antiguo fue un gran constructor. Edificó muelles, el Circo Máximo, destinado a los grandes espectáculos; la Cloaca Máxima, instalaciones sanitarias, y ensanchó y ornamentó el Foro, que era la plaza pública donde se efectuaba el comercio. Murió asesinado.
A continuación vinieron tres soberanos etruscos: Tarquino el Antiguo, Servio Tulio y Tarquino el Soberbio.
Bajo el reinado de los inteligentes pero despóticos reyes etruscos se amuralló la ciudad de Roma y se secaron los pantanos mediante la Cloaca Máxima –gran alcantarilla–. Los romanos aprendieron a construir caminos, acueductos y edificios, adoptaron su sistema político y sus tácticas de guerra.
El siguiente rey, Anco Marcio, también era sabino. Durante su mandato el territorio de Roma se extendió hasta el mar, donde fundó el puerto de Ostia y levantó una fortaleza sobre la colina de Janículo, al otro lado del Tíber, unida a Roma por medio de un puente de madera. También creó la prisión Mamertina, que aún existe.
Después reinó Tulio Hostilio o “el hostil”, que era romano. Fue un rey belicoso que incluso declaró la guerra a Alba Longa –capital de la región del Lacio–. Esta terminó con un duelo entre dos tríos de hermanos: los Horacios, del ejército romano, y los Curiacios, de Alba Longa. Los romanos triunfaron, con lo que la ciudad perdedora fue destruida y sus habitantes llevados a Roma. Desde entonces, el Capitolio reemplazó al monte Albano como centro religioso de los latinos.
Tras su unión con el pueblo sabino, Rómulo organizó el reino y creó el Senado.

Su sucesor fue Numa Pompilio, conocido como “el ceremonioso”. Era sabino y una especie de rey sacerdote que se decía inspirado por la ninfa Egeria. Reglamentó la mayor parte de las ceremonias religiosas, reformó el calendario y construyó el templo del dios Jano, cuyas puertas se cerraban durante la paz y se abrían cuando se iniciaba una guerra. Durante su reinado no fue necesario abrirlas.
El período monárquico (753-509 a. C.)

Según la leyenda, Rómulo fue el primer rey y el fundador de Roma. Logró poblar la ciudad abriendo sus puertas a todos los aventureros de las inmediaciones, que llegaron en gran número. Sin embargo, faltaban mujeres y los pueblos vecinos se negaban a unirlas a ellos. Para revertir la situación, ofrecieron grandes juegos a sus vecinos, los sabinos, ocasión que aprovecharon para robarles sus mujeres. Esto fue motivo de una guerra, que culminó cuando las mujeres ... (ver texto completo)
Basándose en las antiguas crónicas griegas y la exploración de algunos yacimientos, se cree que entre los siglos VIII y VII a. C. ya existía un mundo itálico muy diversificado y en plena evolución. Cuatro pueblos se repartían el territorio: los galos, que estaban en la llanura del Po, región llamada Galia Cisalpina; los etruscos o tirrenos, provenientes de Asia Menor, que se situaron en la región de la actual Toscana; los griegos que estaban al sur, en el Golfo de Tarento y en la isla de Sicilia; ... (ver texto completo)
La información histórica

Dejando de lado las leyendas, se cree que esta región fue poblada alrededor del 2000-1.500 a. C. por pueblos nómades que se fueron asentando con el paso de los siglos. Las aldeas levantadas en las siete colinas –Capitolio, Quirinal, Viminal, Esquilino, Celio, Aventino y Palatino– al sur del río Tíber, se unieron, talvez en el siglo VIII, creando Roma.
Años más tarde, los hermanos fueron reconocidos por Numitor, su abuelo, a quien le devolvieron su trono, tras derrocar a Amulio. Después de eso, decidieron fundar una nueva ciudad, que Rómulo estableció en el monte Palatino. Remo había escogido el monte Aventino, pero tuvo que ceder.
Al enterarse, Amulio ordenó que arrojaran a los gemelos al río Tíber, pero su servidor los colocó en una cesta. Debido al desbordamiento del río, las aguas depositaron a los gemelos al pie del monte Palatino, donde una loba –que habría sido enviada por Marte– los encontró y amamantó. Después los descubrió un pastor que los crió secretamente.
La leyenda cuenta que, después de la caída de Troya, Eneas había llegado al Lacio y desposado con Lavinia, hija del rey latino. De ellos descendió más tarde Numitor, rey de Alba Longa que fue destronado por su hermano menor Amulio, quien para privarlo de descendencia y quedarse definitivamente con el poder asesinó a su hijo y mandó a su hija, Rea Silvia, al servicio de la diosa Vesta. Pero Marte se enamoró de ella y de su unión nacieron dos gemelos: Rómulo y Remo.
La fundación de Roma

El imperio romano nació en una península estrecha y alargada ubicada en el centro de Europa y el mar Mediterráneo, que hoy conocemos como península itálica –en la que se encuentra Italia– y que es claramente distinguible en un mapa porque su forma se asemeja a una bota.
La información que se tiene acerca de la fundación de Roma es incierta, ya que los hechos históricos se funden con la leyenda. Cuentan los textos que en los montes Albanos, al sudeste de la planicie latina ... (ver texto completo)
Durante el tiempo romano surgió también el cristianismo, duramente reprimido durante varios siglos, hasta que el emperador Constantino –convertido al cristianismo– instituyó en el año 313 d. C. la libertad de culto.
El legado romano es muy amplio. Entre sus herencias destacan el alfabeto, el calendario juliano, el latín, idioma del que surgieron el español, italiano, francés y portugués; el derecho; las instituciones republicanas, que son la base de las democracias modernas; además de grandes obras arquitectónicas cuyo diseño aún es estudiado.
El funcionamiento político, social y cultural de las sociedades occidentales actuales está basado en esta cultura.
Los romanos heredaron la cultura griega o helénica y la mezclaron con la suya, la románica. De esta fusión surgió la denominada cultura greco-romana.
La principal razón por la cual el legado romano ha permanecido vigente fue su amplia expansión gracias a la conquista. Esto, porque los romanos fueron capaces de unir a todos los pueblos de la cuenca mediterránea bajo el poderío de su imperio, desde el extremo norte de África hasta la península Ibérica y Gran Bretaña, y desde el océano Atlántico al mar Caspio.
¿Sabías que la sociedad en la que te desarrollas es muy similar a la de los romanos? Así es, la mayoría de las normas e instituciones que ellos crearon hace más de veinte siglos (2.000 años atrás) aún siguen vigentes. Para saber más sobre sus aportes, te invitamos a conocer la historia de Roma.
# Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
# ¿Adonde irá el buey que no are, sino al matadero?
# Adonde hay voluntad, mejor es entrarse que llamar. (*3)
# Adonde el corazón se inclina, el pie camina.
# Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
# Achaques al odre, que sabe a la pez. (*3)
# Achaque el viernes por comer carne.
# Acúsole porque pisó el sol.
# Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
# Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
# Acuérdate nuera, de que también serás suegra.
# Acuérdate hombre, que polvo eres y al polvo regresarás. (*3)
# Acuérdate al atar de que has de desatar.
# Acudir al cuero con el albayalde, que los años no se van en balde. (*3)
# Acude al sabio para el consejo, y al rico para el remedio.
# Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
# Acostumbrarse es otra forma de morir. (*3)
# Acostarse y levantarse temprano, hace ricos y sanos. (*2)
# Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo. (*3)
# Acometer hace vencer.
# Acometa quienquiera, el fuerte espera. (*3)
# Acollarado, ningún animal engorda. (*2)