Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

El Imperio Romano de Occidente dejó de existir en el año 476, cuando cayó bajo el dominio de los germanos. El imperio Bizantino de Oriente duró otros mil años más, hasta que en el año 1453, Constantinopla fue conquistada por los turcos musulmanes.
Constantino, convertido al cristianismo, instituyó la libertad de culto en el año 313 d. C. y fundó una nueva capital en la antigua ciudad griega de Bizancio, que llamó Constantinopla.

Unos años más tarde, tras la muerte del emperador Teodosio en el año 395 d. C., el imperio quedó dividido entre sus dos hijos. Uno recibió la parte occidental, con Roma como capital, y el otro la parte oriental, con Constantinopla como metrópolis. La división sería definitiva.
A partir de los emperadores Severos (193-235 d. C.), el imperio fue retrocediendo ante el avance de los bárbaros provenientes del oriente, los persas, y de occidente, los germanos.
Tras un período de anarquía (235-268 d. C.) y el reinado de los emperadores ilirios (268-283 d. C.), llegó al poder Dioclesiano (284-305 d. C.), que llevó a cabo las reformas del principado, convirtiéndolo en una tetrarquía: un sistema de gobierno de cuatro, en el que dos Augustos escogían a dos Césares para que les sucedieran. Sin embargo, este sistema fue abolido por Constantino (306-337 d. C.), con quien el régimen derivó hacia una monarquía de tipo oriental. ... (ver texto completo)
El período de César Augusto fue de gran prosperidad, al igual que el de sus sucesores, los Julio Claudios (14-68 d. C.) –Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón – y los Flavios (69-96 d. C.) –Vespasiano, Tito y Domiciano–, alcanzando su apogeo con los Antoninos (96-192 d. C.) –Nerva, Trajano, Adriano, Antonino, Marco Aurelio, Vero y Cómodo–.
El imperio romano

Octavio respetó las instituciones republicanas, pero se arrogó tres poderes fundamentales: el tribunicio, es decir el poder civil, al reemplazar al tribuno de la plebe; el proconsular, esto es, el mandato del ejército y la autoridad absoluta sobre todas las provincias; y el de pontífice máximo, en el ámbito de la religión.
Además, se reservó el derecho de proponer a los candidatos de las magistraturas que eran elegidos por la Asamblea Popular, y era el princeps, el príncipe ... (ver texto completo)
Octavio aprovechó esto para lograr su destitución y la declaración de la guerra contra Cleopatra. Triunfando en la batalla naval de Accio (31 a. C.), se apodero de su capital, Alejandría, y transformó a Egipto en una provincia romana.

Lépido se retiró, por lo que Octavio se adueño del imperio.
Octavio permaneció en Roma a cargo de las provincias de Occidente, Lépido fue a África y Marco Antonio se quedó con el oriente y se trasladó a Egipto, donde se casó con su reina, Cleopatra, transformándose en un monarca oriental.
Si bien volvió la prosperidad y la paz, la nobleza veía en Julio César a un tirano, al que asesinaron bajo el mando de Casio y Bruto el 15 de marzo del 44 a. C.

El año 43 a. C. surgió un nuevo triunvirato, formado por Octavio, sobrino e hijo adoptivo de Julio César; Marco Antonio, su leal amigo; y Lépido, jefe de la caballería. Los tres asumieron el poder dictatorial y se repartieron el imperio.
transalpina (58-52 a. C.). Después atravesó el Rhin e incursionó en Germania; en sentido contrario, cruzó el Estrecho de Gibraltar, donde conquistó Londinum, el actual Londres. Estas campañas le dieron gran popularidad y el apoyo incondicional del ejército, lo que generó rivalidad con Pompeyo, quien tras reconciliarse con el Senado había sido nombrado cónsul.
Los triunviratos
Con todo lo anterior, era claro que el régimen republicano estaba en crisis. Como las instituciones fracasaban, adquirieron importancia las fuerzas militares y algunos personajes: Pompeyo, un general que había ganado fama por sus triunfos en Hispania y África; Craso, el hombre más rico de Roma, y Julio César, de origen patricio y un extraordinario orador. Los tres formaron un triunvirato (60 a. C.), con el fin de asumir el poder del estado y repartirse las tierras del imperio. Pompeyo ... (ver texto completo)
La piratería en el Mediterráneo aumentó, con lo que peligraba el aprovisionamiento de Roma. El rey Mitridates de Ponto, en Asia Menor, se apoderó de la ciudad de Pérgamo, matando a 80 mil romanos en solo un día.
Pues es alquien que no quiere que esto se anime no lo entiendo
es que me parecia muy estraño que dejara de entrar asi de golpe y que encima borrara todos los mensajes, eso no es normal en ella conociendola como la conocco
Antes de eso, hubo otros conflictos civiles: los confederados itálicos exigieron que se les incorporara al derecho romano (90-88 a. C.); la rebelión de los esclavos liderados por el esclavo Espartaco, que sacudió Roma por tres años.
En los decenios siguientes se intensificaron los conflictos entre los optimates y el denominado partido popular. Este último sería aplastado definitivamente por Sila, que representaba a la oligarquía –clase conformada por los nobles y los ricos– y que se proclamó dictador (81-79 a. C.).
Tras ser elegido cónsul en el 107 a. C., dio a los proletarios la posibilidad de formar parte del ejército, que desde ese momento pasó, de ser milicia, a ejército profesional (107 a. C.), compuesto por mercenarios que debían prestar servicio militar por 16 años, a cambio de un sueldo y armas.
Lo intentareeeeeeeeeee y tu no parasssssss yo casi no puse ningun mensaje
yo he puesto muy pocos, unos 100 y tengo el correo lleno, no se cuando lo voy a mirar
Esto no tiene nombreeeeeeeee lo ideal seria que mandara un mensaje a pueblos de españa a pedir esplicaciones,,,,,,,,,,,,,,,,, ,, ahora mi vino una idea a la cabeza, Que se piense que es P,
ya se lo he dicho en un mensaje, no se si lo leerá y no creo que se piensen eso
Estas medidas generaron la violenta oposición de la nobleza senatorial, que logró que no fuera reelegido. Para no ser asesinado por sus enemigos, se hizo matar por un esclavo (121 a. C.); pero sus ideas no murieron, ya que Mario, un hábil general, comenzó a dirigir la política romana.
Diez años después, fue elegido tribuno de la plebe su hermano, Cayo Graco. Su posición era más radical: quería eliminar el poder del Senado y terminar con el predominio de los optimates. Su meta era una democracia según el modelo de Atenas, absolutamente igualitaria. Renovó la reforma agraria y logró que se aprobara la ley Frumentaria, que establecía la distribución de cereales a bajo precio entre el proletariado.
Entre tarde y estube contestando a los que me havian saludado
Lo de ir despacio ya lo se pero mientras no duele me animo y lo malo viene despues, el jueves ya iremos a Valencia, y tengo que preparar cosas y tengo mucho lio,
pues tu tranquila, no te esfuerces mucho y luego sea peor
Ante estas circunstancias, Tiberio Graco, elegido tribuno de la plebe en el año 133 a. C., propuso una ley agraria, que señalaba que nadie podía tener más de 125 hectáreas. El que se excediera, debía devolver tierras que serían repartidas entre los desposeídos. Cuando Tiberio fue reelegido, fue asesinado por los optimates, hecho que provocó el inicio de un período de guerras civiles.
Muchos campesinos abandonaron el campo y se trasladaron a Roma, constituyendo el proletariado, que no tenía bienes ni trabajo. Su única riqueza era su prole; es decir, su familia. Además, había un gran número de esclavos, que eran los prisioneros de guerra.
Además, no había trabajo, ya que como consecuencia de las guerras, los terratenientes empleaban esclavos, que eran obra de mano más barata. Muchos propietarios pequeños y medianos tuvieron que vender. Así, el latifundio desplazó a la propiedad pequeña.
Así, las clases dirigentes se llenaron de lujos y riquezas, mientras los campesinos sufrían graves prejuicios. Las guerras los alejaron de sus tierras y devastaron sus aldeas. Por otro lado, el trigo proveniente de las provincias era de menor precio que el que ellos producían.
Estas diferencias se produjeron porque los beneficios de las conquistas se los llevó la clase dirigente del momento: los nobiles u optimates, quienes adquirieron grandes propiedades y se enriquecieron administrando las provincias; y el orden ecuestre o de los caballeros, llamados así porque hacían el servicio militar en las centurias de la caballería. Estos se dedicaban a los negocios, se encargaban del aprovisionamiento de las tropas y del arriendo de los impuestos, con lo que conseguían enormes ... (ver texto completo)
El fin de la República

Roma se había extendido, abarcando la mayor parte de la cuenca mediterránea, por medio de la guerras y la diplomacia. Sin embargo, en forma paralela, en su interior habían surgido una serie de problemas sociales que no pudieron ser resueltos por la República.
pues he visto un mensaje de ella y dice que no puede entrar
buscando en colaboradores lo encontre
parece que le miran mucho los mensajes
No tenemos visitaaaaaaaaa y Loli sabes algo de ella?
pues he visto un mensaje de ella y dice que no puede entrar
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Hola Antonio si estoy mejor y me animo demaseado jajaajaj y tengo que frenarme hay tantas cosas que hacer que mejor cerrar los ojosssssss
¿Que tal fue el diaaaaaaaa?
yo estaba en la nuez a ver si te veia por alli
Los provincianos no eran ciudadanos romanos. No gozaban del derecho latino; solo eran súbditos obligados a pagar impuestos regularmente, cuya recaudación estaba a cargo de los odiados publicanos, que arrendaban este derecho al gobierno romano.
Quienes ocupaban estos cargos eran elegidos por los comicios centuriados –que eran las asambleas convocadas por los cónsules en el Campo de Marte, en la que cada centuria tenía derecho a un voto–, y eran la máxima autoridad en las provincias. Mandaban a las tropas y dictaban justicia. Ejercían su cargo de manera autónoma, siendo responsables únicamente ante el Senado y el pueblo romano.
Los lugares conquistados fuera de Italia fueron divididos en 17 provincias: diez en Europa, cinco en Asia y dos en África. En las provincias pacificadas el gobierno o administración era ejercida por propretores, y en las que aún eran campo de batalla, por un cónsul o procónsul.
Otras conquistas

Como consecuencia de la segunda guerra púnica, Roma se anexó la zonas sur de Galia –Francia– e Hispania, donde estaban las fuerzas de Aníbal.

En el Mediterráneo oriental conquistó Siria (190 a. C.), que había dado asilo a Aníbal; Macedonia (168 a. C.) y Grecia (146 a. C.). Más tarde, en el 133 a. C., el rey Atalo III cedió el reino de Pérgamo en Asia Menor; también cayó Numancia, último bastión de los celtas. Ese mismo siglo terminó la conquista de Hispania y la Galia Narbonense ... (ver texto completo)
Tercera Guerra Púnica (149-146 a. C.)

Los romanos nunca perdonaron a Cartago haber llegado tan cerca de Roma. Estaban convencidos de que debían ser destruidos, por lo que los atacaron. Los cartagineses resistieron tres años hasta que finalmente tuvieron que rendirse. La ciudad fue incendiada y los sobrevivientes vendidos como esclavos.

El territorio cartaginés se convirtió en provincia con el nombre de África y abasteció de trigo a Roma.
Finalmente, Aníbal fue derrotado por el Escipión el Africano en la batalla de Zama (202 a. C.), en el norte de África. Cartago debió entregar su flota y sus territorios en Hispania, además de comprometerse a pagar un tributo de guerra durante 50 años y a no librar ninguna batalla sin la autorización de Roma.
Con esto se asentó el predominio romano sobre el Mediterráneo occidental. En Hispania se organizaron dos nuevas provincias.
Córcega y Cerdeña se convirtieron en la segunda provincia.
El general cartaginés Amílcar Barca, para compensar la pérdida sufrida, se apoderó del sur de Hispania. Su obra fue continuada por su hijo Aníbal, quien se propuso vengarse de Roma.
Como los romanos no tenían destreza naval, al principio sufrieron varias derrotas. Sin embargo, aprendieron rápidamente y construyeron una flota que les dio la victoria. Cartago hizo la paz, entregando las islas de Sicilia, Córcega y Cerdeña.
Sicilia fue la primera provincia de Roma cuya administración fue entregada a un pretor (magistrado romano inferior a un cónsul). Los provincianos eran considerados súbditos, obligados a pagar un tributo.
Las guerras púnicas

Una vez conquistada la península itálica, el siguiente paso de la expansión era enfrentarse con Cartago, colonia fenicia en Túnez (Norte de África), cuya influencia se extendía hasta Sicilia, con factorías en el sur de Hispania –España– y las islas de Córcega y Cerdeña.
Como potencia marítima, Cartago controlaba el Mediterráneo occidental. Los romanos no tenían una flota, pero sí un gran ejército.
A los enfrentamientos entre ambas potencias, que duraron más de un siglo, se ... (ver texto completo)
Además, para asentar su dominio, Roma estableció colonias, que pobló con ciudadanos romanos y latinos. Eran plazas fortificadas ubicadas en lugares estratégicos y unidas por una red de caminos. Uno de los más importantes fue la Via Appia, que conducía de Roma a Capua y que después fue prolongada hasta Brindisi en el mar Adriático.

A través de las colonias, el latín se difundió como idioma por toda Italia.
Tras cada victoria se firmaban tratados especiales con las denominadas comunas. Algunas recibieron amplios privilegios, adquiriendo derechos al igual que los romanos; otras conservaron su autonomía, pero permanecieron bajo el dominio de Roma; y otras se convirtieron en confederadas, estando obligadas a proporcionar ayuda militar a los romanos.
Faltaba solo el extremo sur, donde estaban los griegos, dirigidos por el rey Pirro, cuyo ejército tenía elefantes que los romanos no sabían combatir, por lo que fueron derrotados. Tras varias batallas (que se iniciaron el año 280 a. C.), Pirro decidió replegarse a Sicilia. En su siguiente embestida sobre Roma, los legionarios ya sabían lidiar con los elefantes, así que fue vencido en Benevento (275 a. C.). Con esto, los romanos se anexaron el Golfo de Tarento, completando el dominio de la península ... (ver texto completo)
Primero se enfrentaron con los veyanos (396 a. C.), que estaban en la rivera etrusca del Tíber. Luego con los galos, que los sitiaron por siete meses en el Capitolio, y a quienes debieron pagar un tributo de mil libras de oro para ser liberados.
Pese a este retroceso, volvieron a emprender la conquista para obtener la Italia central. Quienes les presentaron grandes dificultades fueron los samnitas. Estas batallas se prolongaron desde el 343 al 290 a. C.
La unificación de Italia

Después de la expulsión de los reyes etruscos, los romanos iniciaron su expansión en la península itálica. Lentamente, durante los siglos siguientes, fueron ganando cada uno de los territorios ocupados por otros pueblos fuera de la región del Lacio.
En el año 366 a. C. se dispuso que uno de los cónsules debía ser de la plebe. A partir del 300 a. C. se logró la igualdad religiosa, obtuvieron el derecho a ser elegidos al pontificado.
Poco después de la promulgación de la ley de las doce tablas, se permitió el matrimonio entre patricios y plebeyos. De la unión de los patricios con los plebeyos ricos surgió una nueva aristocracia, la nobilitia. Sus miembros podían ocupar altas magistraturas o ser parte del Senado.
Las leyes fueron inscritas en doce tablas de hierro expuestas en el Foro a la vista de todos. Este fue el comienzo de la legislación romana aún vigente.
El derecho y las nuevas libertades

En el año 450 a. C. se designó a diez personas, decenviros, para que codificaran el derecho, que hasta ese momento era consuetudinario (es decir, las leyes no estaban escritas; se transmitían oralmente). Además, solo eran conocidas por los patricios, quienes las interpretaban según su conveniencia, en desmedro de los plebeyos.
En tiempos de guerra o de una grave crisis externa se podía nombrar a un dictador en lugar de los cónsules. Todos debían someterse a sus órdenes, pero pasado el peligro debía renunciar y de ningún modo podía permanecer en su cargo más de seis meses.
Los signos distintivos del poder de un cónsul eran la silla curul, de origen etrusco, la toga con bordes púrpuras, el cetro de marfil y los lictores, que eran sus guardias y al mismo tiempo los ejecutores de la justicia.
El surgimiento del Estado

El rey fue reemplazado por dos cónsules, que duraban un año en el cargo. Eran dos, para que no abusaran del poder, ya que cada uno podía vetar y anular las decisiones del otro. Mandaban al ejército y presidían el Senado y la Asamblea del Pueblo, que era la institución que los nombraba. Además, proponían las leyes y celebraban los sacrificios de la ciudad. Cuando dejaban su cargo, debían rendir cuenta de sus actos.