Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:
De hecho, la unión entre la opinión pública y la científica era tal que, cuando se descubrieron dos nuevos planetas, Urano y Neptuno (en 1.781 y1.846) la atención mundial se concentro casi por completo en la pericia de los astrónomos, mientras que la astrología carecía del apoyo adecuado y sufría una decadencia que tan sólo muy recientemente ha superado. Las implicaciones a largo plazo para la cosmología en general no se vieron hasta mucho más tarde, cuando los astrólogos empezaron a comprobar los efectos de los nuevos planetas, no sólo respecto a sus implicaciones contemporáneas sino, lo que es aún más importante, determinando cómo habían afectado a hechos pasados. Este es, y ha sido siempre, el verdadero propósito de la astrología, con relación a los asuntos terrenos. ... (ver texto completo)
Así como, hoy día, nos conmueve la visión del hombre caminando sobre la Luna, el espíritu del siglo XVIII se apasionaba por la serie de triunfos, sin precedentes, en el terreno de la observación. En un periodo relativamente corto, los astrónomos europeos desvelaron gran número de los secretos físicos del Universo.
Sin embargo, los racionalistas ignoraron las contribuciones astrológicas de los hombres que deseaban reivindicar para su bando, sobre todo Copérnico y Kepler que, junto con Newton, son presentados en los libros de historia como los máximos instigadores de la muerte de la astrología. La astrología sufrió una larga decadencia, por lo menos hasta finales del siglo XIX, pero curiosamente, los hombres considerados responsables de esta caída, estuvieron en realidad, más en favor del potencial de la astrología ... (ver texto completo)
De hecho las indagaciones de Newton en el mundo de las fuerzas ocultas, que determinan los acontecimientos a escala universal, no estaban completamente en desacuerdo con las presentes investigaciones de los armónicos celestes. Pero el nuevo espíritu racionalista no dudó en descartar la astrología como ciencia.
LOS RACIONALISTAS
En 1.675 se fundó en Greenwich el principal observatorio británico.
En 1.687, la gran obra de Isaac Newton PRINCIPIA MATHEMATICA abrió la moderna etapa de la astronomía. Dicha obra ha sido descrita como el mayor esfuerzo mental realizado por un hombre y, además de anunciar la ley de la gravedad, contiene un gran número de descubrimientos fundamentales. A pesar de que Newton prepara el terreno a los científicos materialistas actuales, adquirió, en su juventud, nociones convencionales ... (ver texto completo)
Cuando en 1675, se fundó Greenwich, principal observatorio británico, se hizo cargo de su dirección el reverendo John Flasteed, primer astrónomo real. Este realizó el horóscopo del observatorio, pero terminó con estas palabras: “Risum teneatis amici” (¿No os da risa amigos?).
Pero las repercusiones para la astrología no fueron tan grandes como se podría suponer. Si bien el Sol ocupaba ahora el centro del Universo y la Tierra era tan sólo un planeta, las influencias astrológicas recibidas por los hombres seguirían siendo inmutables. Los astrólogos se dieron cuenta enseguida de que el nuevo sistema no afectaba a su arte en lo más mínimo.
Los trabajos de Kepler dieron el golpe moral al sistema ptolemeico, aunque la Iglesia mantenía su oposición, y el libro de Copérnico no fue excluido del Index hasta 1835.
Kepler llegó a matemático imperial después de la muerte de Tycho en 1601; también tuvo inclinación hacia la astrología pero, a diferencia de Tycho, era partidario de Copérnico, y utilizó las exactas observaciones de Tyoho para probar que la Tierra y otros planetas giran en elipses alrededor del sol.
En 1.573 apareció una nueva estrella tan brillante como para ser percibida a simple vista durante el día. Era, ahora lo sabemos, una Supernova, es decir un distante Sol (un “astro”) que sufrió una enorme explosión y lanzó la mayoría de su material al espacio. Tycho no podía saber esto, pero comentó que la aparición de una nueva estrella destruía el dogma de que el firmamento era inmutable. También encontró un significado astrológico: “la estrella era al principio como Venus y Júpiter, produciendo efectos placenteros; pero al hacerse como Marte, vendrá un periodo de guerras, sediciones, cautiverio y muerte de príncipes y destrucción de ciudades, junto con ardientes meteoros en el aire, pestes y serpientes venenosas. Más tarde, la estrella será Saturno y vendrá finalmente, un tiempo de espanto, muerte, prisión y toda clase de desastres. La supernova hizo que Tycho se decidiera a dedicarse a la astronomía. ... (ver texto completo)
Las aservaciones de Copérnico no eran todas acertadas y careció de medios para probarlas. La prueba la aportaría irónicamente un astrólogo que se oponía con violencia al copernicanismo, el noble danés Tycho Brahe, la figura más excéntrica de la nueva era de la astronomía telescópica. Tycho vivió durante un periodo de transición en el que astrología y mecánica astronómica podían todavía, coexistir conjuntamente. Nació Tycho Brahe tres años después de la muerte de Copérnico; siendo en 1566 un entusiasta astrólogo que anunció un eclipse de Luna que coincidiría con la muerte del Sultán de Turquía. ... (ver texto completo)
En 1540, el Tribunal de la Inquisición fue rebautizado como Congregación del Santo Oficio, pero sus técnicas represivas no se dulcificaron. Un seguidor de Copérnico, Giordano Bruno, fue quemado en la hoguera en 1.600 a causa de sus ideas, y en 1.663, el gran Galileo fue obligado a retractares. La Iglesia mientras toleraba las formas simbólicas y proféticas de la astrología, se sintió más profundamente amenazada por la nueva ola de astrónomos.
Esta teoría heliocentrista ya era conocida por los estudiosos renacentistas, como por los matemáticos griegos, en concreto Aristarco, muchos siglos antes, pero se la consideraba sólo como una alternativa, no como una realidad. Copérnico era consciente de los peligros que entrañaba la ira de la Iglesia y no publicó su libro hasta estar en el lecho de muerte. Sus temores eran fundados, y al evidenciarse las implicaciones de su obra en los 50 años siguientes, la Iglesia demostró su hostilidad.
En 1.543, Nicolás Copérnico, astrónomo polaco, publica un libro en el que razona que el Sol, no la Tierra esta situado en el centro del sistema solar (teoría Heliocéntrica).
Los astrólogos del Renacimiento prestaron gran interés a los elementos místicos de su arte. Sus incursiones en la alquimia, la metoscopia, la numerología y otros campos, aumentaron el apetito del público por la revelación oculta, pero todo esto dispersó el núcleo del pensamiento astrológico.
Con el auge de la letra impresa, aparecieron por toda Europa una multitud de almanaques, aunque comprarlos resultaba caro, fueron pasando de mano en mano o transmitidos a viva voz. Tenían una amplia audiencia campesina, igual que el CALENDARIO, y recordaban los momentos propicios para sembrar y cosechar, cuando bañarse, casarse o emprender un viaje. De esta forma mucha gente se enteraba de las creencias astrológicas y podía captar las alusiones al tema de dramaturgos y poetas concordantes, en el mayor de los casos, con el papel de Webster en la DUQUESA DE MALFI, que declara: “Somos tan sólo pelotas de tenis de las estrellas que nos golpean y lanzan a su antojo”. ... (ver texto completo)
En el popular CALENDARIO Y COMPUTO DE LOS PASTORES (1.493) se presentaba la astrología como la mayor influencia en la vida de los hombres; se hacían advertencias sobre la salud, el amor y el futuro. El pastor de la obra representaba la sabiduría que se adquiere por la observación del cielo, los planetas, los signos del Zodiaco y su naturaleza, que informaban sobre materias tales como “qué es bueno para hacer sangre o qué es malo o indiferente para lo mismo”.
Un médico francés, Nostradamus, se convirtió en el profeta de su época, tras de predecir la muerte de Enrique II, en un torneo, cuatro años antes de que sucediera. La viuda del Rey, Catalina de Medicis, le tomó bajo su protección. Nostradamus, sin embargo, era más nigromante que astrólogo se decía que había llevado a cabo, con la reina, una sesión que duró 45 noches seguidas. En un momento dado, conjuró un espíritu para que predijese el futuro de la reina. Esta vio a sus tres hijos pasar frente a ... (ver texto completo)
Este ejemplo fue seguido por las principales cortes europeas. Y los monarcas, Isabel I de Inglaterra se hacía aconsejar diariamente por el extraordinario Dr. DEE, y Cristian IV de Dinamarca, Segismundo II de Suecia y Federico de Bohemia empleaban astrólogos en sus cortes.
Los primeros Papas que se ocuparon de la astrología activamente fueron Sixto IV y Julio II. El sucesor de Julio II, León X, llevó un grupo de astrólogos a su corte para que le aconsejaran. Pablo III (1.468-1.549), el primer Papa de la Contrarreforma, utilizó astrólogos para fijar la hora de su consistorio. Incluso Urbano VIII (1.568-1.644), autor de una bula contra ciertos aspectos de la astrología, protegió a determinados astrólogos que le ayudaron en sus intrigas políticas y personales.
EL RENACIMIENTO
La astrología debe buena parte de su prosperidad, durante el Renacimiento, a la Iglesia y al apoyo que recibió de varios Papas.
Se ha dicho que una de la razones que Lutero se oponía a la astrología era por que estaba de moda en el Vaticano.
El Herbario Completo de Nicolas Culpeper (1.616-1.654) distribuye las plantas según sus propiedades curativas. La agrimonia es buena para los dolores de hígado, luego Júpiter rige la agrimonia. Cada planeta se convierte en “señor de un día” (Luna/Lunes, Marte/Martes…) y las hierbas recogidas en el día de su planeta, sobre todo entre la primera y la octava hora, son las más eficaces.
Los árabes fueron los primeros en relacionar las cualidades curativas de las plantas con los signos o planetas. Se usaron varios sistemas de atribución para decidir que planeta regiría una planta, generalmente a través de las triplicidades. Por ejemplo, Marte era considerado caliente y seco, por lo tanto regiría plantas con sabor acre o picante: eléboro, tabaco o mostaza.
Estos cuatro humores estaban relacionados en astrología con las triplicidades – los cuatro grupos de signos: de fuego, de tierra, de agua y de aire -. Sin embargo estas conexiones a veces resulta erróneas. Géminis, por ejemplo, es un signo de aire, y por lo tanto sanguíneo, pero el humos melancólico (bilis negra) está conectado con Mercurio, regente de Géminis, y la tristeza, el aburrimiento y la debilidad difícilmente forma parte de un carácter mercuriano.
El doctor y filósofo Hipócrates (nacido en el 460 a. C.), defendió que el carácter humano era el resultado del equilibrio de cuatro humores: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra.
Los principios de la medicina astrológica se encuentran expresados por primera vez en los escritos de Hermes Trimegisto, nombre que los griegos dieron al dios egipcio TOT. En estos escritos se destaca que el hombre (microcosmos) reproduce en miniatura la estructura del Universo (macrocosmos). Sostiene además, que los diferentes alimentos son específicos de los distintos decanatos, o divisiones decimales de los signos. Por ejemplo, los malestares del estómago se señalan en el primer decanato de Virgo.
La salud personal estaba muy influida por la Carta Natal del individuo y prestando la debida atención, comiendo alimentos adecuados por ejemplo, se podían evitar ciertas enfermedades. No obstante, la astrología formó con el paso de los siglos, ciertas uniones peligrosas con pseudociencias y esto ha perjudicado su reputación.
Como decía Hipócrates (460 a. C.) “Un médico sin conocimientos de astrología no puede considerarse a sí mismo un médico”. Era para ver hasta que punto medicina y astrología estaban unidas.
MEDICINA Y ASTROLOGÍA
Entre la medicina y la astrología han existido siempre lazos muy estrechos. Hasta el siglo XVIII las dos ciencias estuvieron mezcladas, siendo el estudio de la astrología parte – como una asignatura más – de la formación médica y el elemento vital en el tratamiento de la enfermedad. Se levantaba un horóscopo en el momento en que el paciente caía enfermo, servía como guía para saber en que momento vendría la crisis de la enfermedad y que medicina podían recetar. Se pensaba que las partes del cuerpo estaban regidas por determinados planetas y signos, que a su vez estaban asociados a determinadas enfermedades. ... (ver texto completo)
En 1327, el profesor de astrología de Bolonia Cecco de Ascoli fue quemado en la hoguera, suministrando a la astrología uno de sus pocos mártires, aunque ello fue debido a sus ideas heréticas, no a su profesión. Al llegar al Renacimiento descendió algo la popularidad de la astrología, siendo los propios Papas quienes la protegieron.
Sin embargo a medida que transcurría la Edad Media hubo una creciente tendencia entre los astrólogos a llevar las cosas demasiado lejos. Guido Bonatti, seguramente el astrólogo más conocido del siglo XIII, que escribió un popular libro de texto, estuvo al servicio del Conde Guido de Montefeltro. Al iniciarse las campañas militares del conde, ordenaba por indicación de las estrellas, tocar la campana para que sus soldados se pusieran su armadura, de nuevo para que montaran a caballo y una tercera ... (ver texto completo)
La respetabilidad académica que gozó entonces la astrología se refleja en las nuevas universidades europeas, dónde los estudios astrológicos formaban parte del plan de estudios. La universidad de Bolonia, dónde estudiaron Dante y Petrarca, tuvo una cátedra de astrología desde 1.125. El título de astrólogo era tan importante como cualquier otro y el astrólogo era mirado con el mayor respeto.
Santo Tomás de Aquino (1225-1274) quizás uno de los más grandes teólogos cristianos concretó aún más las ideas de Alberto Magno. La astrología – excluía los elementos de nigromancia – podría ser aceptada como objeto digno de estudio y además podría considerarse complemento de la visión que del Universo tiene la Iglesia.
Alberto Magno llegó a la conclusión de que aunque las estrellas no puedan influir sobre el alma humana si ejercen influencia sobre el cuerpo y la voluntad humana.
Alberto fue el primero en comprender el valor teológico de la ciencia y la filosofía griega y árabe. Su gran logro fue hacer accesible este conocimiento a la civilización occidental, sobre todo las enseñanzas de Aristóteles que creía que los acontecimientos terrenales estaban gobernados por las esferas celestes.
John de Salisbury (1115-1180) decidió que, por sus amplias pretensiones proféticas y su aparente negación del libre albedrío, la astrología usurpaba las prerrogativas de las propias estrellas del Creador. Se debe a San Alberto Magno (1200-1280) la separación de la astrología de sus asociaciones paganas.
LA EDAD MEDIA
En los comienzos de la Edad Media los astrólogos se enfrentaron al problema de si clasificar a la astrología como ciencia legítima o como un arte adivinatorio prohibido.
Los romanos fueron los primeros en afrontar el problema seriamente instituyendo el calendario juliano en el año 46 a. C., basado en la rotación solar.
Los griegos introducían oficialmente tres meses adicionales cuando el ciclo lunar se desfasaba, aunque muchos individuos mantenían calendarios privados de tachuelas clavadas en tablillas, con el resultado de que, cuando para un hombre era Martes para otro era Viernes.
El calendario egipcio también hubo de ser rectificado. El año empezaba con la ascensión de la estrella Sirio, que coincidía con la inundación del Valle del Nilo. Pero este sistema se volvía confuso porque cada cuatro años Sirio aparece un día más tarde.
El calendario egipcio estaba dividido en 360 días agrupados en 12 meses de 30 días cada uno. El zodíaco establecido según el aparente movimiento del Sol alrededor de la Tierra, estaba formado por un círculo perfecto de 360 grados. Cada grado del zodíaco correspondía a un día del año solar.
Los caldeos, en el siglo VIII a. C. ya dividieron el día en 12 partes iguales de 2 horas cada una, a partir de la salida del Sol.
En un principio en Sumeria y Asiria se organizó el año en torno a las 12 revoluciones lunares -354 días- que se aproximaba a una rotación solar de 365 días. Surgieron muchas discrepancias y fue precisa alguna corrección: en Babilonia se añadió un mes más.
La agricultura supone el impulso fundamental para los primeros calendarios. Casi todas las tareas agrícolas debían realizarse secuencialmente y en la época adecuada para aprovechar al máximo las condiciones atmosféricas, las características naturales de las plantas, etc. No se siembra trigo en Junio, por ejemplo, porque no maduraría antes del invierno. Tan pronto como el hombre se hizo agricultor, sintió la necesidad de crear unas pautas regulares para sus labores. Se inspiró en los cielos fijos ... (ver texto completo)
En la época medieval, el año estaba también dividido entre los diferentes signos. Sin embargo, los meses zodiacales no coincidían exactamente con los solares, pero situaban el equinoccio de primavera alrededor del 21 de Marzo. Los meses se consideraban como parte del año agrícola.
César, guiándose por la rotación solar, fijó la duración del año en 365 1/4 días y decretó que cada cuatro años tendría 366 días (o sea el año bisiesto).
El mes lunar, muy utilizado antiguamente, cayó en desuso en tiempo de los romanos. Con ayuda de los astrónomos egipcios de Alejandría, Julio César puso a punto el calendario Juliano el año 46 a. C., que se siguió utilizando en la Europa del Renacimiento.
LOS PRIMEROS CALENDARIOS
Quienes crearon los calendarios – relojes del mundo antiguo- observaron y midieron los ciclos del Sol y de la Luna, los movimientos repetitivos y aparentemente inmutables, que el astro rey y el satélite de la Tierra realizan alrededor del planeta.
El INTRODUCTORIUM de Albumansur fue uno de los primeros libros cuya traducción, a través de España, llegó a Europa en la temprana Edad Media, y tuvo gran influencia en el renacimiento de la astrología y la astronomía.
Albumansur o Abu Maaschar (805-885) fue el mejor de los astrólogos árabes. Su tratado INTRODUCTORIUM IN ASTRONOMIAM muestra una positiva influencia aristotélica. En él escribía: “Así como los movimientos de estas estrellas errantes (los siete planetas) no se interrumpen nunca, así las generaciones y alteraciones de las cosas terrenas no tienen nunca fin. Solamente observando la gran diversidad de los movimientos planetarios se pueden llegar a comprender las innumerables posibilidades de cambio en este mundo.” ... (ver texto completo)