En 1540, el Tribunal de la Inquisición fue rebautizado como Congregación del Santo Oficio, pero sus técnicas represivas no se dulcificaron. Un seguidor de Copérnico, Giordano Bruno, fue quemado en la hoguera en 1.600 a causa de sus ideas, y en 1.663, el gran Galileo fue obligado a retractares. La Iglesia mientras toleraba las formas simbólicas y proféticas de la astrología, se sintió más profundamente amenazada por la nueva ola de astrónomos.