La respetabilidad académica que gozó entonces la astrología se refleja en las nuevas universidades europeas, dónde los estudios astrológicos formaban parte del plan de estudios. La universidad de Bolonia, dónde estudiaron Dante y Petrarca, tuvo una cátedra de astrología desde 1.125. El título de astrólogo era tan importante como cualquier otro y el astrólogo era mirado con el mayor respeto.