Los primeros Papas que se ocuparon de la astrología activamente fueron Sixto IV y Julio II. El sucesor de Julio II, León X, llevó un grupo de astrólogos a su corte para que le aconsejaran. Pablo III (1.468-1.549), el primer Papa de la Contrarreforma, utilizó astrólogos para fijar la hora de su consistorio. Incluso Urbano VIII (1.568-1.644), autor de una bula contra ciertos aspectos de la astrología, protegió a determinados astrólogos que le ayudaron en sus intrigas políticas y personales.