Pero las repercusiones para la astrología no fueron tan grandes como se podría suponer. Si bien el Sol ocupaba ahora el centro del Universo y la Tierra era tan sólo un planeta, las influencias astrológicas recibidas por los hombres seguirían siendo inmutables. Los astrólogos se dieron cuenta enseguida de que el nuevo sistema no afectaba a su arte en lo más mínimo.