En cuanto sintió el pinchazo, cayó sobre una cama que estaba allí, y entró en un profundo sueño. Y ese sueño se hizo extensivo para todo el territorio del
palacio. El rey y la reina quienes estaban justo llegando a
casa, y habían entrado al gran
salón, quedaron dormidos, y toda la corte con ellos. Los
caballos también se durmieron en el establo, los perros en el césped, las palomas en los
aleros del techo, las moscas en las paredes, incluso el fuego del hogar que bien flameaba, quedó sin calor, la
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