ALCONCHEL DE LA ESTRELLA (Cuenca)


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EL ALMANAQUE DEL HUMOR -
CURIOSIDADES

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Textos Humor - Club de la Comedia

Una chispa de humor cada día para alegrarte el ánimo.

Los hombres y los perros: Se diferencian en...

- Los perros hacen compañía y se ponen a tus pies sin problemas.

- No suelen traer invitados a casa.

- No hay que esperarles: siempre están en casa cuando una llega.

- Cuanto más tarde llegues a casa, mejor te reciben.

- No les importa que una juguetee con otros perros.

- No necesitan tener un despacho propio, ni exigen silencio absoluto.

- Cuidan con esmero de sus propios cachorros.

- Todo el mundo puede conseguir un perro elegante.

- No les importa que presumas de tenerlos bien amarrados.

- No preguntan que corbata le va bien con el traje.
El hábito de la orden es una túnica de sayal con capuchón y llevan siempre una cruz en forma de tau, como la de los templarios. Durante la Edad Media además tenían la costumbre de dejar sus cerdos sueltos por las calles para que la gente les alimentara. Su carne se destinaba a los hospitales o se vendía para recaudar dinero para la atención de los enfermos.
La orden de los antonianos se ha especializado desde el principio en la atención y cuidado de enfermos con dolencias contagiosas: peste, lepra, sarna, venéreas y sobre todo el ergotismo, llamado también fuego de San Antón o fuego sacro o culebrilla. Se establecieron en varios puntos del Camino de Santiago, a las afueras de las ciudades, donde atendían a los peregrinos afectados.
Tras la caída de Constantinopla, las reliquias de Antonio fueron llevadas a la provincia francesa del Delfinado, a una abadía que años después se hizo célebre bajo el nombre de Saint-Antoine-en-Viennois. La devoción por este santo llegó también a tierras valencianas, difundida por el obispo de Tortosa a principios del siglo XIV.
Reliquias y orden monástica

Se afirma que Antonio vivió hasta los 105 años, y que dio orden de que sus restos reposasen a su muerte en una tumba anónima. Sin embargo, alrededor de 561 sus reliquias fueron llevadas a Alejandría, donde fueron veneradas hasta alrededor del siglo XII, cuando fueron trasladadas a Constantinopla. La Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio, conocidos como Hospitalarios, fundada por esas fechas, se puso bajo su advocación. La iconografía lo refleja, representando con frecuencia a Antonio con el hábito negro de los Hospitalarios y la tau o la cruz egipcia que vino a ser el emblema como era conocido.
Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos (que estaban ciegos), en actitud de súplica. Antonio curó la ceguera de los animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier alimaña que se acercara. Pero con el tiempo y por la idea de que el cerdo era un animal impuro se hizo costumbre de representarlo dominando la impureza y por esto le colocaban un cerdo domado a los pies, porque era vencedor de la impureza. Además, en la Edad Media para mantener los hospitales soltaban los animales y para que la gente no se los apropiara los pusieron bajo el patrocinio del famoso San Antonio, por lo que corría su fama. En la teología el colocar los animales junto a la figura de un cristiano era decir que esa persona había entrado en la vida bienaventurada, esto es, en el cielo, puesto que dominaba la creación.
Jerónimo de Estridón, en su vida de Pablo el Simple, un famoso decano de los anacoretas de Tebaida, cuenta que Antonio fue a visitarlo en su edad madura y lo dirigió en la vida monástica; el cuervo que, según la leyenda, alimentaba diariamente a Pablo entregándole una hogaza de pan, dio la bienvenida a Antonio suministrando dos hogazas. A la muerte de Pablo, Antonio lo enterró con la ayuda de dos leones y otros animales; de ahí su patronato sobre los sepultureros y los animales.
Su fama de hombre santo y austero atrajo a numerosos discípulos, a los que organizó en un grupo de ermitaños junto a Pispir y otro en Arsínoe. Por ello, se le considera el fundador de la tradición monacal cristiana. Sin embargo, y pese al atractivo que su carisma ejercía, nunca optó por la vida en comunidad y se retiró al monte Colzim, cerca del Mar Rojo como ermitaño. Abandonó su retiro en 311 para visitar Alejandría y predicar contra el arrianismo.
De acuerdo a los relatos de san Atanasio y de san Jerónimo, popularizados en el libro de vidas de santos La leyenda dorada que compiló el dominico genovés Santiago de la Vorágine en el siglo XIII, Antonio fue reiteradamente tentado por el demonio en el desierto. La tentación de san Antonio se volvió un tema favorito de la iconografía cristiana, representado por numerosos pintores de fuste.
Breve Biografía

Antonio nació en el pueblo de Comas, cerca de Heraclea, en el Alto Egipto. Se cuenta que alrededor de los veinte años de edad vendió todas sus posesiones, entregó el dinero a los pobres y se retiró a vivir en una comunidad local haciendo ascética, durmiendo en un sepulcro vacío. Luego pasó muchos años ayudando a otros ermitaños a dirigir su vida espiritual en el desierto, más tarde se fue internando mucho más en el desierto, para vivir en absoluta soledad.
Etimológicamente: Antonio = florido, inestimable”. Viene de la lengua griega.
Santoral

Antonio, Santo
Memoria Litúrgica, 17 de enero

Abad

Martirologio Romano: Memoria de san Antonio, abad, que, habiendo perdido a sus padres, distribuyó todos sus bienes entre los pobres siguiendo la indicación evangélica y se retiró a la soledad de la Tebaida, en Egipto, donde llevó una vida ascética. Trabajó para reforzar la acción de la Iglesia, sostuvo a los confesores de la fe durante la persecución del emperador Diocleciano y apoyó a san Atanasio contra los arrianos, y reunió a tantos discípulos que mereció ser considerado padre de los monjes (356).
Epílogo

Está por terminar el 2017, que nos deja por una parte una gran lección de diálogo ecuménico con motivo de los 500 años de la Reforma protestante; pero también este año quedarán en el recuerdo las víctimas del fanatismo religioso. Aguardemos el nuevo año con la esperanza de que las religiones vuelvan a ser factor de paz y unidad, y de que jamás vuelvan a ser utilizadas como pretexto para el odio.

Artículo originalmente publicado por la Revista Vive!
Educación cívica para evitar los fanatismos religiosos

También los poderes civiles tienen una tarea en este tema. En primer lugar, según explica el Pontífice, les corresponde garantizar en el espacio público el derecho a la libertad religiosa y, a la vez, fomentar que no se vean como contrarias la pertenencia social y la dimensión espiritual de sus ciudadanos.

A las autoridades civiles también les corresponde la responsabilidad de “evitar que se den las condiciones favorables para la propagación de los fundamentalismos” (ibídem). En concreto, deben establecer adecuadas políticas sociales que combatan las raíces del problema: la pobreza y la desintegración familiar.
El papel de las autoridades religiosas

Para acabar con esa miseria espiritual que da pie al surgimiento de movimientos terroristas pseudo-religiosos, se requiere por una parte de mejorar las condiciones de vida (lo cual corresponde a las autoridades civiles). Por otra, enseñar los verdaderos valores religiosos (lo cual es cometido de los líderes espirituales).

Una tarea que corresponde a los dirigentes de las religiones para evitar la violencia es transmitir aquellos valores religiosos que “no admiten una contraposición entre el temor de Dios y el amor por el prójimo” (ibídem). Esto significa que nunca se puede atacar a los hombres bajo el pretexto de cumplir un mandato divino. Por eso, con mucha fuerza, en diversas ocasiones, el Papa Francisco ha hecho “un llamamiento a todas las autoridades religiosas para que unidos reafirmen con fuerza que nunca se puede matar en nombre de Dios”.