Mensajes de BELMONTE (Cuenca) enviados por www.poetadebelmonte.soy.es:

Y si estuvieran las gentes obligadas por sus religiones a algunas leyes dificultosas y ásperas, y si los Apóstoles los convidaran con deleite y soltura, aunque era dificultoso mudarse todos los hombres de aquello en que habían nacido, y aunque el respeto de los antepasados de quien lo heredaron, y la autoridad y dichos de muchos excelentes en elocuencia y en letras que lo aprobaron, y toda la costumbre antigua e inmemorial, y, sobre todo, el común consentimiento de las naciones todas, que convenían ... (ver texto completo)
Pues una maravilla es, y maravilla que, si no se viera por vista de ojos, jamás se creyera, que tan pocos osasen mover contra tantos. Y ya que movieron, otra maravilla es que, en viendo el fuego que contra ellos el enemigo encendía en los corazones contrarios, y en viendo el coraje y fiereza y amenaza de ellos, no desistiesen de su pretensión. Y maravilla es que tuviese ánimo un hombre pobrecillo y extraño de entrar en Roma (digamos ahora que entonces tenía el cetro del mundo, y era la casa y morada ... (ver texto completo)
Pongamos de una parte doce hombres desnudos de todo lo que el mundo llama valor, bajos de suelo, humildes de condición, simples en las palabras, sin letras, sin amigos y sin valedores; y, luego, de la otra parte, pongamos toda la monarquía del mundo, y las religiones o persuasiones de religión que en él estaban fundadas por mil siglos pasados, y los sacerdotes de ellas, y los templos, y los demonios que en ellos eran servidos, y las leyes de los príncipes, y las ordenanzas de las repúblicas y comunidades, ... (ver texto completo)
Mas ¡cuántas proezas comprende en sí esta proeza! Y esta nueva maravilla, ¡cuántas maravillas encierra! Pongamos delante de los ojos del entendimiento lo que ya vieron los ojos del cuerpo; y lo que pasó en hecho de verdad en el tiempo pasado, figurémoslo ahora.
Y como hacen los grandes maestros, que lo más dificultoso y más principal de las obras lo hacen ellos por sí, y dejan a sus obreros lo de menos trabajo, así Cristo, vencido que hubo por sí y por su persona al espíritu de la maldad, dio a los suyos que moviesen guerra a sus miembros. Los cuales discípulos la movieron osadamente, y la vencieron más esforzadamente; y quitaron la posesión de la tierra al príncipe de las tinieblas, derrocando por el suelo su adoración y su silla.
Y hecho señor, en cuanto hombre, de todas las criaturas, y juez y salud de ellas, para poner en efecto en ellas y en nosotros mismos la eficacia de su remedio, y para llevar a sí y subir a su mismo asiento a sus miembros y para, al fuerte tirano (que encadenó y despojó en el infierno), quitarle de la posesión malvada y de la adoración injusta que se usurpaba en la tierra, envió desde el cielo al suelo su Espíritu sobre sus humildes y pequeños discípulos; y, armándolos con él, les mandó mover guerra ... (ver texto completo)
Pues todo esto que hemos dicho obró y mereció Cristo muriendo. Y después de muerto, poniéndolo en ejecución, despojó luego el infierno, bajando a él, y pisó la soberbia de Lucifer y encadenóle; y, volviendo el tercer día a la vida para no morir más, rodeado de sus despojos subió triunfando al cielo, de donde el soberbio cayera; y colocó nuestra sangre y nuestra carne en el lugar que el malvado apeteció, a la diestra de Dios.
O ¿será menor hazaña y grandeza vencer este león, o menos digna de Dios, que poner en huida los escuadrones humanos, y vencer los ejércitos de los hombres mortales? O ¿hallará, aunque más se desvele, manera más eficaz, más cabal, más breve, más sabia, más honrosa, o en quien más resplandezca toda la sabiduría de Dios, que ésta de que, como decimos, usó, y de que usó en realidad de verdad, por medio del esfuerzo y de la sangre y de la obediencia de Cristo? O, si son famosos entre los hombres, y de ... (ver texto completo)
¡Oh grandeza de Dios nunca oída! ¡Oh sola verdadera muestra de su fuerza infinita y de su no medido saber! ¿Qué puede calumniar aquí ahora el judío, o qué armas le quedan con que pueda defender más su error? ¿Puede negar que pecó el primer hombre? ¿No estaban todos los hombres sujetos a muerte y a miseria, y como cautivos de sus pecados? ¿Negará que los demonios tiranizaban al mundo? O ¿dirá, por ventura, que no le tocaba al honor y bondad de Dios poner remedio en este mal, y volver por su causa, y derrocar al demonio, y redimir al hombre, y sacarle de una cárcel tan fiera? ... (ver texto completo)
Y para que el malo reviente de envidia, aquellos mismos a quienes envidió y quitó el paraíso en la tierra, en Cristo lo ve hechos una misma cosa con Dios en el cielo. Y porque presumía mucho de su saber, ordenó Dios que él por sus mismas manos se hiciese a sí mismo este gran mal, y con la muerte que él había introducido en el mundo, dándola a Cristo, dio muerte a sí y dio vida al mundo. Y cuando más el desventurado rabiare y despechare, y, ansioso, se volviere a mil partes, no podrá formar queja ... (ver texto completo)
Y quedó de esta manera, por pura ley, aquel soberbio, y aquel orgulloso, y aquel enemigo y sangriento tirano, abatido y vencido. Y el que mala y engañosamente al sencillo y flaco hombre, prometiéndole bien, había hecho su esclavo, es ahora pisado y hollado del hombre, que es ya su señor por el merecimiento de la muerte de Cristo.
Y porque puso el demonio las manos en el inocente y en aquel que por ninguna razón de pecado le estaba sujeto, y pasó ciego la ley de su orden, perdió justísimamente el vasallaje que sobre los hombres por su culpa de ellos tenía; y le fueron quitados, como de entre las uñas, mil queridos despojos; y él mereció quedar por esclavo sujeto de aquel que mató; y el que murió, por haber nacido sin deber nada a la muerte, no sólo en su persona, sino también en las de sus miembros, acocea, como a siervo rebelde y fugitivo, al demonio. ... (ver texto completo)
Porque verdaderamente fue así: que sólo el morir Cristo en la cruz, adonde subió por su permisión, y por las manos del demonio y de sus ministros, por ser persona divina la que murió, y por ser la naturaleza humana en que murió inocente y de todo pecado libre, y santísima y perfectísima naturaleza, y por ser naturaleza de nuestro metal y linaje, y naturaleza dotada de virtud general y de fecundidad para engendrar nuevo ser y nacimiento en nosotros, y por estar nosotros en ella por esta causa como ... (ver texto completo)
Mas, pregunto: ¿qué hizo? ¿Enfadóse, por ventura, de un negocio tan enredado, y apartó su cuidado de él enfadándose? De ninguna manera. ¿Dio, por caso, salida y remedio a lo uno, y dejó sin medicina a lo otro, impedido de la dificultad de las cosas? Antes puso recaudo en todas. ¿Usó de su absoluto poder? No, sino de suma igualdad y justicia. ¿Fueron, por dicha, grandes ejércitos de ángeles los que juntó para ello? ¿Movió guerra al demonio a la descubierta, y, en batalla campal y partida, le venció y le quitó la presa? Con sólo un hombre venció. ¿Qué digo un hombre? Con sólo permitir que el demonio pusiese a un hombre en la cruz, y le diese allí muerte trujo a felicísimo efecto todas las cosas que arriba dije juntas y enteras. ... (ver texto completo)
Y, sobre todo, cumplía que, en la ejecución y obra de todo esto que he dicho, no usase Dios de su absoluto poder ni quebrantase el suave orden y trabazón de sus leyes; sino que, yéndose el mundo como se va y sin sacarle de madre, se viniese haciendo ello mismo. Esto, pues, había en la maldad del demonio y en la miseria y caída del hombre, y en el respeto de la honra de Dios; y cada una de estas cosas, para ser debidamente o castigada o remediada, pedía el orden que he dicho, y no cumplía consigo misma y con su reputación y honor la potencia divina si en algo de eso faltaba, o si usaba en la ejecución de ello de su poder absoluto. ... (ver texto completo)
Y en consecuencia de esto, si se podía hacer, convenía mucho a Dios hacerlo: que el pecado y la muerte que puso el demonio en el hombre para quitarle su bien, fuesen, lo uno, ocasión y, lo otro, causa de su mayor bienandanza; y que viviese verdaderamente el hombre por haber habido muerte, y por haber habido miseria y pena y dolor, viniese a ser verdaderamente dichoso; y que la muerte y la pena, por donde a los hombres les viniese este bien, la ordenase y la trajese a debida ejecución el demonio, poniendo en ella todas sus fuerzas, como en cosa que, según su imaginación, le importaba. ... (ver texto completo)
Por lo cual, para que fuese conveniente el castigo de estos excesos, y para que fuesen respondiendo bien la pena y la culpa, la pena justa de la soberbia que Lucifer tuvo era que, al que quiso ser uno con Dios, le hiciese Dios siervo y esclavo del hombre. Y, asimismo, porque el dolor de la envidia es la felicidad de aquello que envidia, la pena propia del demonio, envidioso del hombre, era hacer al hombre bienaventurado y glorioso. Y la osadía de haber cutido con Dios en el saber y en el aviso no ... (ver texto completo)
Y en lo que con el hombre hizo, no sólo pretendió apartarle de Dios, sino sujetarle a su tiranía, haciéndose él señor y cabeza por razón del pecado. Y demás de esto, procedió en ello con maña y engaño, y quiso, como en cierta manera, competir con Dios en sabiduría y consejo, y procuró como atarle con sus mismas palabras y con sus mismas armas vencerle.
Porque, lo primero, el hombre había de ser castigado y había de morir, porque de otra manera no cumplía Dios ni con su palabra ni con su justicia. Lo segundo, para que no careciese de efecto el consejo primero, había de vivir el hombre y había de ser remediado. Lo tercero, convenía también que Lucifer fuese tratado conforme a lo que merecía su hecho y osadía, en la cual había mucho que considerar: porque, lo uno, fue soberbio contra Dios; lo otro, fue envidioso del hombre.
Pues digo ahora (añadiendo sobre esto lo que para esto de que vamos hablando conviene) que, destruido el hombre, y puesto por esta manera en desorden y en confusión el consejo de Dios, y quedando contento de sí y de su buen suceso el demonio, pertenecía al honor y a la grandeza de Dios que volviese por sí y que pusiese en todo conveniente remedio; y ofrecíase juntamente grande muchedumbre de cosas diferentes y casi contrarias entre sí, que pedían remedio.
Decíamos, pues, hoy, que Lucifer, enamorado vanamente de sí, apeteció para sí lo que Dios ordenaba para honra del hombre en Jesucristo. Y decíamos que saliendo de la obediencia y de la gracia de Dios por esta soberbia, y cayendo de felicidad en miseria, concibió enojo contra Dios y mortal envidia contra los hombres. Y decíamos que, movido y aguzado de estas pasiones, procuró poner todas sus mañas e ingenio en que el hombre, quebrantando la ley de Dios, se apartase de Dios; para que, apartado de Él, ... (ver texto completo)
Pues quedando esto así, para conocer claramente las grandezas que hizo Dios por este brazo suyo, convendrá poner delante los ojos la dificultad y la muchedumbre de las cosas que convenía y era necesario que fuesen hechas por Dios para la salud de los hombres. Porque, conocido lo mucho y lo dificultoso que se había de hacer, y la contrariedad que ello entre sí mismo tenía, y conocido cómo las unas partes de ello impedían la ejecución de las otras, y vista la forma y facilidad, y, si conviene decirlo así, la destreza con que Dios por Cristo proveyó a todo y lo hizo como de un golpe, quedará manifiesta la grandeza del poder de Dios y la razón justísima que tiene para llamar a Cristo brazo suyo y valentía suya. ... (ver texto completo)
Y aun están algunos tan ciegos en esto, que entonces presumen de sí, cuando con leyes, que cada una de ellas quebranta otras leyes mejores, estrechan el negocio de tal manera, que reducen a lance forzoso lo que pretenden. Y cuando suben, como dicen, el agua por una torre, entonces se tienen por la misma prudencia y por el dechado de toda la buena gobernación, como, si sirviera para nuestro propósito, lo pudiera yo ahora mostrar por muchos ejemplos.
Y entre los hombres, los que gobernaron bien, siempre procuraron, cuanto pudieron, avecinar a esta imagen de gobierno sus ordenanzas. La cual imagen apenas la imitan ni conocen los que el día de hoy gobiernan. Y con otras muchas cosas divinas, de las cuales ahora tenemos solamente la sombra, también se ha perdido la fineza de esta virtud en los que nos rigen, que, atentos muchas veces a un fin particular que pretenden, usan de medios y ponen leyes que estorban otros fines mayores, y hacen violencia ... (ver texto completo)
Y es propia manera ésta de la fortaleza a quien la prudencia acompaña. Y en la prudencia, lo más fino de ella y en lo que más se señala, es el dar orden cómo se venga a fines extremados y altos y dificultosos por medios comunes y llanos, sin que en ellos se turbe en los demás el buen orden. Y Dios se precia de hacerlo así siempre, porque es en lo que más se descubre y resplandece su mucho saber.
Por donde lo grande y lo que más espanto nos pone, y lo que más nos demuestra lo inmenso de su no comprensible poder y saber, es cuando hace sus cosas sin parecer que las hace, y cuando trae a debido fin lo que ordena, sin romper alguna ley ordenada y sin hacer violencia; y cuando sin poner Él en ello, a lo que parece, su particular cuidado o sus manos, ello de sí mismo se hace; antes con las manos mismas y con los hechos de los que lo desean impedir y se trabajan en impedirlo, no sabréis cómo ni de qué manera viene ello casi de suyo a hacerse. ... (ver texto completo)
Mas yo, aunque no le conviene a ninguno prometer nada de sí, confiado de la naturaleza de las mismas cosas, oso esperar que si acertare a decir con palabras sencillas las hazañas que hizo Dios por medio de Cristo, y las obras de fortaleza; por cuya causa se llama su brazo, que por Él acabó, ello mismo hará prueba de sí tan eficaz, que sin otro argumento se esforzará a sí mismo y se demostrará que es verdadero, y convencerá de falso a lo contrario. Y para que yo pueda ahora, refiriendo estas obras, ... (ver texto completo)
Mas, pues hemos dicho acerca de esto todo lo que convenía decir, digamos ya la calidad de este brazo, y aquello a que se extiende su fuerza.
Y como se callase Marcelo aquí un poco, tornó luego a decir:
-De Lactancio Firmiano se escribe, como sabéis, que tuvo más vigor escribiendo contra los errores gentiles que eficacia confirmando nuestras verdades, y que convenció mejor el error ajeno que probó su propósito.
Pues ¿qué fue esto sino decir y profetizar figuradamente lo que, en castigo y pena de aquel exceso, había de suceder a los judíos después? Que el tabernáculo donde mora perpetuamente Dios, que es la naturaleza humana de Jesucristo, que había nacido de ellos y estaba residiendo entre ellos, se había de alejar, por su desconocimiento, de entre los mismos, y que la ley que les había dado, y que ellos con tanto cuidado guardan ahora, les había de ser, como es, cosa perdida y sin fruto, y que habían de ... (ver texto completo)
Mas traigamos a la memoria y pongamos delante de ella lo que entonces pasó y lo que por orden de Dios hizo Moisés; que el mismo hecho será pintura viva y testimonio expreso de esto que digo. ¿No dice la Escritura en aquel lugar que, abajando Moisés del monte, habiendo visto y conocido el mal recaudo del pueblo, quebró, dando en el suelo con ellas, las tablas de la ley que traía en las manos y que el tabernáculo adonde descendía Dios y hablaba con Moisés le sacó Moisés luego del real y de entre las ... (ver texto completo)
Hoy te despediamos
con un beso fuerte
pues todos lloramos
al ver tanta gente.
22-01-75
Dulcinea yo ni soy terco ni se tanto como tu crees pero nunca crei que las cosa iban a llegar tan lejos. yo mantego el foro y no busco pelea ni tampoco me gusta, en Belmonte pase mi juventud pero las cosa a cambiado. y no soy tan retorcido como tu me pones.
En este foro apredi a escribir, en esto me ganais, pero he conseguido que alguna gente venga a Belmonte.
¿Porque solo pueden hablar los Belmonteños de Belmonte? Puede hablar quien quiera o quien tenga algo que decir yo he hablado de el algunas ocasiones porque lo conozco y lo visito con frecuencia (quizás más que tú) y conozco a muchos belmonteños/as.

Es un pueblo digno de ser visitado, tiene un montón de sitios históricos de interés que visitar. Aparte de el castillo tiene otros lugares en el pueblo a los que puede dirigirse yo os recomiendo "La Hosperia" es un lugar idóneo para tomar una copa tranquilamente ... (ver texto completo)
Dulcinea yo ni soy terco ni se tanto como tu crees pero nunca crei que las cosa iban a llegar tan lejos. yo mantego el foro y no busco pelea ni tampoco me gusta, en Belmonte pase mi juventud pero las cosa a cambiado. y no soy tan retorcido como tu me pones.
Trabajador a salario
es a lo que aspiraba
mirando el calendario
y viendo lo que ganaba.
¡Hola M. R! Has vuelto, creí que no querías verme, justo cuando llegue yo a la página desapareciste tú.

No creo que se lo tome bien, no te confíes, te la tiene guardada. Si que leí lo que dijo de tu madre. Tiene un concepto horrible de las mujeres en la otra etapa decía de cada cosa de ellas que no te puedes imaginar.

No me vas a descubrir nada nuevo de ellos los conozco muy bien.

El motivo por el que entre en la página fue para ponerte al corriente tí.

Ya te comente que me recordabas ... (ver texto completo)
Cuando un amigo se va
y otros llegan de nuevo
Brindemos con buena cava
por tener un jpven siervo.
Recontando la libertad
como antes la censura
respetemos la dignidad
de la monja de clausura
El interés se oculta
y no le gusta ser visto
pues si eres mujer culta
ya ves que no te insisto.
Y quien le manda al papa ir a Africa, el gran continente herido de muerte como un viejo mamut ir a dar consejos de los que se supone que él no tiene ni repajolera idea. Así pasa, que la que ha liado a nivel internacional es "pequeña".
Además como jefe de estado del Vaticano no debió de meterse en camisa de once varas.

Tengo una gran recopilación de opiniones de gente de la calle, recogidas de varios periódicos y son verdaderamente duras, ni me atrevo a ponerlas; esto acompañado de la campaña ... (ver texto completo)
Castefa: Que el Papa vaya donde quiera y lo inviten para eso esta la DEMOCRACIA.
Como diciéndoles que, por cuanto ellos le habían dejado por adorar un metal, Él los dejaría a ellos y abrazaría a la gentilidad, gente muy pecadora y muy despreciada. Porque sabida cosa es, así como lo enseña San Pablo, que el haber desconocido a Cristo aquel pueblo fue el medio por donde se hizo este trueque y traspaso, en que él quedó desechado y despojado de la Religión verdadera, y se pasó la posesión de ella a las gentes.
Y porque no parezca que lo adivinamos ahora nosotros, Moisés en su cántico y en persona de Dios, y hablando de este mismo becerro de que hablamos, tan mal adorado, se lo profetiza y dice de esta manera: «Estos me provocaron a Mí en lo que no era Dios; pues Yo los provocaré a ellos, conviene a saber, a envidia y dolor, llamando a mi gracia y a la rica posesión de mis bienes a una gente vil, y que en su estima de ellos no es gente.»
¿Qué flaqueza, pregunto, o qué desamor habían hallado en Dios hasta entonces? O ¿qué mayor fortaleza esperaban de un poco de oro mal figurado? O ¿qué palabras encarecen debidamente tan grande ceguedad y maldad? Pues los que tan de balde y tan por su sola malicia y liviandad increíble se cegaron allí, justísimo fue, y Dios derechamente lo permitió, que se cegasen aquí en el conocimiento de su único bien.
Así que, viendo a Dios, se olvidaron de Dios; y mirándole, le negaron; y, teniéndole en los ojos, le borraron de la memoria.
Mas ¿por qué le borraron? No se puede decir más breve ni más encarecidamente que la Escritura lo dice: ¡Por un becerro que comía heno! Y aun no por becerro vivo que comía, sino por imagen de becerro que parecía comer, hecha por sus mismas manos en aquel punto. A aquél los desatinados dijeron: Éste, éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de la servidumbre de Egipto.
No quiero decir ahora que los había Dios sacado de la servidumbre de Egipto, y que les había abierto con nueva maravilla el mar, y que la memoria de estos beneficios la tenían reciente; lo que digo para verdadero conocimiento de su grave maldad es esto: que en este tiempo y punto volvieron las espaldas a Dios cuando le tenían delante de los ojos presente encima de la cumbre del monte, cuando ellos estaban alojados a la falda del Siná, cuando veían la nube y el fuego, testigos manifiestos de su presencia; ... (ver texto completo)
Porque si alguno quisiere pesar, con peso justo y fiel, todas las cualidades de mal que en aquel pecado juntas concurren, conocerá luego que fue justamente merecedor de un castigo tan señalado como es la ceguedad en que están, no conociendo a Jesús por Mesías, y como son los males y miserias en que han incurrido por causa de ella.
-Excusado es buscar uno -respondió Marcelo- adonde hubo tan enormes pecados y tantos. Mas, aunque esto es así, no carece de razón vuestra pregunta, Sabino; porque, si atendemos bien a lo que por Moisés está escrito, podremos decir que en el pecado de la adoración del becerro merecieron (como en culpa principal) que, permitiéndolo Dios, desconociesen y negasen a Cristo después. Y podremos decir que de aquella fuente manó esta mala corriente, que, creciendo con otras avenidas menores, vino a ser un ... (ver texto completo)
Mas Sabino le respondió:
-Cosa era lo que se me ofrecía de poca importancia, y ya me parecía dejarla; mas, pues me convidáis a que la diga, decidme, Marcelo: si fue pena de sus pecados en los judíos el hablarles Dios por figuras, y se cegaron en el entendimiento de ellas por ser pecadores; y si, por haberse cegado, desconocieron y trajeron a Jesucristo a la muerte, ¿podréisme por ventura mostrar en ellos algún pecado primero tan malo y tan grande que mereciese ser causa de este último y gravísimo pecado que hicieron después? ... (ver texto completo)
Mas pues éstos son ciegos y sordos, y porfían en serlo, dejémoslos en su ceguedad y pasemos a declarar la fuerza de este brazo invencible. Y diciendo esto Marcelo, y mirando hacia Sabino, añadió:
-Si a Sabino no le parece que queda alguna otra cosa por declarar.
Y dijo esto Marcelo porque Sabino, en cuanto él hablaba, ya por dos veces había hecho significación de quererle preguntar algo, inclinándose a él con el cuerpo y enderezando el rostro y los ojos en él.
¿Levántoselo ahora yo, o no se lo dijo por Isaías Dios mucho antes? «Cegaré el corazón de este pueblo y ensordecerles he los oídos, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan, y no se conviertan a Mí ni los sane Yo.» Y que sirviese para esta ceguedad y sordez el hablarles Dios en figuras y en parábolas, manifiéstalo Cristo, diciendo: «A vosotros es dado conocer el misterio del reino; pero a los demás en parábolas, para que viéndolo no lo vean, y oyéndolo no lo oigan.»
Por manera que vio que a los unos aquella medianamente encubierta verdad les serviría de honesto ejercicio buscándola, y de santo deleite hallándola, y que eso mismo sería tropiezo y lazo para los otros, pero merecido tropiezo por sus muchos y graves pecados. Por los cuales, caminando sin rienda y aventajándose siempre a sí mismo, como por grados que ellos perdidamente se edificaron, llegaron a merecer este mal que fue el sumo de todos: que teniendo delante de los ojos su vida, abrazasen la muerte; ... (ver texto completo)
Porque de la manera que en la luz de la profecía da Dios mayor o menor luz, según la disposición y capacidad y calidad del profeta, y una misma verdad a unos se la descubre por sueños y a otros despiertos, pero por imágenes corporales y oscuras que se le figuran en la fantasía, y a otros por palabras puras y sencillas; y como un mismo rostro, en muchos espejos más y menos claros y verdaderos, se muestra por diferente manera; así Dios, esta verdad de su Hijo, y la historia y calidad de sus hechos, ... (ver texto completo)